| Las
casas sonríen al pasar
Boltaña,
parada y fonda. A comienzos de siglo, Anselmo Palacio regentaba
el Parador de San Martín, una "venta cervantina"
en el cruce de caminos de la época (Sarrablo, Vió,
La Solana...) en la que un francés de gafas redondas
y sombrero cow-boy estableció su cuartel general no se sabía
muy bien para qué. Palacio surtió a Lucien Briet
de guías (su cuñado Lorenzo Víu, Joaquín
Buisán, de Labelilla...), medios de transporte y cartas de
recomendación para los hombres clave de la zona. Décadas
después, los Palacio vendieron el parador a la familia Giral,
y estos, con los años, derribarían el viejo inmueble
para levantar el "moderno" restaurante actual. En esencia,
poco ha cambiado. El nuevo Parador de San Martín sigue siendo
el centro social de la Boltaña de carretera que Briet vio
nacer.
Del
viejo sólo queda un cuadro colgado en la pared, pero los
abogados, procuradores, el notario y el juez siguen al otro lado
del mostrador. Boltaña es cabeza del partido judicial que
engloba las comarcas de Sobrarbe y Alta Ribagorza (más de
4.000 kilómetros cuadrados). Juzgados de Primera Instancia,
Registro de la Propiedad, Recaudación de Tributos... todo
ello ha conformado un tejido social que ha mezclado con sabiduría
al cacique ilustrado, el funcionario y el hortelano, en una boltañesa
forma de ser que igual planta tomateras que lee a Mario Vargas Llosa.
Cuando
Antonio Pla llegó a Boltaña en 1949 para ocupar la
plaza de médico de la localidad ya no se oía hablar
del "francés". Nadie había visto su trabajo.
El actual presidente del Centro de Estudios del Sobrarbe -dependiente
del Instituto de Estudios Altoaragoneses, edita dos publicaciones
periódicas y tiene su sede en Boltaña- cumplió
entonces con lo que después se ha hecho norma para el funcionario
que llega a Boltaña: casarse con una moza del pueblo -en
su caso fue Doña Pilar, de Casa Núñez-. Una
treintena de guardias del Grupo de Rescate e Intervención
en Montaña se ha casado
en Boltaña desde la creación en los setenta del destacamento,
quizá el más carismático del Pirineo. "No,
no, si es que aquí te obligan", dice alguno con sorna.
"Se sube el alcalde al balcón y dice,
a ver, tú con fulanita, tú... Yo tuve suerte y me
tocó una guapa", dice entre risas.
Por
aquel entonces (1950) todavía vivían 1.200 personas
en el casco antiguo. Casi las mismas que vivían en Jánovas
cuando llegó Iberduero a construir el pantano. La hidroeléctrica
construyó inmuebles al otro lado de la carretera -oficinas,
pisos para sus técnicos e ingenieros... etc.- y fue dando
forma a la Boltaña nueva mientras asolaba la comarca. Luego
se haría el edificio del Banco Español de Crédito,
antes el cuartel militar... Así hasta conformar un barrio
de carretera de estética "oficial" que ahora sigue
creciendo, aunque sin mejorar del todo el estilo. Afortunadamente,
el casco antiguo no hace sino embellecer con acertadas rehabilitaciones
que hacen perdonar lo que se construye más abajo.
Un
bonito ejemplo es Casa Núñez, réplica
exacta de una casa de Laguarta que ya no existe -una gran amistad
unía a los dos propietarios- y cuya rehabilitación
ha dado carácter a la plaza del pueblo. Las grandes casonas
del casco de Boltaña no hablan de cabezas de ganado y tierras,
hablan de funcionarios de alto rango y burguesía de cuello
blanco, rara avis de la montaña. Con la formidable Colegiata
de San Pedro presidiendo la plaza, el robusto conjunto evoca
más el alto Pirineo que la amable ribera del Ara.
Después
llegó el éxodo. A la migración natural de
los años 60 se sumó la tragedia de Jánovas.
Al margen de los pueblos del vaso del pantano, la localidad que
más sufrió aquel destierro bíblico fue Boltaña,
que resultó herida de muerte. Por eso fue aquí donde
surgió la Asociación Río Ara -José
María Santos, José Manuel Salamero, Manuel Domínguez...
- y el movimiento por la dignidad de la montaña, que
en 1998 reuniría en Boltaña a más de tres mil
personas contra los grandes embalses.
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GUÍA
PRÁCTICA
¿Cómo
llegar?
Desde Barbastro, tomar la C-138 hacia Aínsa. Al llegar
al cruce con la N-138, girar a la izquierda en dirección
Boltaña.
Desde Biescas, tomar la N-260 que atraviesa los puertos de
Gavín y Cotefablo, y cruza Broto, Sarvisé y
Fiscal.
Desde Sabiñánigo, tomar la carretera N-330 hacia
Huesca y coger un desvío a la izquierda en las estribaciones
del puerto de Monrepós para tomar la A-1604 que pasa
por Laguarta y Campodarve y nos deja en Boltaña.
Teléfonos
de interés:
Ayuntamiento.
974 502 002.
Consultorio Médico. 974 502 208.
Farmacia. 974 502 149.
Casa de la Cultura y Biblioteca. 974 502 392.
GREIM. Guardia Civil de Montaña. 974 502 083.
Oficina de Turismo. Boltaña Informa. Abierta todo el
año. 974 502043.
Taxis. 974 502 133 y 616 479562.
Club de Montaña Nabaín. 974 502316.
¿Qué
comprar?
Artesanía del Cuero Santiago Lozano. Casco antiguo.
974 502 356.
Casa Gorré. Alimentación y fábrica de
embutidos. Ordesa, 35 y Samper s/n. 974 502077.
AUTOBUSES
Desde Boltaña
Boltaña-Sabiñánigo 14.30. Diario.
Boltaña-Barbastro. 06.45. De lunes a sábado.
Boltaña Barbastro. 15.00. De lunes a sábado
(Del 15/7 al 31/8).
A
Boltaña
Desde Sabiñánigo, 11.30. Llegada Boltaña
13.00 h.
Desde Barbastro, 19.45. Llegada Boltaña 21.00 h.
¿Qué
hacer?
Visitar
la iglesia-colegiara de San Pedro el Viejo, una de las más
grandes de Sobrarbe, donde se puede ver el coro del Monasterio
de San Beturián, trasladado allí hace décadas.
La
mejor piscina natural del río Ara es La Gorga, una
poza amplia y profunda situada bajo el puente de Boltaña
frente al camping del mismo nombre.
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Hoy
Boltaña ha recibido el respaldo de todo Sobrarbe (fue
elegida por 25 votos contra 1, el único que recibió
la propuesta de Aínsa) para convertirse en capital
y ubicar la sede comarcal en el viejo cuartel. A las inquietudes
culturales ha respondido la Diputación Provincial de Huesca,
que construirá un edificio multiusos donde se habilitará
un cine. Asimismo, el ayuntamiento espera subvenciones para rehabilitar
el viejo edificio consistorial y localizar allí el
Museo Blas Colomina -el herrero de la localidad- y la
sede del Centro de Estudios de Sobrarbe. También se asiste
con expectación a la conversión del Monasterio
de Boltaña en un hotel de cuatro estrellas gracias a
la inversión privada.
El
antiguo Monasterio del Carmen (ahora de Boltaña),
situado en la ribera del Ara, camino a Margudgued, fue sanatorio,
albergue y, tras la desamortización, villa particular. Cuando
Briet llegó a Boltaña en 1907, "sólo
pude comenzar mis recorridos después de asistir a una gran
cena en casa de la señora del Val, así como a una
agradable fiesta organizada por don Enrique Gistau -recientemente
elegido diputado provincial- en su hermosa propiedad de Villa Carmen".
En un par de años, mesa y mantel volverán a estar
listos para el viajero.
Un
pueblo ilustrado
Cuando
en los años 50 llegó Enrique Muñoz,
un maestro de ideas republicanas que había sido "desterrado"
a Boltaña, se le miraba con una mezcla de recelo y lástima.
Pronto inició los trabajos de la biblioteca y consiguió
darle forma en 1952 con una primera colección de 600 ejemplares
proveniente de donaciones particulares. Gracias a la ayuda de
Antonio Sallán, un funcionario del Ayuntamiento que
luego dirigiría la biblioteca de forma altruista durante
25 años, entre ambos consiguieron crear un hábito
entre sus habitantes. Cuando cumple el medio siglo -la más
antigua del Pirineo aragonés-, la biblioteca no
sólo arroja los mayores índices de lectura de Aragón,
sino que dispone de veinte mil volúmenes -igual que
la de Jaca- y un total de 1.300 socios en un pueblo de escasos
ochocientos habitantes. "Aunque sea municipal, aquí
siempre hemos mirado hacia la comarca". Su responsable desde
1990, Conchita Puyol, premiada recientemente por su trabajo dinamizador,
tiene claro que ésta "no es una biblioteca de guardar
silencio. Los niños son nuestros principales clientes".
"¿El autor que más se presta?, sin duda: Severino
Pallaruelo".
Patios para los luthiers
La
sombra de aquel maestro republicano no sólo se alarga hasta
su alumno más destacado, el prolífico y autodidacta
Pepe Gracia, de quien se ha dicho que realizó un trabajo
(sobre todo fotográfico) superior incluso a los de
Briet o Violant i Simorra. En cierto modo, la Ronda de Boltaña
también es nieta de Muñoz e hija de Gracia (y
de Iberduero, por parte de padre). La culminación de este
espíritu es el Conspiremus, una feria de constructores
de instrumentos musicales (luthiers)que inspiró el periodista
musical de Radio 3, Iñaki Peña, y que en dos ediciones
se ha convertido en una fiesta difícil de describir. Más
de cien voluntarios colaboran en la organización que
encabeza Enrique Pérez (antiguo componente de la Ronda de
Boltaña) y cuyo plato fuerte es la ubicación de medio
centenar de artesanos en otros tantos patios particulares del casco
antiguo, verdaderas joyas de la arquitectura tradicional: Casa
el Tieso (un auténtico museo), Casa Talegueta, Casa Don Jorge
(la más antigua de Boltaña), Casa Pólito, Casa
Dueso, Casa Juan Latre, Casa Trallo... Y así hasta cincuenta.
| Viaje
con la Ronda. Las canciones de la Ronda están repletas
de referencias a lugares de Sobrarbe. Para visitar de forma
íntima el Casco de Boltaña se puede seguir "La
Ronda enamorada!" ("Eras altas, Larañoto, calle
de la Iglesia, eras de Coronel; lo que te he rondao Boltaña
y lo que te rondaré..."). De ese modo, el viajero
no sólo visita el pueblo, lo huele, invade su alma íntima.
Para descubrir el cinturon de pueblos (muchos abandonados) que
rodea Boltaña elegiremos "O viento rondador"
("Puya ta Ascaso y verás un reló de sol que
diz que marca o tiempo d'a chen que marchó"). En
un diámetro de escasos cinco kilómetros a la redonda
tenemos los poblados y despoblados que tanta personalidad aportan
a Boltaña: "Que o viento rondador porte a mia canción
ta Sieste, Ascaso, Espierlo y Aguilar, ta Muriello y Margudgued,
ta Campodarbe también, ta Seso y Silves pa rematar".
Cualquiera de ellos merece una visita. En Espierlo hay una Cerollera
milenaria, en Sieste, L'Abadía. En Margudged, el Monasterio
de Boltaña de camino; en Aguilar podemos comprar las
mermeladas y patés de Mª Ángeles Briuño,
en Ascaso, el reló... |
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¿Dónde
comer?
Restaurante
Parador San Martín. Ordesa, 37. 974 502 147.
Restaurante Casa Coronel. Casco Antiguo. 974 502 409.
Bar Restaurante Edelweiss. Ordesa, 42. 974 502 221.
L'Abadía. Sieste. 974 502 044.
El
microclima existente en Boltaña, con orientación
sureste, ha permitido tradicionalmente la rentabilidad de
cultivos como la vid o el olivo (extraños en territorio
de montaña) ahora en desuso. Los productos de su huerta
son excelentes y lo mismo se puede decir de la carne que se
come en la zona. Mención expresa merece la fábrica
de embutidos Casa Gorré, donde envasan al vacío
toda clase de embutidos artesanales, (longaniza, salchichón,
morcilla, jamones...) y ternera de la denominación
Pirinera que crían en sus propios campos.
¿Dónde
dormir?
Hotel Boltaña. Ordesa, 37. 974 502 000.
Hotel L'Abadía. Sieste. 974 502 044.
Camping Boltaña. Margudgued. 974 502 347.
Camping La Gorga. 974 502 357.
Casa Coronel. 974 502 154.
Casa Piquero. Sieste. 974 502 092.
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