© Pirineum multimedi@, 21 Marzo, 2002 11:13 AM
 
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Montaña y Aventura


Fondo entre tresmiles
Texto y fotos: Ainhoa Camino

El Hospital de Benasque nació con la intención de acoger, atender y asistir a los peregrinos, comerciantes y viajeros que hace seis siglos cruzaban las altas cumbres pirenaicas. A las puertas del nuevo milenio, el albergue, hotel y refugio de los Llanos del Hospital continua sirviendo a las nuevas necesidades de los que hasta él se acercan.

Al descender por el Forau de Aigualluts el viajero afronta con calma los últimos kilómetros de su agotadora travesía.
El Aneto, las Maladetas y el Alba desafían sus pocas y resquebrajadas fuerzas. Pero el caminante avanza confiado, pensando que pronto aparecerá su recompensado descanso. El anochecer se avecina, las piernas flaquean y el valle comienza a cerrarse. Tras un pequeño cerro, una tenue luz ilumina la nieve helada. La sonrisa aparece en el rostro del excursionista. Sabe que tras la piedra y la madera de ese inmueble, su cansancio pasará a ser un recuerdo.
Desde su construcción, hacia el año 1200, el Hospital de Benasque se ha dedicado al servicio de los audaces hombres que cruzaban la frontera de España a Francia y viceversa. Sus primeros propietarios y los encargados de su construcción y asistencia a los viajeros fueron los Templarios y Caballeros de San Juan de Jerusalén. Su espíritu de acogida y cuidado sigue vivo. Por eso, 6 siglos después de su creación, el Hospital benasqués sigue apostando por el ambiente familiar y relajado que ha caracterizado su larga historia.

Centro de actividades invernales

Enclavado en pleno corazón del Parque Natural de Posets-Maladeta, el albergue, hotel y refugio de Los Llanos del Hospital explota los recursos paisajísticos que le rodean. Cualquier época del año es recomendable para ascender a los 1.750 metros donde está ubicado. Pero ahora, en invierno, cuando la nieve lo convierte en uno de los últimos refugios de los amantes de las largas marchas pirenaicas es cuando este reconfortante edificio adquiere la magia de la aventura nórdica. Esquí de fondo, escalada en hielo, travesías y rutas en raquetas es sólo una parte de las actividades que desde él se pueden realizar.
"Mucha gente se piensa que esta estación es para machacar", comenta Mario García, director del circuito de fondo del Hospital. "Pero, lo cierto, es que aquí hay actividades para todos". A lo largo de los 25 kilómetros de pistas que tiene el centro de los Llanos, principiantes y profesionales se entremezclan, dándole al lugar un ambiente especial y distinto. Un aire de complicidad que ha existido desde siempre, ya que el actual parque natural era paso frecuentado por pastores, comerciantes, contrabandistas, peregrinos y hombres de iglesia. Personas que olvidando su condición y el motivo de viaje compartieron algunas noches el mismo techo, tal y como lo hacen los actuales huéspedes del hospital, que tras la jornada de deporte se vuelven a encontrar en las dependencias del centro.

Coordenadas

Cómo llegar: Desde Graus, la carretera comarcal A-139 sube por el valle de Ésera hasta la localidad de Benasque. A partir de aquí, una carretera local se acerca hasta la estación de Cerler y asciende hasta los Baños de Benasque y el Hospital.
Precios: Las suites cuestan 16.000 pts la noche y son para 4 plazas. Las habitaciones de hotel, cuestan entre 4200 pts por alojamiento y desayuno en TB y 7400 por alojamiento y pensión completa en TA. Las dependencias de albergue con 7 plazas y las de refugio, con capacidad para 9 personas, cuestan 1400 pts.
Tlfn: 974 552 012 y 608 536 053
www.llanosdelhospital.com

 
 
En el interior del refugio
Ytras la aventura, llega la recompensa. La imagen exterior del Hospital, recubierto de piedra y madera, dan al edificio un airede fortaleza, consistencia y seguridad, que invita a resguardarse en su interior. Esta característica se ha ido ganado con los años. Porque según narró un visitante anónimo a finales del siglo pasado, el inmueble "carecía de belleza y comodidad, era un caserón grande y destartalado; se podían alojar unos 60 animales en sus cuadras". Hoy no queda ni rastro del inmueble que el viajero describió, gracias al cuidadoso proceso de rehabilitación y modificación que han ido acometiendo los encargados de su gestión.
Una de las más importantes ha venido motivada por los numerosos aludes que se registraban en esta zona. De hecho, la actual ubicación no es la original, pero las constantes avalanchas y las víctimas que produjeron éstas, en algunas ocasiones, aconsejó reconstruir el Hospital varios metros más abajo. Todos estos acontecimientos y curiosidades están recogidos en un libro colocado a la entrada del inmueble y las fotografías que recubren las distintas estancias son un reflejo de las épocas vividas por esta casa. Así, tanto por fuera como por dentro, el Hospital aparece, ante todo, como un edificio cálido y como su nombre indica, hospitalario.
 
 
Un poco de historia

Nada tiene que ver esta palabra Hospital con la que nosotros estamos habituados a emplear bajo el concepto actual, o sea lugar de curación de enfermos. No uno, sino tres, son los hospitales que hubo en Benasque. «El Hospital Viejo», de origen Medieval, se encuentra en proceso de excavación arqueológica; el «Hospital Nuevo», que funcionó desde el siglo XVIII hasta medíados del XIX, aguarda su turno; mientras que el tercero, tras años de abandono, ha sido felizmente recuperado. A ambos lados del puerto de la Glera, los Caballeros de la orden del Hospital de San Juan de Jerusalén, posteriormente de Malta, a fines del siglo XII, fundaron sendos Hospitales en beneficio de viajeros y peregrinos.
En septiembre de 1.172 el rey Alfonso II hizo donación a los Hospitalarios de una amplia zona de pastos en torno al puerto de Gorgutes «ad portum Gurgutes». Ello permitiría mantener los ganados, esenciales para la conservación del hospital y la correcta atención de peregrinos y viajeros. Fue entonces cuando se levantaría la iglesia románica que ahora se está descubriendo, más el albergue y otros edificios anexos.
Se ignoran las razones de su abandono y sustitución por el nuevo Hospital.

Tal vez un alud de nieve lo dañó según noticias no contrastadas, o simplemente quedó a desmano del nuevo camino del Puerto de Benasque, que algunos llamaban «Puerto Nuevo» a fines del siglo XVIII, en contraposición al «Puerto Viejo» o de Gorgutes.
El «Hospital Nuevo» ya no tuvo capilla, sólo las estancias para albergar viajeros y las cuadras para el ganado, sirviendo también como cuartel de carabineros. Hacia 1.870 un alud lo arruinó y el ayuntamiento benasqués, su propietario, determinó reconstruirlo en otro lugar más seguro: el que ocupa en la actualidad. En este su tercer emplazamiento continuó prestando su benéfica labor durante años. Pero quedó abandonado tras la Guerra Civil, utilizado sólo por pastores, cazadores y montañeros.
Tras varios años de abandono, la construcción presentaba un aspecto muy deteriorado. El Ayuntamiento de Benasque decidió sacar a concurso público la explotación y restauración del antiguo edificio en ruinas. La concesión fue ganada por Hospital de Benasque, S.L., que se encargó, siguiendo el proyecto del arquitecto municipal, de restaurar la casa.