El oso en su guarida
Texto y fotos: Ainhoa Camino
En 1995, el Gobierno de Aragón abrió, en pleno corazón de Los Pirineos, un centro donde se diera a conocer la “delicada” situación que atravesaba uno de los animales más representativos, legendarios y característicos de la cordillera pirenaica, el oso.
Cada año pasan por el Centro de Interpretación y Usos Múltiples de Ansó más de 11.000 personas, entre escolares y turistas. Sin embargo, el oso autóctono de los Pirineos está a punto de desaparecer.
Parece como si ya en 1995 los responsables del Medio Ambiente de Aragón supieran que el oso pardo pirenaico, su conservación y su futuro, iba a protagonizar uno de los principales problemas ambientales de la cordillera pirenaica en este siglo XXI. La delicada situación que la población osera tenía en las montañas de los Pirineos hacía presagiar un dramático futuro para los plantígrados. Además, los habitantes de los valles pirenaicos no se mostraban partidarios de reforzar una especie que hoy casi ha desaparecido.
Con la intención de cambiar esa idea y en una de las localidades jacetanas que, históricamente, más relación ha tenido con el oso y también más oposición ha mostrado a la reintroducción de nuevos ejemplares, Ansó, en 1995 el Gobierno de Aragón abrió un Centro de Interpretación que buscaba acercar los beneficios y la importancia de mantener esa población en el Pirineo. El eje central no es otro que concienciar a los ansotanos, habitantes del resto de Los Valles Occidentales de La Jacetania y del Pirineo, en general, de que “la conservación en el Pirineo del oso es el reto para el siglo XXI”.
Aunque el centro ansotano, como los otros 14 que forman parte de la red de centros de interpretación de la Red Natural de Aragón, en su conjunto lo que muestra es la riqueza, variedad e importancia de la naturaleza pirenaica, destacando especialmente la que se encuentra en la zona.
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Organización
El antiguo cine de Ansó, ubicado en pleno casco urbano de la villa, en una de sus principales entradas y con una estructura modernista que destaca del resto de edificios ansotanos, es el inmueble que acoge este centro expositivo del oso y la naturaleza de Los Valles Occidentales de La Jacetania. Una ubicación que, según señalan algunos visitantes es, “muy buena, porque es muy fácil de ver y encontrar, aunque no se conozca”. Además, en su interior hay una gran sala de proyecciones que permite que el material expositivo, paneles, vitrinas y juegos interactivos, se completen con documentales, bien del oso bien del quebrantahuesos, que como el plantígrado pirenaico es una de las especies de esta cordillera que está en peligro de extinción.
Estructurado en las dos plantas que tiene el inmueble, la bienvenida al centro corre por cuenta del que es el gran protagonista del centro: un gran oso pardo que recuerda mucho a esos otros osos que guardan las puertas de los tiendas de Natura. La encargada del centro lo reconoce: “De ahí viene, sí”. Este ejemplar y una gran maqueta de la cordillera pirenaica que sirve para que los visitantes se orienten son los objetos que más llaman la atención a los visitantes. De hecho, persona que entra, persona que se acerca a ver el animal, antes de cualquier otra cosa. Los más pequeños dudan entre darle la mano o salir corriendo. Otros preguntan, “¿es de verdad? ¿Está disecado?”. |
PLANTA CALLE
En esta planta de calle es donde se explican los principales recursos que tradicionalmente han tenido Los Valles Occidentales de La Jacetania, el bosque y la explotación maderera, así como la ganadería. A través de estas dos secciones se dan a conocer las relaciones que el habitante de estos valles ha venido teniendo con esos recursos. Así, se recrean bosques atlánticos, con las diversas variedades arbóreas que éstos presentan y explicando las distintas partes que tienen los árboles y sus diferentes transformaciones, los usos que se daba a la madera y las diferentes herramientas que se empleaban para el manejo maderero.

La recreación de un refugio de pastores, instalación actualmente casi desaparecida del paisaje pirenaico, sirve para profundizar en la actividad ganadera de Los Valles jacetanos. Se explican los ciclos trashumantes que siguen los pastores en función de la estación que sea, las dificultades que tienen que salvar, sobre todo en invierno y debido a la orografía del Pirineo, la organización interior de los refugios o las herramientas y vestimentas que los pastores empleaban.
El tercer espacio expositivo ubicado en la planta calle es el dedicado a las medidas de conservación de la naturaleza en la Unión Europea. Es decir, la Red Natura 2000, de la que buena parte del término de Ansó forma parte. Sin embargo, la guía encargada del centro, Mª Carmen, apunta que “La información de esta sección data de 1997, con lo que algunas cosas están anticuadas”. En los paneles se habla del bucardo y los límites de las Zonas de Especial Protección para las Aves (ZEPA) no se ajustan a la situación actual. |
PRIMERA PLANTA
Esta planta acoge íntegramente la información dedicada al oso pirenaico como, “un patrimonio de las montañas a punto de desaparecer”.
La relación que a lo largo de la historia ha mantenido el hombre con este animal, las características, costumbres y hábitos de los plantígrados, la necesidad de conservar esta especie en la cordillera pirenaica o los planes de reintroducción de nuevos ejemplares que se han planteado y sus razones son algunos de temas que se abordan a través de los grandes paneles que visten las paredes del centro.
En dos grandes vitrinas se recopilan objetos del pasado. Enormes cepos con los que se cazaban osos, fotos de las cacerías de antaño, más parecidas a epopeyas mitológicas que a expediciones cinegéticas; o los rifles y escopetas de dimensiones descomunales que se empleaba para cazar este animal que levanta, con las mismas fuerzas, las pasiones más altas y los odios más bajos del ser humano.

Pero como es el conocimiento lo que hace evolucionar las ideas y percepciones del ser humano, a través de varios juegos se puede conocer las costumbres y características de los plantígrados. Su época de hibernación, las huellas según la edad, la alimentación... Un abanico de conocimientos, que se acercan de manera divertida y participativa, para conocer mejor a un animal que forma parte del patrimonio pirenaico.
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De los más visitados
Por el centro de Ansó pasaron en 2005, según datos facilitados por SODEMASA, un total de 11.430 personas, siendo, tras el de San Juan de la Peña, el segundo más visitado de Aragón. La mayoría de estas visitas, 10.842, lo hicieron a través del programa interpretativo del centro. La guía, Mª Carmen, lo explica: “Esa es la gente que entra a visitarlo bien cuando está abierto o en el horario de atención al público, que es fuera del horario de apertura pero haciendo reserva previa”.
Los 588 visitantes restantes son los escolares que han pasado por el centro ansotano durante el pasado curso. Estas visitas forman parte del programa educativo del centro que se presenta de dos maneras. “O como visitas al centro, con sus explicaciones y proyecciones o como jornadas ambientales”, apunta la guía. Sesiones que suelen organizarse en primavera y en las que los escolares además de conocer este espacio completan la visita con sesiones prácticas en el monte para conocer de cerca la naturaleza pirenaica y las peculiaridades de esta zona. Toda una oportunidad para conocer de cerca un patrimonio natural pirenaico a punto de desaparecer. |
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