Suspendida la caza del sarrio en la reserva de Viñamala durante el otoño
La junta Consultiva de la Reserva de Caza de Viñamala ha aprobado suspender durante el otoño la captura de sarrios. La medida, que afecta tanto a la modalidad de trofeo de machos como a la caza selectiva de hembras, pretende compensar las bajas naturales causadas por un brote de queratoconjuntivitis. Solo quedan fuera de esta prohibición once ejemplares de trofeo de machos que corresponden a la propiedad de los terrenos.
La medida, que sólo se aplicará a los meses otoñales, reducirá en más de medio centenar el número de animales que se capturen y tiene como objetivo, “diezmar la población ni directamente por la acción de la caza ni, secundariamente por el estrés que puede suponer en el rebaño y que aumentaría el número de bajas por despeños”, comentan desde el departamento de Medio Ambiente.
La queratoconjuntivitis es una enfermedad que afecta de forma cíclica a esta especie y, que no se transmite de modo alguno a los humanos. Medio Ambiente señala que “la enfermedad se transmite entre los sarrios más en los meses de calor, a través de insectos; la previsión es que, con la llegada del invierno y las bajas temperaturas, el proceso se interrumpa por sí solo”.
Los agentes principales responsables de esta enfermedad animal son varios microorganismos entre los que se encuentra mycoplasma conjuntivae, que causan patologías oculares y respiratorias a los sarrios. “Aunque en algunos casos la enfermedad es mortal para el animal, la mayoría de las bajas se producen por despeños causados por la falta de visión”, señalan. Esta epizootia tuvo su mayor incidencia sobre los sarrios del Pirineo aragonés en los años 80.
Seguimiento
El censo de sarrio de 2006 en el macizo de Viñamala se estimó en más de 1.500 ejemplares, con una tasa de crecimiento medio anual del 2 por ciento. El Departamento de Medio Ambiente realiza un continuo seguimiento sanitario de los ungulados silvestres, mediante la extracción periódica de muestras de suero, heces, ectoparásitos, etcétera, que permiten hacer una valoración del estado general de esa población animal. También se realizan muestreos de los animales cazados en los recechos y los ejemplares hallados muertos en el campo son analizados en busca del agente causal.
La administración de productos profilácticos o medicamentosos es extraordinariamente difícil y muy poco eficaz en el control de brotes epidémicos en especies silvestres, como es el sarrio. Las medidas más útiles, según el Gobierno aragonés, se centran en la reducción de la caza, de ahí la adopción de la prohibición durante el otoño. |