A
2'5 kilómetros llegamos a Puyarruego
(camping). Las casas de este lugar se aprietan sobre el escaso terreno
que permite el promontorio sobre el que está ubicado.
4 kilómetros después, llegamos
a un merendero, junto a unos pinares repoblados.
Desde aquí se aprecian las margas y el
flysch que forman el sustrato de este territorio y que dan paso
a las compactas calizas cretácicas
del macizo de Monte Perdido. Por ello, entramos bruscamente en el
Desfiladero del Bellos y en el Parque Nacional
de Ordesa y Monte Perdido (km. 5,7).
Desde aquí
parte un camino escalonado, algunos dicen
que de 278 escalones, que desciende hasta la fuente
de Puyarruego, conocida por sus facultades de curación.
En este punto comienza la espectacularidad de
los escarpes y cortados. Arbustos y árboles se aferran
a la escasa tierra y rendijas de sus paredones.
En el kilómetro 6,7 del recorrido,
antes de que el cañón se cierre demasiado, unas carrascas
ocupan los lados de la carretera. Son carrascas más parecidas
a las propias de las orillas del Mediterráneo y, además,
al lado de ellas crece el madroño,
típicamente mediterráneo y muy raro en estos lugares.
Merece la pena realizar varias paradas. En el punto kilométrico
7,8 junto al covacho;
casi un kilómetro después (8,5),
en un estrechamiento más pronunciado donde una placa
señala el nivel alcanzado por el agua en una
riada de 1977. Punto kilométrico
9,3, antes de entrar en el primer túnel
del trayecto; 10,4 km, al terminar de pasar
el segundo túnel, junto a una estación
de medida de caudal de agua. Aunque hoy pueda parecer asombroso, en
Añisclo fue proyectado construir un embalse que a punto estuvo
de inundar este precioso valle.
Una pista cerrada al tráfico arranca
desde el kilómetro 12,5 del recorrido.
Pronto se convierte en camino, ascendiendoéste al resto del cañón.
100 metros más allá surge
el espectacular puente románico de San
Úrbez,
colgado
sobre el abismo. A 500 metros de allí está la ermita
de San Úrbez, construida sobre el covacho
donde vivió este santo.
A escasa
distancia está el aparcamiento del Molino
de Aso. Mirando valle arriba podemos admirar Las
Sestrales (2.106 m.) a la derecha y el
Mondoto (1.960 m.) a la izquierda, encajando perfectamente como
en un puzzle. Entre estas dos montañas el río horadó
el tramo más profundo del desfiladero.
Ruta
extraída de "Sobrarbe, Ordesa y Monte Perdido", de
Joaquín Guerrero