© Pirineum multimedi@, 16 Agosto, 2006 9:07 AM
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La Caixa expone en Jaca la evolución del hombre

La Obra Social “La Caixa”  quiere acercar los secretos de la evolución humana al gran público y explicarle el momento en el que se encuentran las investigaciones sobre un hecho que comenzó hace 13 millones de años. Con esa idea, La Caixa organizó una gran exposición que, tras recorrer diferentes ciudades españolas, llegó a Jaca el pasado 27 de julio y hasta el próximo 28 de agosto se podrá visitar en el Llano Samper de Jaca.

La Caixa expone en Jaca la evolución del hombre

“De mono a Hombre”, título de la exposición, está estructurada en cinco hitos importantes de la evolución humana: en los árboles, el bipedismo, las herramientas, el fuego y la autoconciencia. Etapas que se reconstruyen a lo largo del recinto ferial, combinando el rigor científico con una voluntad divulgativa. Se muestran escenografías de tamaño natural o reproducciones realistas de individuos de las distintas especies para recrear el mundo y los seres de cada una de las etapas.

El punto de partida de la exposición representa una selva europea de hace 10 millones de años. En ella se puede escuchar a un grupo de Dryopithecus laietanus, que aparecen perdidos entre el ramaje de la selva. Se trata de una especie que existió hace unos 10 millones de años, que poseía unos brazos más largos que las piernas, una mayor longitud de la mano, y una columna vertebral más corta y rígida, y que se  desplazaba colgado de las ramas, escapando de los depredadores del suelo. A partir de aquí, los homínidos sufrieron una serie de adaptaciones y adquisiciones culturales para sobrevivir en un medio hostil y llegar hasta el hombre actual.

En esta primera sala el visitante podrá contemplar la escultura realista de un Dryophitecus y la reproducción del esqueleto de Dryophitecus laietanus de Can Llobateres conocido como “Jordi”. También se puede ver el Ardipithecus ramidus, el primer homínido conocido que vivió hace unos 5 millones de años y que pertenece a una rama lateral de nuestra línea evolutiva, próximo a la separación entre chimpancés y humanos.

Bipedismo
El siguiente paso fue el bipedismo, hace más de 4 millones de años. El homínido más antiguo confirmado, que caminaba ya de una forma muy parecida a la nuestra, es el Australopithecus anamensis, que evolucionó hacia el género humano y hacia los Paranthropus, extinguidos sin descendencia hace 1,5 millones de años. Sendas esculturas de tamaño natural es, entre otras cuestiones, lo que podrá ver el visitante en la segunda sala.

Pero si hay algo que distingue al género Homo de los homínidos anteriores es la capacidad de fabricar herramientas a partir de objetos naturales. De ahí, que se recoja en vitrinas una serie de herramientas básicas y simples que reproducen las primeras que los homínidos elaboraron. Pero además, en la tercera sala también se puede contemplar un taller lítico recuperado in situ en el noroeste del Sahara, de unos 5.000 años de antigüedad, aproximadamente. En él distingue una gran variedad de herramientas, láminas con dorso, raspadores, denticulados y puntas de flechas de diferentes tipos. Asimismo, existe un módulo interactivo, La punta penetra, que permite al visitante ver cómo se cazaba en tiempos prehistóricos.

El fuego
Otro paso revolucionario en la evolución humana fue el dominio del fuego. Las pruebas más antiguas de este control se remontan a 400.000 años y una auténtica revolución en las comunidades primitivas. En este espacio, el visitante se encontrará con la reconstrucción de un grupo de Homo erectus al abrigo de una cueva, reunidos en torno a una hoguera. También experimentará la sensación de conseguir fuego mediante la frotación, como se hacía hace 300.000 años.

Los primeros enterramientos humanos nos informan de la aparición de un comportamiento simbólico. El hombre, por primera vez, tiene conciencia de su propia existencia, experimenta angustia ante la muerte y se pregunta por el más allá. Estas preocupaciones socializan de nuevo los grupos humanos. La exposición recoge este momento a través de un módulo con una escenografía que recrea el momento de la agonía de un neandertal, que es observado por un grupo de su comunidad. Los rostros de estas figuras son una mezcla de compasión y de miedo. Al fondo se oyen llantos y suspiros. Junto a esta escenografía se pueden ver diversos materiales arqueológicos realizados en el Paleolítico Medio, como la reproducción del primer esqueleto descubierto en el yacimiento de La Ferrassie (Francia), un ejemplo de enterramiento neandertal.

El lenguaje
La aparición del lenguaje simbólico demuestra la complejidad de la mente humana y su capacidad de abstracción. A partir de este primer paso, se desarrollará el lenguaje, el arte y la civilización. Las obras de arte primitivo tenían una función estética, mística y de cohesión social. Las muestras de arte más antiguas que se conocen se remontan a 400.000 años y las encontramos en Alemania.

En este último apartado de la muestra se recrea una escena de hace 16.000 años que representa a un Homo sapiens pintando un caballo o un bisonte. Finalmente, una vitrina contiene réplicas de algunas de las más célebres esculturas prehistóricas, símbolos de la fertilidad: la Venus, entre ellas la de Willendorf, Laussel, Dolni Vestonice. Cada una está realizada con técnica distinta, en piedra caliza, bajorrelieve o pasta cocida, entre otras.

La exposición permanecerá abierta hasta el próximo 28 de agosto, en las carpas del Llano de Samper, de martes a domingo, y días festivos, de 11 a 14 y de 18 a 22 horas. La entrada es libre y gratuita y la carpa está aclimatada.

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