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Última modificación : < Agosto 27, 2007 10:37 -->

 

Vecinos de Oliván se oponen a la instalación de una cantera en su localidad

Ainhoa Camino. Jaca
Las afecciones que una cantera a cielo abierto para la extracción de piedra pueden generar, entre otros, en el agua para consumo de boca en la localidad de Oliván (Biescas) son algunos de los motivos alegados por los vecinos y asociaciones de este núcleo de la Comarca del Alto Gállego para oponerse a la instalación de esa industria.

La explotación se plantea a menos de 100 metros de la única toma de agua de la población, lo que alteraría constantemente su calidad. Entre las medidas de presión que se están barajando se encuentra la elaboración de un manifiesto, respaldado con firmas, y concentraciones de protesta.

Esas medidas se discutieron en la asmablea general extraordinaria que la Asociación Cultural “O Cumo” de Oliván celebró el pasado sábado 18 de agosto y que se han dado a conocer a través de un comunicado de la agrupación. En el mismo se indica que “O Cumo”, “y numerosas asociaciones de la comarca y la provincia, así como particulares”, presentaron el pasado julio alegaciones ante el Instituto Aragónes de Gestión Ambiental (INAGA) contra el proyecto de cantera.

La asociación también denuncia que “ni la empresa promotora, ni la redactora del proyecto, ni el Ayuntamiento de Biescas, partidario de la cantera, conocían la existencia de esa toma de agua”. Algo que para ellos demuestra que “su único interés es extraer piedra a costa de lo que sea y de quien sea”.
La cantera, según indican, se ubicaría en una ladera con fuerte pendiente, muy cercana al barranco de Oliván, lo que provocará que “tanto tierra como rocas rueden ladera abajo, se almacenen en el barranco, generando constantes problemas en el agua, como alteraciones en su composición, sedimentación o turbidez”.

Los de Oliván indican que también habrá que tener en cuenta la posibilidad de que se produzcan vertidos de aceites, gasóleos y similares, procedentes de la maquinaria de la explotación. Además, señalan que al no tener otra toma pasra el consumo de boca, “no tendremos más alternativa que acabar bebiendo un agua que, en más de una ocasión, no ofrecerá las óptimas garantías sanitarias”.

La asociación tampoco olvida las afecciones ambientales del proyecto, ya que repercutirá, “en una zona inalterada por la intervención humana”. Según comentan, “afectará al dominio público hidráulico y al LIC (Lugar de Interés Comunitario) denominado “Sobrepuerto”, eliminando especies vegetales protegidas por directivas europeas o destruyendo hábitats de al menos 5 especies catalogadas diferentes, entre aves, mamíferos, anfibios e insectos”.

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