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SALVATIERRA DE ESCA
"Salvad la tierra"
Texto y fotos: Sergio Sánchez.
Ese fue el encargo del rey Pedro II en 1208 a los repobladores de la frontera con Navarra, en un núcleo de nueva planta que se levantaría entre los antiguos asentamientos de Obelva y La Bisabiella, muy cerca del Monasterio de Santa María de Fuenfría, y que se regiría por el Fuero de Ejea. Cada uno de sus vecinos debía tener a su cargo un hombre armado "de escudo, lanza y casco o capelo de hierro" y el compromiso en la defensa del castillo y la villa.
Hoy en día, sus descendientes continúan luchando por la tierra, pero ahora nadie les exime de ningún impuesto a cambio de estar "en tierra de nadie y olvidados por todos".
Las calles de Salvatierra son un libro abierto. El entramado urbano está formado por parcelas iguales y por tres grandes callele que con algunas perpendiculares forman manzanas también rectangulares. Las parcelas pueden ser simples (peones), de cinco por doce metros, o dobles (caballeros), de diez por doce metros, en función del origen social de los repobladores, tal y como establece el Fuero de Ejea. Todo eso se distingue aún hoy en el casco histórico de Salvatierra, declarado Bien de Interés Cultural, si uno es observador. En Salvatierra huele a Edad Media.
Por eso, lo primero que necesita el viajero para descubrir Salvatierra es conocer someramente su historia. Es necesario recordar que Salvatierra nunca formó parte del Condado de Aragón (sí del Reino) y que hasta 1875 perteneció al Obispado de Pamplona. Volviendo a su fundación, en los siglos XII y XIII los enfrentamientos de navarros y aragoneses en Petilla de Aragón y Sangüesa, unidos a la crítica situación de las arcas reales, obligaron a Pedro II a permutar tierras y villas con el Monasterio de San Juan de la Peña y formar una "Tierra salva" de impuestos y obligaciones que atrajera población para poder hacer frente a los pamploneses.
SALVATIERRAS
El concepto de "Salvatierra" hace referencia a otros dos conceptos: el de "Villa Franca", con exenciones de impuestos y eximentes de pago y el de "Extremadura" o "Bastida" (en Francia y en España), que hace referencia a su situación fronteriza y de defensa. En España, según ha recogido Antonio Iglesias, hay media docena de "salvatierras". Salvatierra del Miño, Salvatierra de Tormes, Salvatierra de los Barros, Salvatierra de Santiago y Salvatierra de Álava. La Salvatierra aragonesa fue sólo Salvatierra hasta 1910. Entre 1910 y 1916 fue Salvatierra de Aragón y desde 1916 Salvatierra de Esca, nunca Escá.
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SALVATIERRA Y PETILLA, LA CARA Y LA CRUZ
El momento histórico de la fundación de Salvatierra es crucial para la fijación de fronteras entre los reinos de Navarra y Aragón. Al año siguiente de otorgar la carta de población de Salvatierra, Pedro II se ve obligado a pedir un préstamo a Sancho el Fuerte de Navarra de 20.000 morabetinos. "El Aragonés se comprometió a devolver el dinero antes de acabar el año, en concreto, al tercer día después de Navidad, y además debía devolverlo todo junto y no por partes, en oro o su equivalente en plata. Si no lo hacía los cuatro castillos que avalaban el préstamo, Petilla, Peña, Escó y Gallur pasarían a ser propiedad navarra hasta que no se pagara la deuda. Llegada la fecha, Pedro II no devolvió la cantidad en el plazo fijado y Petilla pasó en 1209 a manos del reino de Navarra; los otros tres restantes fueron recuperados por Aragón". |
NO HAY NADA EN SALVATIERRA QUE NO TENGA MOTE.
"Aquí estamos bautizados todos dos veces", apunta Fermín. Además, a las cosas en Salvatierra no se les llama por su nombre, como sería natural. Al Restaurante Miguela lo llaman la fonda; a la tienda de Olegario la llaman Camino y al bar nunca se le llama bar, sino Bicoca. Quizá por eso, en la partida de guiñote forman pareja "Majari" y "Ballesteros" contra "Pasarrios" y "Buey". Podrían jugar otros: Futbolín, Poblet, Gatolín, Kikiriki, pero hoy no han venido. En un pueblo de pastores, caleros, pelaires y almadieros (aquí no hay navateros) no es de extrañar que haya mucho somarda. |
"Pues qué quiere que le diga. A nosotros nos hubiéra ido mejor si hubiéramos tirau pa Navarra". A sus 81 años, Jesús de Casa Camera, no tiene pelos en la lengua. Mientras clava el último peldaño de una escalera que acaba de hacer para subir a las manzaneras "porque las piernas ya no me sujetan como antes" conviene en que "de momento" la comarca de la Jacetania es lo único que inspira algo de confianza, "quitando los médicos de Pamplona". La camarera del Bicoca, la hija del panadero, me lo deja bien claro: "Si pones que somos medio navarros no vuelvas por aquí".
Quizá el aspecto más emotivo de la relación de Salvatierra con la Navarra vecina es que Burgi (o Burgui) y Salvatierra comparten una profunda devoción por la Virgen de la Peña. La Cofradía de San José en la Virgen de la Peña la forman, por ejemplo, veinte cofrades salvatierranos y diez de Burgui. Los aragoneses suben o mejor dicho "ascienden" el Domingo de Pentecostés, el 2 de agosto y el 8 de septiembre. Por su parte, Burgui y Castillo Nuevo, localidad también navarra, lo hacen para la Ascensión. La cofradía sube el sábado anterior al 8 de septiembre y pasa la noche en las habitaciones del inmueble anejo.
Al margen de la tremenda devoción a la Virgen de la Peña, la religiosidad popular ha conservado en Salvatierra una Semana Santa muy especial. La procesión del Viernes Santo la recorren cinco pasos: el Cristo en la Cruz (S.XVIII), el Nazareno, la Dolorosa, el Ecce-Homo (S.XVII-XVIII) y el Sepulcro. Mosen Juan logró recuperar después de 20 años la representación de "La Sentencia", recitada y cantada, en la que participa el pueblo y a la que acuden gentes de todo el valle del Roncal.
Pero en el triángulo brujeril Vidangoz-Burgui-Salvatierra no sólo hubo espacio para el cristianismo. José Luis García, cofrade como sus hermanos, no tiene reparos en contar cómo acudió de crío con el cura a exortizar Casa Jaria. Mosen Juan asiente y le enzuriza para que siga hablando. "Yo ayudaba mucho a la que decían bruja de Catachú. Le hacía recados, le iba a buscar cosas... Yo le gustaba. Nunca me llamó por mi nombre, pero decían que se convertía en un gato negro", José Luis se encoge de hombros y no dice más. "¿Porqué lo hacías?", le pregunta el cura. "No lo sé. Me gustaba, me atraía..." Nicolasa y La Garrona fueron otras dos brujas reconocidas del siglo XX en Salvatierra, con tanta tradición brujeril como Vidangoz, donde la reina de sus fiestas es una bruja o Burgui, donde nació Marichu, la bruja que adivinaba el porvenir a Franco. |
LA PANADERÍA
En Salvatierra eran raras las casas con horno y existían desde siempre dos hornos comunales donde se cobraba el horneo o la masada y el horneo. Después de la Guerra ya sólo quedaba un horno propiedad de un tal Marcos. "Mi padre era pastor y le compró la panadería a Marcos. No recuerdo el año, pero yo tengo 62 y cuando nací mi familia ya vendía pan aquí. Hoy en día la panadería de los hermanos Ansó lleva el pan a la Venta Carrica, a Escó, Sigüés, Lorbés, Castillo Nuevo, Bigüezal y Aspurz (las tres últimas, localidades navarras).
Hacen panes y barras de 380 gramos y panes de 750 gramos, estos últimos por encargo. Con los sobrantes envasan migas y pan rallado. También hacen deliciosas madalenas. Junto a los hermanos Ansó, Fermín y Carlos, trabaja un hijo del primero, Daniel, de 23 años, que garantiza el futuro del negocio. El horno es un Farjas giratorio, igual que el de las panaderías de Berdún y Bailo, que se instaló hace 24 años sustituyendo al fijo. De entre el anecdotario destaca un cliente francés residente en Inglaterra, que cada año “se lleva un par de sacos de panes grandes para repartir entre sus amigos”.
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LOS ABADIANO Y LA ESCUELA
En Salvatierra viven aproximadamente setenta gitanos -son menos de trescientos habitantes-, algo poco común en la montaña. "Aquí no oirás queja sobre ellos. Son trabajadores y serios. Trabajan de peones, en el hongo o a lo que sale. Y gracias a ellos hay treinta críos en la escuela porque si no... ".
Los gitanos en Salvatierra son ya de cuarta generación. Casi todos ellos son Abadiano de apellido o Jiménez Clavería, y tienen mucha relación con los calós de Jaca, Liédena y Sangüesa. Los niños que van a la escuela: fulano, zutanos y tal, son los biznietos del primer gitano que se instaló en Salvatierra. Los maestros, efectivamente, destacan la integración del colectivo gitano en Salvatierra, aunque mantengan costumbres (edad de casamiento) que separan a los jóvenes de los payos de su generación. "En cuanto dejan la escuela, la cosa cambia", dicen.
La escuela es hoy noticia en la radio y los periódicos (que saliera Salvatierra en la tele sería un milagro). Pero en realidad no es sino la gota que colma el vaso. Porque cuando uno tiene prefijo de Navarra (948), sella su libreta del paro en Ejea de los Caballeros, tiene su hospital de referencia en Huesca, paga sus impuestos en Zaragoza, va a Jaca para asuntos de comarca e iglesia y lleva a sus hijos al instituto de Roncal, que supriman una plaza de maestro en una escuela de 31 niños se toma como una agresión. Pura y dura.
Antonio Iglesias, veterano historiador autodidacta, se pregunta qué pensaría Julio Turrau, el cartesiano primer alcalde de Jaca en la II República y originario de Salvatierra, si observara la Babel administrativa en que han convertido a su pueblo.
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| Mi agradecimiento a Antonio Flores, José Luis Ariño, Mosen Juan Garcés, a José Mari y sus compañeros, Jesús de Camera, los hermanos Ansó, los hermanos García y la clientela del Bicoca. |
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