La autopsia desvela que la osa Franska fue tiroteada un mes antes del atropello
La osa Franska fue tiroteada un mes antes de ser atropellada el pasado 9 de agosto. La autopsia realizada al animal ha hallado decenas de pequeños perdigones en el cuerpo del plantígrado, si bien, según los autores de la autopsia, estos disparos no tuvieron relación con el atropelló en las cercanías de Lourdes que terminó con su vida.
Según el informe, la osa murió “accidentalmente” al ser atropellada y sufrir diversas heridas mortales de necesidad. A pesar de no tener relación, el conocimiento del tiroteo a Franska ha causado gran conmoción entre los colectivos y entidades partidarias de la reintroducción de osos en el Pirineo, ya que demuestra, según se hace eco la prensa francesa, que los ganaderos no sólo se limitaron a ahuyentar a la osa, mediante batidas, sino que intentaron terminar con su vida directamente.
Cabe recordar que Franska había protagonizado una gran polémica debido a su comportamiento. Los ganaderos le achacaban la muerte de 150 ovejas en los últimos meses y se le había visto en núcleos poblados. Para evitar nuevos ataques, además de organizar batidas para asustar al animal e intentar alejarla, los ganaderos habían solicitado su captura. El Ministerio de Ecología, por su parte, había anunciado la realización de un estudio de comportamiento del animal, por biólogos extranjeros.
La autopsia, realizada en la Escuela Veterinaria de Toulouse, confirmó que Franska había muerto a causa de las heridas sufridas en el atropello. Sobre los perdigones, el informe indica que impactaron en el cuerpo del animal “hace alrededor de un mes”, pero en el momento de su muerte, “la osa gozaba de buena salud”, por lo que se descarta que los disparos tengan que tener relación con la muerte de la osa. Otro dato que ha confirmado la autopsia ha sido la edad de Franska que era de 17 años y no de 6, como anunció el gobierno de Francia a su llegada.
Los partidarios de las reintroducciones, sin embargo, se preguntan hasta que punto las batidas y persecuciones que la osa ha sufrido han motivado el comportamiento agresivo de Franska, obligándole, incluso, a cruzar la RN-21 en la que fue atropellada. Para subsanar esta desaparición, y la de Pauloma, reclaman la llegada de dos nuevos ejemplares. La organización ecologista Ferus, va más allá, y ha anunciado que presentará una denuncia por la agresión que la osa ha sufrido.
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