Pensando en todos
Ubicado a escasos metros de Bierge, en el desvío a Rodellar, uno de los núcleos más conocidos y concurridos del parque, este centro de interpretación es un inmueble moderno que ha querido abrir las puertas a todas las personas que desean conocer un lugar único en Europa.
El centro está totalmente adaptado a minusvalías motrices, visuales y auditivas y cuenta con una proyección audiovisual en varios idiomas. Como en otras aulas interpretativas de la Red Natural de Aragón, la de Bierge concentra en un reducido espacio una más que abundante información.
Además, la zona exterior ha sido aprovechada para potenciar el fin de divulgación ambiental del centro.
Rodeando todo el edificio se ha creado un jardín interpretativo, con las principales especies botánico y herbales del área protegida, y en la parte trasera se ha recreado uno de los dólmenes que se encuentran en el territorio del parque. |
Modelado kárstico
Dominando prácticamente la totalidad de la sala de exposiciones como si fuera realmente el parque, el modelado kárstico, mejor dicho, una completísima recreación de éste, sirve para explicar muchos de los atractivos de Guara. Sus paredes, que a golpe de hielo, agua, frío y viento se han ido modelando y agujereando, acogen todo un mundo floral y animal, en el que el rey es, sin duda, el quebrantahuesos.
Sus nidos y las de otras especies, los distintos pisos ambientales que se registran –varias cajas ayudan a diferenciar la vegetación alpina de la mediterránea- o las actividades deportivas, como la escalada y el barranquismo, que forman parte del “paisaje” ordinario de Guara están aquí contempladas.
El provecho que cada cual extraiga de este interesante equipamiento puede testarse al final de la recreación o en el panel central. “¿Quién ha pasado por aquí? Observa las huellas y rastros y averigua a qué especies corresponden” o “¿Eres capaz de encontrar las especies de flora y fauna propias de cada ecosistema de Guara? ¿Cuántas y cuáles has descubierto?” Estos son algunos de los retos que se proponen y que también tienen su versión olfativa: “Fragancias de la Sierra. ¿Cuáles de ellas reconoces?”.

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Pinturas
Empleando también las técnicas de recreación, en una esquina del centro se encuentra una de las múltiples cuevas que se pueden encontrar en Guara. En su interior varias pinturas prehistóricas y diversos objetos que servían para plasmarlas. Es en esta pseudo cavidad donde se da a conocer la labor de Antonio Beltrán, que en 1972 descubrió las pinturas esquemáticas de Lecina.
Gracias a Beltrán y al Museo Arqueológico Provincial de Huesca comenzó en 1978 una campaña de prospecciones en la cuenca del Vero que llevó a descubrir, hasta el año 1992, más de 60 cavidades con pinturas de diversas épocas: paleolíticas, levantinas y esquemáticas. Esa variedad y la reducida área en que se encuentran convierten a este patrimonio en algo excepcional. Aquí se puede conocer los motivos y fines de las pinturas, las herramientas para su ejecución y el origen de los pigmentos y disolventes que empleaban.
El hombre
La huella del hombre en Guara también se da a conocer a través de los aperos, útiles y herramientas que éste empleaba antiguamente, tanto para las actividades domésticas como para las laborales.
Junto a esta exposición, una breve reseña del “ayer y hoy de Guara” explica la intervención que el hombre ha tenido en el parque a lo largo de la historia. De los aprovechamientos tradicionales a los actuales usos turísticos, en los que este centro tiene una importante función, ser la puerta de entrada abierta a todos a un territorio rico en recursos y en posibilidades, y que se puede recorrer con las propuestas senderistas, como Salto Roldán-Peña de San Miguel, que se ofertan desde el centro.
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