© Pirineum multimedi@, 22 Noviembre, 2007 11:46 AM
 
 

CENTRO DE INTERPRETACIÓN DE SAN JUAN DE LA PEÑA
La unión de bosques, rocas y monasterios

Pocos espacios aglutinan tantos valores naturales como el Monumento Natural de San Juan de la Peña. Un lugar no demasiado extenso -246 hectáreas- que aúna riqueza natural, histórica y artística. Cuna del Reino de Aragón y panteón Real, hoy es uno de los centros turísticos más importantes de Aragón. El pasado agosto 5.256 personas pasaron por el centro de interpretación de la Red Natural de Aragón allí ubicado, para conocer más de cerca su riqueza y sus peculiaridades.
Texto y fotos: Ainhoa Camino

Pero es un rincón aparentemente caótico, repleto de libros, guías, mapas y objetos varios el que despierta mayor curiosidad entre los turistas. El cartel de “por favor, no tocar, gracias” refleja el irresistible impulso que sienten los visitantes cuando ven este rincón. “Es una de las cosas que más gusta, sobre todo las plumas de los quebrantahuesos o buitres”, indica Inés. En dos aparadores se concentra una muestra de los nidos, frutos y plumas que se pueden encontrar en San Juan. “No hay que olvidar que éste monumento es un Área de Especial Protección para las Aves (ZEPA), principales habitantes del parque”, apunta la guía.
Los valores que aglutina San Juan de la Peña se refleja en las diversas figuras de protección que tiene este espacio ubicado en las sierras exteriores pirenaicas, al suroeste de Jaca. Declarado Sitio Nacional en 1920, fue recalificado como Monumento Natural por el Gobierno de Aragón en 1998 y siendo declarado también Parque Cultural. Forma parte por tanto de la Red Natural de Aragón. Tres figuras que resumen la importancia natural, artística e histórica que se encuentra en este espacio situado entre los montes Pano y Cuculo. Además, el Departamento de Medio Ambiente tiene en marcha un proyecto para declarar Paisaje Protegido más de 8.000 hectáreas, que llegarían hasta Monte Oroel.

San Juan de la Peña es una joya que requiere ser descubierta. Sus tesoros están escondidos sobre Santa Cruz de la Serós, entre las tierras de la Canal de Berdún y el puerto que da paso a la Hoya de Huesca, Santa Bárbara. Es decir, es necesario desplazarse de propio hasta este espacio que no deja indiferente a nadie. Primero, y ascendiendo desde Santa Cruz, surge el Monasterio Viejo -o Bajo- , el más importante de Aragón en la Alta Edad Media. Enclavado bajo una de las enormes rocas conglomeradas que forman la sierra de San Juan transmite a la perfección el recogimiento y la austeridad de los monjes que lo habitaron en el siglo XI.

Un fin, el de la educación ambiental, que se lleva a cabo desde el inmueble ubicado en la casa forestal de la pradera de San Indalecio, junto al Monasterio Nuevo y que, como el monumento, a pesar de sus modestas dimensiones, recoge todo el amplio mundo que se da cita en San Juan de la Peña. El centro es propiedad del Departamento de Medio Ambiente, cuenta con el patrocinio de la Obra Social y Cultural de Ibercaja.

Más arriba, en las praderas de San Indalecio, se encuentra el Monasterio Nuevo, también denominado Alto -ambos templos son Monumentos Nacionales- . De estilo barroco, más amplio y cómodo que el primero, ahora está siendo restaurado y remodelado para uso turístico -acogerá, entre otras instalaciones, un Parador-, pero también didáctico.

Un fin, el de la educación ambiental, que se lleva a cabo desde el inmueble ubicado en la casa forestal de la pradera de San Indalecio, junto al Monasterio Nuevo y que, como el monumento, a pesar de sus modestas dimensiones, recoge todo el amplio mundo que se da cita en San Juan de la Peña. El centro es propiedad del Departamento de Medio Ambiente, cuenta con el patrocinio de la Obra Social y Cultural de Ibercaja.

La introducción

Pero es un rincón aparentemente caótico, repleto de libros, guías, mapas y objetos varios el que despierta mayor curiosidad entre los turistas. El cartel de “por favor, no tocar, gracias” refleja el irresistible impulso que sienten los visitantes cuando ven este rincón. “Es una de las cosas que más gusta, sobre todo las plumas de los quebrantahuesos o buitres”, indica Inés. En dos aparadores se concentra una muestra de los nidos, frutos y plumas que se pueden encontrar en San Juan. “No hay que olvidar que éste monumento es un Área de Especial Protección para las Aves (ZEPA), principales habitantes del parque”, apunta la guía.

“Lo primero que se explica es que San Juan de la Peña es uno de los espacios naturales protegidos de Aragón”, explica Inés Andrés, educador ambiental de SODEMASA, encargado de informar al visitante. “Se trata de que tengan una visión global de los espacios que componen la Red Natural de Aragón, que sepan localizarlos y diferenciarlos”, apunta. Este es el propósito de lo que podría considerarse el hall del centro de interpretación, donde, además de atender las consultas de los visitantes, varios panales ayudan a saber, “¿Dónde están nuestros Espacios Naturales Protegidos?” y dan las primeras pistas del porqué San Juan de la Peña es un macizo único, o como reza uno de los panes explicativos, “individualizado”.

Pero es un rincón aparentemente caótico, repleto de libros, guías, mapas y objetos varios el que despierta mayor curiosidad entre los turistas. El cartel de “por favor, no tocar, gracias” refleja el irresistible impulso que sienten los visitantes cuando ven este rincón. “Es una de las cosas que más gusta, sobre todo las plumas de los quebrantahuesos o buitres”, indica Inés. En dos aparadores se concentra una muestra de los nidos, frutos y plumas que se pueden encontrar en San Juan. “No hay que olvidar que éste monumento es un Área de Especial Protección para las Aves (ZEPA), principales habitantes del parque”, apunta la guía.

Un mundo vertical

Aunque la información sobre estos habitantes alados queda reducida a una pequeña muestra fotográfica, ubicada en la última sección del centro, que es la sala audiovisual, y a un póster colocado en el holl, donde se muestran diversas especies, se presta una especial atención al lugar donde estos tienen su morada, las paredes de roca conglomerada y grandes acantilados que forman la sierra de San Juan, y que son, precisamente, su principal característica y elemento de distinción.

Con desniveles de hasta 150 metros, este roquedo anaranjado es, “un mundo vertical”, cita uno de los paneles, que acoge diversas aves rapaces y carroñeras.

Saber cuáles de las aves tienen en el conglomerado de San Juan su hábitat es la finalidad de uno de los paneles de la segunda sección del centro. A través de preguntas a las que hay que responder si es verdadera o falsa, el visitante va descubriendo esta fauna: Águilas, milanos, halcones, buitres leonados o quebrantahuesos.

Pero, el complejo proceso que ha llevado a formar esta sierra conglomerada también es objeto de atención. Se explica la superposición de sedimentos que sucedió y que llevó a crear el macizo de San Juan y se da a conocer la “Anatomía del conglomerado”: “Cantos de arenisca y de calizas, unidas por una matriz mixta de arenas, arcillas y cemento carbonatado”. Varios fragmentos reales del conglomerado sirven para observar directamente esos distintos componentes.

Riqueza del entorno

De ahí, que la información relativa a los recursos naturales existentes en el parque sea la más abundante, ocupando prácticamente la totalidad de las dos secciones principales del centro y siendo el tema que abordan los dos documentales audiovisuales que se proyectan.“La idea que queremos transmitir es que el motor de este espacio es la riqueza del entorno natural”, apunta la informadora. Un entorno que según indica la guía, “ha marcado toda la vida del monumento, desde los Monasterios – sino fuera por lo accidentado y escarpado del terreno quizás no se hubiera elegido este emplazamiento- , hasta la flora y fauna existente”. De ahí, que la información relativa a los recursos naturales existentes en el parque sea la más abundante, ocupando prácticamente la totalidad de las dos secciones principales del centro y siendo el tema que abordan los dos documentales audiovisuales que se proyectan.

Además, según apunta la guía, “esa variedad es una de las cuestiones más complejas de dar a conocer”. En San Juan de la Peña se da un microclima mediterráneo de montaña de transición que favorece la existencia de diversos ambientes. Esas condiciones climáticas son las que van marcando el hábitat de las distintas especies, tanto florales y vegetales como animales, que se encuentran en el parque.

El área que ocupan las encinas (árbol mediterráneo) o las hayas (eurosiberiano), la omnipresencia del pino silvestre o dónde encontrar las ginetas, los pájaros carpinteros o los quebrantahuesos son algunas de informaciones que se facilitan a través de gráficos, esquemas, dibujos o fotos.

El área que ocupan las encinas (árbol mediterráneo) o las hayas (eurosiberiano), la omnipresencia del pino silvestre o dónde encontrar las ginetas, los pájaros carpinteros o los quebrantahuesos son algunas de informaciones que se facilitan a través de gráficos, esquemas, dibujos o fotos.

Historia y arte

La visión de San Juan de la Peña no estaría completa si el centro de interpretación no incluyera un apartado referente a su influencia histórica y a sus valores artísticos. Dos arcos, recreaciones de los que componen el elemento artístico más representativo del complejo, el claustro del Monasterio Viejo, abren esta sección. Una fotografía panorámica del complejo sirve para que el visitante sitúe ambos monasterios. “No todos los turistas llegan a través de Santa Cruz de la Serós, sino que también lo hacen por la carretera de Botaya, con lo que no son conscientes de dónde se encuentra el Monasterio Viejo”, indica Inés Andrés.

La visión de San Juan de la Peña no estaría completa si el centro de interpretación no incluyera un apartado referente a su influencia histórica y a sus valores artísticos. Dos arcos, recreaciones de los que componen el elemento artístico más representativo del complejo, el claustro del Monasterio Viejo, abren esta sección. Una fotografía panorámica del complejo sirve para que el visitante sitúe ambos monasterios. “No todos los turistas llegan a través de Santa Cruz de la Serós, sino que también lo hacen por la carretera de Botaya, con lo que no son conscientes de dónde se encuentra el Monasterio Viejo”, indica Inés Andrés.

La cara trasera de los arcos esconde algunos de los aspectos históricos más conocidos de San Juan de la Peña: “En el siglo XI, los primeros monarcas del Reino de Aragón consolidaron y ordenaron el territorio desde este monasterio; es panteón Real, acoge las tumbas de tres reyes aragoneses, Ramiro I, Sancho Ramírez y Pedro I; y sirvió, como otros monasterios, para expandir la cultura en la Edad Media”, se resume en este espacio, donde también se recuerda que este escenario, según las leyendas, fue escondite del Santo Grial.

Toda esta minuciosa información se va a ver pronto ampliada y completada con el nuevo equipamiento que se está construyendo en el Monasterio Alto. Pero de momento, el interés que suscita este conjunto de bosques, rocas y monasterios queda patente en el volumen de visitas que recibe el actual centro de interpretación. De los 15 centros que integran la Red Natural de Aragón, éste suele ser el más visitado. Concretamente, el pasado agosto pasaron por él 5.256 personas. Cifra que supone 2.000 visitas más que las registradas en el mismo mes de 2005 y, según el Gobierno de Aragón, “supera, incluso, el récord de visitas mensuales registradas en cualquier otro centro hasta la fecha”.

Centro de Interpretación de San Juan de la Peña
Teléfono: 974 361 476 / 976 070 002
Calendario y horarios:
Otoño-invierno, fines de semana y festivos, de 10 a 14 y de 15 a 18 h. Primavera-verano, fines de semana y festivos, de 10 a 14 y de 16 a 20 h. En vacaciones escolares de verano se abre todos los días con el mismo horario estival.

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