El
viejo carretón de Ip va a dejar de lado el hierro que compone
su estructura para vestirse con las últimas novedades del
mundo de la aeronáutica.
Dentro de poco, el habitáculo cuadrado que tantas veces
subió, en el siglo pasado, a los trabajadores de la presa
de Ip, se convertirá en un moderno y cómodo funicular,
bioclimático y con grandes espacios traslúcidos
que permitirán apreciar la grandeza de ese paisaje pirenaico
que se concentra en el área de Canfranc.
Si
el calendario previsto por el consistorio canfranqués no
falla, para el verano del 2003 el nuevo carretón
de Ip podría estar funcionando. Algo que según el
concejal delegado del proyecto, Paco Coduras, es "soñar,
pero con los pies en el suelo", ya que "una de las principales
dificultades son los trámites administrativos, que son
largos y que se pueden alargar hasta este verano", señala
Coduras.
En
exposición
Desde el pasado jueves y hasta finales de febrero, el proyecto
técnico, elaborado por la empresa aragonesa Ingeniería
y Servicios de Montaña (ISM), se encuentra en exposición
pública. Durante este plazo, los responsables del proyecto
ya tienen una tarea: "Acudir a las distintas instituciones
para buscar inversores potenciales".
El primer paso ya se ha dado. "A finales de diciembre
constituimos la sociedad mercantil FUNIPSA, que canalizará
todos los temas relacionados con el carretón".
El capital social asciende a 145.000 euros y cuenta con el
consistorio como único asociado, de momento. La intención
es abrir la sociedad a todo el que quiera tomar parte en ella,
ya que está previsto que cada acción cueste
100 euros. "Estimamos que el capital privado podría
suponer un 70%, mientras el público podría rondar
el 20 ó 30%", matiza el concejal canfranqués.
puede ofertarlo". |
Con
este proyecto, cuyo coste supera los 7,800 millones
de euros (1.300 millones de pesetas), el ayuntamiento de Canfranc
quiere reutilizar una infraestructura, que estuvo funcionando
regularmente hasta la década de los 80 y que se puso en
marcha por última vez en el año 1997. El carretón
fue construido en la década de los 60 para subir y bajar
a los operarios que trabajaban en la presa de Ip, a 2.200 metros
de altitud, salvando un precipicio de 1.000 metros de desnivel.
La finalidad de este proyecto es "ofrecer un viaje turístico
que permita intensificar y ampliar las dos temporadas turísticas
de las que vive Canfranc y ofrecer alternativas de ocio a la falta
de nieve, ya que el funicular funcionará todo el año",
comenta Paco Coduras.
Como
un avión
Pero la imagen del carretón será
totalmente distinta a la que muchos canfranqueses conservan en
su memoria. En esencia, será más similar a los últimos
modelos de aviones que a un sistema de transporte por contrapeso,
ya que la tecnología que se empleará para su diseño
está basada en los últimos avances aeronáuticos.
El funicular, compuesto por dos vagones y que mantiene
el sistema de polea (o contrapeso) para moverse, tendrá
capacidad máxima para 60 personas, ascenderá
en 7 minutos y sólo tendrá que atravesar un
túnel de 150 metros y que presenta una apertura
lateral.
El
presupuesto incluye la construcción de un edificio
en el área de salida, con los servicios de venta de billetes,
tienda y bar; la nueva vía, los dos vagones y otro edificio
en la llegada, con una terraza panorámica y un bar-cafetería,
que será bioclimático. Asimismo, se dispondrán
áreas de aparcamiento, con capacidad para 10 autobuses
y 130 vehículos, que se distribuirán por distintas
zonas cercanas a la salida, ya que la construcción de un
único aparcamiento tendría un gran impacto visual
en la zona.
Paco Coduras destaca la seguridad del futuro funicular: "Los
dos vagones estarán dotados con todas las medidas de seguridad
que sean necesarias, se incluye un complejo sistema de defensas
de aludes de nieve, hemos elaborado un estudio de impacto ambiental,
que esta actuación no requería al ser una reutilización;
y queremos que el proyecto salga desde el principio con la certificación
ISO 14.001".