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Danzando
al son del "fuelle del infierno" Ainhoa Camino |
El músico vasco, Kepa Junkera definió la trikitixa, o acordeón diatónico, como "el fuelle del infierno", porque incitaba al baile tanto a hombres como a mujeres. Y eso es precisamente lo que logra este euskaldun cada vez que sale al escenario con su instrumento "diabólico". |
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El gran público pirenaico conoció a Kepa Junkera y su trikitixa en uno de los conciertos del III Festival de Música y Cultura Pirenaica de la Mancomunidad de los Valles, que el año 99 se celebró en Aragüés del Puerto y que a lo largo de sus cuatro días tuvo una asistencia estimada de 10.000 personas. |
| "Yo hago mi música y no entro en las modas. El día que esto se deje de escuchar, yo seguiré haciendo mi música, tan feliz". Así de humilde, sincero y tajante se mostró el músico vasco, Kepa Junkera, el sábado 3 de julio del 99 en Aragüés del Puerto, horas antes de sorprender a las 3.500 personas que se dieron cita en el municipio de la Mancomunidad de los Valles, para escuchar el concierto lleno de matices, colores y sonidos que hace este virtuoso instrumentista. | "La txalaparta resonaba en la apacible y calurosa noche de Aragüés" |
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Junto al "trikitilari", el sábado pasado, en el escenario natural de La Molina estuvieron los gascones Tenarézè y los aragoneses Biella Nuei, que fueron el preámbulo de la fiesta del "folk universal" que propone Junkera en cada actuación. Durante cerca de dos horas, los asistentes al recital, enmarcado en el III Festival de Música y Cultura Pirenaica, pudieron acercarse a los típicos ritmos vascos, fusionados con sonidos escoceses, finlandeses, portugueses y suramericanos, entre otros. |
| La "txalaparta", dos tablones
de madera que se tocan por parejas, con dos palos cada uno, y que era el instrumento que
utilizaban los vascos para comunicarse de un caserío a otro, resonaban en la apacible y
calorosa noche de Aragüés. "El fuelle del infierno", como se denominaba la trikitixa porque incitaba al baile tanto a hombres como a mujeres, hizo esa noche que su apelativo fuera más real que nunca. |
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| Aunque el vasco señala que "hay otras formas de bailar" y que "en un teatro se puede matizar más los sonidos", lo cierto es que el auditorio que se concentró en La Molina, se entregó, disfrutó y jugó con los ritmos que el acordeonista iba proponiendo con su más que fructífera y cultivada imaginación. A su entender, "hay que tener la suficiente personalidad para decir y hacer lo que a cada uno le gusta". Y personalidad fue lo que demostró y contagió arrancando sonidos inimaginables a un instrumento que fue introducido a finales del siglo XIX en el País Vasco, por gente que no tenía grandes conocimientos musicales, según explicó Junkera. Él, sin embargo, dejó más que claro que la investigación es parte importante de sus composiciones musicales, a las que dota de la más universal de las experiencias, aunando los estilos folklóricos de medio mundo, con los típicos ritmos de la fiesta vasca. | "La investigación es parte importante de mis composiciones" |
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