REPORTAJE
Ascender al cielo de Serrablo
Texto AINHOA CAMINO. Fotos: PIRINEUM. Este reportaje fue publicado en el revista "El Mundo de Los Pirineos", número 35.
En el monte Oturia existe un camino que recorre la historia, la tradición y las creencias de Serrablo. Muchos devotos lo han completado descalzos. Es el santuario espiritual de los valles de Basa y Sobrepuerto, y del Viejo Aragón en general. El monte Oturia se divisa desde Sabiñánigo como si fuera el armazón acorazado que protege la entrada a Tierra de Biescas y valle de Tena. Se distingue con facilidad y en su cima se encuentra la iglesia de Santa Orosia, patrona de Jaca y Yebra de Basa.
|
El sendero de las ermitas está literalmente incrustado en la pared. |
Cuenta la tradición que fue en este escenario, en el año 870, donde la joven Orosia, venida desde Bohemia para casarse con el rey aragonés Fortún Garcés, fue acorralada por las tropas sarracenas, cuando intentaba adentrarse en la península. Los musulmanes la apresaron y terminaron salvajemente con su vida. Mutilada y decapitada.
Ésta es la historia que recuerdan las ocho ermitas, cuatro de ellas incrustadas literalmente en la roca, que jalonan el camino que asciende desde Yebra de Basa hasta la cima del monte Oturia. Un sendero que parece abierto con la misma espada que terminó con la vida de Orosia y que recorre uno de los escenarios donde dicen que estuvo escondido el Santo Grial.
La ruta arranca del camino que surge a mano izquierda, antes de entrar en Yebra de Basa. Está destacado con la señal amarilla y blanca de Pequeño Recorrido (PR). Antes de llegar a los pies del monte Oturia, tres pequeñas y modestas ermitas delatan el carácter sacro que tiene el recorrido. Son las ermitas de L'Angusto, las Escoronillas y As Arrodillas. Este último habitáculo contiene una enorme roca, en la que se aprecian dos huecos y unos largos cortes. Según la tradición, son las marcas de las rodillas de la Santa cuando la decapitaron.
Estos primeros pasos, cerca de media hora, van descubriendo la geología conglomerada del monte Oturia, adelantando la presencia de las cuevas y las cascadas que pronto surgirán en el trayecto, y que fueron el refugio de los numerosos eremitas que aquí vivieron. Pero es la rica vegetación, presidida por sauces y artos en esta zona baja y enebros, robles y abedules según se va subiendo, la que da una especial sensación de tranquilidad y placidez al lugar. Algún buitre leonado y quebrantahuesos o algún ejemplar de águila real podrán surcar el cielo.
Un gorgoteo comenzará a apoderarse del rotundo silencio que invade el entorno. Cuanto más cerca estén las ermitasde San Cornelio y Las Cuevas mayor será el sonido. Cuando éstas aparezcan en medio del camino, como un cuerpo magullado que se sujeta entre las paredes con los últimos esfuerzos de sus uñas, como si las tropas sarracenas les estuviesen amenazando con tirarlas al vacío, el murmullo se convertirá en estruendo. Es el salto de agua que resguarda estas ermitas, que aunque están comunicadas por medio de una escalinata, son dos habitáculos distintos y superpuestos.
El recinto inferior es la cueva de San Cornelio (1.270 metros), hermano de Orosia. En la cueva superior (1285 metros) es donde se encontraron los restos de la santa. Ambos habitáculos se han rehabilitado. Siguiendo el sendero, se encuentran las ermitas de San Blas (1.310 metros), eremita que pasó buena parte de su vida en una cueva, y la de Santa Bárbara (1.390), que murió en circunstancias muy parecidas a las de Santa Orosia.
Antes de llegar a la iglesia de Santa Orosia, y ya en el puerto (1.921 metros), queda un punto de encuentro por rebasar: la ermita de O Zoque. El lugar donde los pueblos de los valles de Basa y Sobrepuerto se reunían el día de Santa Orosia, tras haber revivido su calvario, siguiendo las huellas que en forma de ermitas dejaron los devotos que las erigieron, entre los siglos XVI y XVII. |