INICIO
ACTUALIDAD
AGENDA
METEO
CULTURA
TURISMO
ALOJAMIENTOS

ALOJAMIENTOS

Última actualización 12 Diciembre, 2007 17:26 h.

REPORTAJE

Castiello de Jaca
Un castillo en el Camino

Texto y fotos: Ainhoa Camino
Cuentan que Castiello de Jaca debe su nombre al castillo que se construyó en la época tardorromana para defender el valle de Canfranc, primero de las invasiones visigodas y luego de los musulmanes. Dicen que los restos de aquella fortaleza se encuentran aún en el pueblo, en el interior de alguna vivienda. Hasta la fecha, sólo se ha encontrado una vinculación, Casa Laval, en el barrio La Plaza, en cuyas bodegas se apreciaban una pequeñas ventanas que podían pertenecer a la antigua fortaleza.

Castiello de Jaca

Casco de Castiello de Jaca

Tierra de misterios
Castiello de Jaca, con 17,3 kilómetros cuadrados de superficie, es tierra de leyendas y misterios. Los más importantes están recogidos en el escudo de la localidad, tal y como apunta Justo Betrán, antiguo alcalde de Castiello: “El escudo está formado por una concha del Camino de Santiago, un cofre y una torre de castillo”. Justo comenta que la concha demuestra la relación que con la ruta jacobea ha tenido Castiello, cuyo casco urbano atraviesa totalmente, otorgándole a la localidad la distinción de Bien de Interés Cultural (BIC), y que, además, anticipa el siguiente elemento que recoge el escudo, el cofre.

Betrán explica que “la arqueta” (cofre) guarda, según la versión popular, un obsequio muy especial que hace siglos hicieron a Castiello de Jaca: “Un peregrino valenciano llegó a Castiello muy enfermo; los cuidados que le facilitaron los vecinos para su recuperación fueron agradecidos por el peregrino en forma de reliquias”. Dicen que repartió todos los recuerdos de santos que había ido recopilando o guardando a lo largo de su vida. Unas fueron a parar a las familias que más se habían encargado de su cuidado, otras, las donó al pueblo, en general, y desde entonces se conservan en una arqueta de plata en la iglesia, mostrándose únicamente una vez al año, el primer domingo de julio.

De las reliquias particulares nadie sabe nada. Y eso que en Castiello, las noticias se siguen comentando en la fresca de las tardes, en los corros que las mujeres forman en la plaza, junto al estanco o en cualquier rincón de sombra. Son ellas las que recuerdan un episodio que estuvo a punto de costarles esa arqueta que para los esbarranquiaus, como son conocidos en el valle los de Castiello, es un tesoro y un orgullo: “Hace unos 15 años entraron a robar a la iglesia, se llevaron tres imágenes y una Virgen; menos mal que o no encontraron o no sabían nada de las reliquias”.

Tramo del Camino de Santiago

Tramo del Camino de Santiago que atraviesa Castiello de Jaca

Entre barrancos
El mote de “esbarranquiaus” no molesta en Castiello. “Si fuera por algo despectivo, aún; pero tiene su razón de ser”, señalan. Más bien son tres las razones para otorgar el mencionado apelativo a los habitantes de esta localidad. Los barrancos de Plandigüé y el de Casadioses, que se bifurca, creando el tercer torrente, delimitan la estructura del casco urbano y crean tres de los cinco barrios que aún se distinguen en Castiello de Jaca.

En la zona superior del pueblo se encuentra el barrio Alto. En éste, como en los demás, numerosos pajares y casa antiguas están siendo recuperadas. Justo en frente, saltando el barranco Casadioses y su bifurcación, en la margen izquierda del pueblo, está el barrio de La Iglesia. Es el templo románico, dedicado a San Miguel Arcángel, el elemento vertebrador. Justo Betrán, que vive aquí, recuerda que “cuando se levantó el suelo cercano al altar aparecieron numerosos cadáveres, todos con vestimentas de época”. El barrio La Iglesia también fue el de la fiesta y el baile. “Todos los domingos se hacía baile en la que llamábamos Casa del Pueblo”. Ahora, la casa del pueblo es la casa de Justo Betrán.

Algo más abajo, se encuentra el barrio de la Plaza, muy cercano al ayuntamiento, inmueble que era antiguamente la escuela femenina; la de chicos, la quieren transformar ahora en un albergue de peregrinos. Éste no será el primer albergue de caminantes que exista en Castiello. Hace tiempo, pegado a la iglesia, había el que denominaban “refugio de peregrinos”, a quienes se referían como “los pobres”. Al otro lado de la parroquia había otro peculiar edificio, “la cárcel”. Pocos en Castiello piensan que fuera un presidio, pero Madoz hacer referencia a él cuando habla de esta localidad en su “Diccionario Geográfico-Estadístico-Histórico, 1845-1850”: “Tiene 70 casas, salas consistoriales y cárcel en el mismo edificio”.

A la izquierda está el barrio de La Fuente. Zona de esparcimiento y ocio recién recuperada. La Plaza y La Fuente son los barrios más céntricos. Finalmente, junto a la carretera se articula el Arrabal. Es la puerta de entrada a La Garcipollera y, desde siempre, ha sido el espacio más conocido del pueblo y en el que se han aglutinado los servicios. El origen de ello es la posada o venta de carruajes que existió desde el siglo XVIII, al pie del que era el camino que unía Francia con Zaragoza, principal vía comercial entre ambas vertientes pirenaicas.

La posada dio paso en el siglo XX al restaurante y bar “El Mesón de Castiello”. Pilar Ipas y Pilar Lacasa (suegra y nuera) lo abrieron en 1966. Desde entonces, éste ha sido el centro social, sobre todo, de los hombres. “En el bar hablaban de caza, de pesca, de la cosecha, de cómo iba el pueblo", comenta Pilar Lacasa, que junto con sus hijas, Mª Jesús y Esther, sigue al frente de un negocio al que los de Castiello siempre se han referido como “el matriarcado”. En frente está la antigua panadería, hoy transformada en un restaurante estilo medieval, “La Jacetania”. Adosado a este inmueble, junto a la carretera, el restaurante de la familia Puente, "Casa Pío". Cruzando la N-330, está el estanco “Arnal”. Es el último vestigio de una industria de vinos, con marca propia registrada, “Vinos San Silvestre”, que además de vender esta bebida, en su interior se podía adquirir cualquier otro útil o comestible que fuera necesario en los hogares de Castiello de Jaca, ya que era la única tienda en la localidad. Ahora, a puerta cerrada, siguen comercializando los vinos que envajecen en sus bodegas.

Pero el Castiello actual, como dicen sus vecinos, "tiene dependencia de Jaca". Todas las compras, operaciones o consultas han de efectuarse allí. Algo que antes era impensable ya que este localidad tuvo una herrería, un molino de cereal y una fábrica de cemento. También había un bar, "El Norte", y junto a la carretera la Guardia Civil y la Farmacia. Tenían una modista, María Acín, que con su hermana Isabel impartía clases de costura; un sastre, Jesús Campo, y dos hermanas, Josefina y Teresa, conocidas por todo el valle por sus jerseys de punto. Eran los tiempos en los que había 50 casas abiertas y las familias vivían de la ganadería. "Eran vacas lecheras y un camión venía a recoger la leche; aunque en invierno, el trabajo estaba en el trasbordo de Canfranc". Pero los tiempos corrían veloces y la influencia de los pueblos vecinos pronto se dejó sentir. “Aquí se empezó a construir a raíz del “boom” de Villanúa”. Después del estancamiento de los 80, la construcción retomó su ritmo en los 90. Aunque Castiello no siguió la tendencia del resto del valle y es ahora cuando está afrontando su mayor expansión urbanística, enfocada, sobre todo, al turismo. Algo que para los lugareños es “una de las pocas salidas de futuro”.

© Pirineodigital.com - PROHIBIDA SU REPRODUCCIÓN TOTAL O PARCIAL - Contacto - Cómo insertar publicidad
© Pirineum multimedia, S.L. - C/ Del Carmen, 4 1º-izq. 22700 Jaca (España) -
NIF: B-22196786 · Tel./Fax. 974 355 386 · info@pirineum.es