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20 Noviembre, 2007 11:04 AM
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La
Isla del Tesoro
Texto
y fotos: Ainhoa Camino
Roda
de Isábena es la "isla del tesoro" del Pirineo
oscense oriental. Escondida entre las sierra de Serraduy, el macizo
del Turbón, los Morrones de Güel y las Tozas de Calvera,
fronteras naturales del Isábena Medio, la visión
de Roda surge ante los viajeros como una isla pétrea, que
se descubre rica en historia, patrimonio y arte según se
van recorriendo las calles de su núcleo urbano medieval
que desembocan en la iglesia Catedral de San Vicente. El gran
tesoro de Roda.(Última modificación: Octubre 2004)
En
el siglo X, en la zona más oriental del Pirineo aragonés,
una pequeña localidad vivió épocas de grandeza.
A mediados de siglo se convirtió en sede episcopal y capital
política del condado de La Ribagorza. Pero los avatares
de las guerras por conquistar estos territorios fronterizos, los
traslados de la sede episcopal a Lérida y, finalmente,
los expolios de la Guerra Civil y de los ladrones, a finales del
siglo XX, llevaron a este conjunto urbano fortificado a ser una
de las múltiples localidades que actualmente sobreviven
en la comarca de La Ribagorza.
Sin
embargo, Roda y, sobre todo, su Iglesia Catedral de San Vicente
conservan, once siglos más tarde, muchos signos de aquella
esplendorosa Alta Edad Media; a pesar de que como recoge un historiador
del siglo XIX y cita el escritor Julio Llamazares en el libro
"Mosen. Historias de Curas en el Pirineo Aragonés",
fueron necesarios "catorce mulos para llevarse el oro y la
plata" a raíz de la desamortización de la catedral
de Roda. Así, la visión del viajero al descubrir
esta localidad, que presume de ser la población más
pequeña de España que cuenta con un templo catedralicio,
nunca es indiferente.
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Pasaje
medieval
La restauración de su núcleo ha logrado resaltar
los rasgos medievales que conservan las calles rotenses. Empedradas,
angostas, estrechas, contenidas ocasionalmente por restos de sus
antiguos muros y surcadas continuamente por arcos románicos,
trasladaran al caminante a la época de señores y lacayos.
La plaza más alta, la más abierta y grande, en la
que desembocan todas las calles, es sin duda la que recibe más
miradas de sorpresa.
Una inmensa torre campanario y un pórtico
construidos en el siglo XVIII son la carta de presentación
de una iglesia considerada Monumento Histórico-Artístico
desde 1904 . Pero
esas miradas sorprendidas que observan la fachada principal de un
templo asolado hacia el año 1.006 por el hijo de Almanzor,
Abd-al-Malik, que en 1.017 inició una reconstrucción
que, con interrupciones, se alargó hasta el siglo XIII, se
tornarán en admiración cuando contemplen la arquitectura
única y las valiosas obras que se recogen en el Museo interior
de la iglesia. |
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El
interior del "cofre"
El
elemento arquitectónico más llamativo de la catedral
se encuentra en las cabeceras de las tres naves que componen la
planta del recinto sacro. Bajo ellas hay tres criptas, situadas
a distintos niveles. La central fue construida en 1.125 por orden
de San Ramón, obispo y santo, como les gusta decir a los
lugareños, y gran rehabilitador de este templo.
No en vano aquí, en esta cripta, a la que se accede por una
triple arquería de medio punto, dispuesta por tres naves
de tres tramos cada una y sobre la que descansa el altar mayor,
está el sarcófago de San Ramón. Una de las
escasas piezas de escultura funeraria románica que ha llegado
hasta la actualidad en Aragón.
También se pueden contemplar las sandalias, la sábana
y túnica funerarias del santo así como algún
retrato y otras reliquias del eminente obispo.
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GUIA
PRÁCTICA
Acceso:
Desde
Huesca, por la N-240, hasta Barbastro, donde se toma la carretera
N-123, dirección Graus. De aquí, a 25 minutos por la
A-1605 se llega a Roda de Isábena.
Visitas: Teléfono de información: 974 544 535 |
Destacan
también el órgano, construido en 1.653 y que con la
única añadidura de un motor continua hoy sonando. Asimismo,
el claustro, ubicado en el lado norte de la catedral, con el único
aljibe que había en la localidad y con los 191 epígrafes
lapidarios, fechados entre 1.143 y el siglo XV, que se recogen en
sus muros y que supone el conjunto de inscripciones lapidarias más
rico y numeroso de los que se conservan en Huesca, convierten a Roda
de Isábena y su Catedral en una isla con un tesoro dispuesto
a dejarse conocer. |
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| Una
Herida en la memoria |
Sin
embargo, la principal pieza, la más codiciada, la
silla de San Ramón, construida en madera de Boj
de Toulouse, se encuentra en la zona trasera del templo y protegida
por un cristal. Lejos de todas las miradas susceptibles de adueñarse
de un mueble que protagonizó uno de los episodios más
sonados de Roda, al ser sustraído por el ladrón de antigüedades
más famoso de Europa, Eric "el
Belga", en 1979 y devuelto por el propio malhechor
años más tarde. Aunque, eso sí, tras haberlo
troceado para sacarlo de España y venderlo, ya que la silla
de San Ramón está considerado el mueble más antiguo de los que se conservan.
La herida del robo está aún patente, entre sus vecinos,
el párroco, de quien cuentan que tras el robo estuvo durmiendo
en una celda contigua a la Iglesia, por si "El Belga" regresaba,
y en la silla. Una estructura de metacrilato reconstruye las partes
que no han podido ser recuperadas y devueltas a este templo, donde
también descansan San Valero, patrón de Zaragoza, y
siete de los quince obispos que pasaron por la casa priodial, situada
tras la iglesia y hoy de propiedad privada. |
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