Las fuentes de Ordesa se secan este verano
Un estudio elaborado por la Unidad de Investigación del Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido ha revelado que, por primera vez en las últimas décadas, algunas de las fuentes pirenaicas se han secado. Las escasas precipitaciones en forma de nieve registradas este pasado invierno, además, no permiten a los ríos y acuíferos recuperarse, incrementando y expandiendo los efectos de la sequía, que continúan mermando las superficies de los glaciares pirenaicos.
Imagen de archivo del Parque Nacional de Ordesa |
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En estos momentos, y según datos facilitados por la Unidad de Investigación, el glaciar de Monte Perdido se ha reducido a 43 hectáreas, 35,1 en el área inferior y 8,1, en la superior, siendo el segundo más extenso de la geografía española, tras el de Aneto-Maladeta. Ambos son los más meridionales de Europa y junto con los otros 18 glaciares que hay en la cordillera pirenaica, agrupados en 7 macizos, están localizados a lo largo de 90 kilómetros.
Pero la Unidad no sólo estudia los efectos del cambio climático sobre los acuíferos y glaciares, también están analizando las posibles afecciones sobre la biodiversidad del Parque Nacional, especialmente sobre vertebrados y anfibios localizados en la Brecha de Rolando, entre los 2.650 y 3.000 metros de altitud. Los primeros resultados indican que todas las especies observadas en las últimas dos décadas continúan presentes, aunque no se determina si esas poblaciones mantienen sus respectivos volúmenes de individuos. Algo que se intentará conocer con un nuevo censo que se realizará en próximos meses.
El estudio se centra en vertebrados, concretamente paseriformes alpinos, como gorriones, treparriscos o collalbas grises, y vertebrados, al ser comunidades muy sensibles ante cualquier modificación que se produzcan en el ecosistema en el que habitan. De hecho, los anfibios son una de las especies más amenazadas por la evolución del clima, tal y como lo indica el claro declive desde la década de los 50. |