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Última modificación : < Agosto 14, 2007 8:48 -->

 

La muerte de Franska deja en estado crítico la población osera del Pirineo

La muerte de la osa Franska en la madrugada del pasado jueves vuelve a dejar a la población osera del Pirineo en estado crítico. De los cinco animales que se trajeron de Eslovenia para reforzar la comunidad pirenaica dos han fallecido, por lo que la situación de los osos vuelve a ser similar a la de se registró tras la muerte de Canelle. Es decir, al límite de su supervivencia.

Cabe recordar que casi un año antes de Franska, en agosto de 2006, Pauloma se despeñó por un precipicio. Frente a estas pérdidas las buenas noticias para los osos pirenaicos es la llegada de dos nuevos oseznos, los de Hvala, una de las hembras eslovenas que llegó preñada a la cordillera pirenaica, y el hijo de Camille, Canelito. Además, en el Pirineo Central hay dos crías más, la de Ziva y la de Caramelles y a lo largo de 2006 se localizaron varios ejemplares jóvenes más de los que se ha perdido la pista.

Por zonas, y como recogía el Heraldo de Aragón este sábado 11 de agosto, en los valles Occidentales, existen 4 machos, Camille, Nere, Aspe-Ouest y Canelito. En el Pirineo Central se han contabilizado entre 10 y 15 osos, 7 de ellos adultos, y 3 procedentes del último plan de reintroducción. Son 5 hembras y 2 machos, además de las 4 crías y los 6 jóvenes ya señalados. En los valles Orientales se conoce la presencia de dos machos, Boutxy y un segundo animal de tamaño mediano.

Riesgo superior
Cuando los expertos de la Oficina Nacional de la Caza y de la Fauna Salvaje de Francia y del laboratorio de Ecología la Escuela Superior de París decidieron reintroducir en 2006 cinco nuevos ejemplares en el Pirineo, la idea era que las probabilidades de extinción de la especie cayeran por debajo del 5%, ya que los científicos considera que una población es viable cuando las posibilidades de que se extinga en los próximos 50 años se sitúan por encima de entre el 5 y el 10%.

Las perdidas sufridas en el último año reducen a 3 los animales reintroducidos y deja en un 9,6% las posibilidades de que los osos desaparezcan en el Pirineo en los próximos 50 años. El porcentaje está en el límite de lo considerado viable. Aunque hay que reseñar que en ese cálculo no se ha tenido en cuenta a las dos crías de Hvala, si bien la mortandad de las crías de oso pardo en sus primeros meses de vida alcanza en el Pirineo el 50%.

Con todo esto, la opinión ante la muerte de Franska, como era de esperar, está totalmente dividida. Por un lado, los conservacionistas exigen la suelta inmediata de dos nuevos ejemplares, ya que sostiene que sin la reintroduciones de 1996 y 2006, "en el Pirineo central ya no habría más que dos machos". Por su parte, los ganaderos y otros colectivos contrarios a estas medidas, que acusaban a Franska de la muerte de unas 150 ovejas, recibieron la noticia, "con una intensa satisfacción". La secretaria de Estado para Ecología, Nathalie Kosciusko-Morizet, por su parte, insistió en la necesidad de continuar con el plan de reintroducción, si bien subrayó que, "no hay urgencia".

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