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Tokyo
Ujike, japonés, pintor y jotero
Texto:
Juan Gavasa Rapún
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Japonés,
pintor y jotero, Tokyo Ujike es un personaje exótico en Boltaña,
a donde llegó hace varios años. Vive y asegura que quiere morir
en el Sobrarbe, donde dice que tiene todo lo que un hombre puede
necesitar. "Yo tengo en estas montañas un motivo, una inspiración.
En la ciudad no quiero vivir y en Japón todo el mundo vive en la
ciudad. Aquí tengo la naturaleza, los paisajes, todo es muy bello.
No necesito nada más".
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Tokyo
nació en Hirosima dos años después de la bomba nuclear. Sus ojos infantiles
vieron el horror de la guerra, la miseria de la barbarie humana. Creció
entre desolación y angustia, afectado por los efectos descomunales
de una bomba que, en cierta medida, asegura que le marcó para siempre.
Por eso no soporta las ruinas y se revela contra los desastres creados
por el hombre. En Hirosima las ruinas las provocó una bomba, en el
Sobrarbe son consecuencia del abandono y la emigración. "Las
ruinas son tristes, crecí entre ellas. A mí me alegra ver las banderas
de humo porque significa que en esa casa hay vida. Mi corazón se alegra
mucho y se entristece cuando ve una casa caída". |
| En
Sobrarbe hay muchas de esas casas espaldadas. A lo largo de este siglo
más de 17.000 personas han abandonado esta tierra empujados por los
pantanos y la ausencia de alternativas para vivir. Hay una canción
de la Ronda de Boltaña, el grupo más popular del Pirineo aragonés,
que habla de unas banderas de humo que representan la vida. Tokyo
se refiere a ellas constantemente. |
| Decidí
quedarme aquí, en la misma casa que había ocupado mi maestro |
Curiosamente,
cuando llegó al Sobrarbe traía consigo el último encargo de
su maestro, el popular pintor japonés Hirosi Mathuda. Había
vivido varios años en Boltaña y en un viaje a Japón murió. Su
último deseo era que sus cenizas fueran esparcidas por Ordesa,
Jánovas y Boltaña. De nuevo el silencio eterno vinculado al
Sobrarbe. Con ese encargo Tokyo llegó a España en 1994. "Yo
entonces estaba separado y mis hijos se habían quedado con mi
exmujer. ¿Dónde iba a vivir?. Decidí quedarme aquí, en la misma
casa que había ocupado mi maestro. Luego durante un año viajé
por todo el Pirineo español. Primero oía, veía, aprendía el
idioma, las costumbres, la historia. Con esos conocimientos,
entendí que ya podía trabajar aquí". |
Ese
maratón pirenaico lo hizo con un viejo Seat Panda que todavía
conserva. Con él se mueve por Boltaña con lentitud, como si
quisiese saborear cada metro que recorre, sin apurar lo más
mínimo un castigado motor preparado seguramente para empresas
más pequeñas.
Tokyo
Ujike había realizado un viaje por Europa en 1978. Conoció Francia,
Italia, Portugal y España, aunque lo que seguía era el rastro
de la cultura árabe, por la que sentía verdadera fascinación
desde sus años de juventud. En esos viajes se empapaba de la
cultura autóctona y pintaba retratos, cientos de retratos a
partir de fotografías con las que pretendía inmortalizar el
tiempo y la mirada de sus efímeros modelos. "Un año después
estuve en Marruecos. Quería conocer más de la cultura árabe
pero a mí me gustaba hacer retratos y en los países árabes estaba
prohibido fotografiar a las personas. En las ciudades era posible
pero en los pueblos no". |
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| La
pintura |
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Quizá
por eso se enamoró tan pronto de España y del Pirineo. "Para
mí todo esto es impresionante. Los españoles han aprendido mucho
de los árabes. Hay una mezcla de culturas que no existe en otro
sitio. Estambul puede ser parecido, quizá más exótico. Lo que pasa
es que yo soy japonés pero aquí hay una mezcla tan grande de culturas
que es imposible no sentirse identificado". Hoy en su casa
de Boltaña sólo hay cuadros del Pirineo. Es una casa con un desorden
acogedor, rodeada de cuadros preparados para ser expuestos en Osaka,
envuelta por un penetrante olor a pintura que delata muchas horas
ante el lienzo en las últimas semanas.
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| Esos
cuadros se exponen estos días en Japón, donde la pintura impresionista
de Tokyo tiene gran reconocimiento. "En mi país es más fácil
vender, lo que aquí vendo por 80.000 pesetas, allí lo hago por 400.000.
Pero mi esperanza es quedarme siempre aquí, aunque no puedo perder
los vínculos con Japón". Sus cuadros hablan de la montaña. Ha
retratado ansotanas, paisajes del valle de Tena, Peña Montañesa, Bielsa.
Sólo el Pirineo, un espacio que conoce y reconoce en manifestaciones
ancestrales e iconos naturales. "El Pirineo es la trashumancia,
el carnaval, las trangas, Monte Perdido, la Morisma de Aínsa, los
pueblos abandonados y
la Ronda de Boltaña". |
| A
ellos les ha dedicado uno de sus cuadros más populares, el que preside
la entrada principal del ayuntamiento. Y es que a la Ronda les debe
su fascinación por la jota, a la que se ha entregado en cuerpo y alma
desde que un día escuchó "La Palomica". "Me impresionó,
no conocía las jotas, me parecen increíbles. Desde entonces mientras
pinto las escucho pero tengo un problema, yo no llego con la voz,
no puedo, es increíble, no puedo cantar como ellos". Pero lo
intenta. De hecho, la insólita imagen de un japonés cantando jotas
recorrió todo el país hace algunas semanas a través de la televisión.
Desde entonces, es el japonés jotero de Boltaña. |
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