Ansó y Santa Cristina de Somport ya son Bienes de Interés Cultural
El municipio de Ansó y el yacimiento del Monasterio-Hospital de Santa Cristina de Somport, en el término municipal de Aísa, han sido declarados Bienes de Interés Cultural. El Gobierno de Aragón ha aprobado otorgar estas figuras para destacar el valor de ambos conjuntos histórico-artísticos, en las categorías de Conjunto histórico y conjunto de interés cultural, respectivamente. La declaración ha sido muy bienvenida en la comarca jacetana por el reconocimiento que supone.
Ansó inició la tramitación para declarar su casco urbano BIC el verano de 2004 y la aprobación definitiva ha sido recibida en la localidad con satisfacción. La localidad es de una de las poblaciones del Pirineo aragonés que mejor ha conservado su estructura original. Su arquitectura de carácter popular, está basada en el modelo de vivienda unifamiliar, respetando el uso de piedra autóctona para los muros de carga. El tejado se caracteriza por la doble vertiente, en teja cerámica plana y losa de piedra. Dentro del núcleo destacan, entre edificios, la iglesia Parroquial de San Pedro, la Abadía, el torreón de la Cárcel o casas solariegas como casa Antón o Casa Collao.
El Monasterio y Hospital de Santa Cristina de Somport, ubicado en la urbanización de Candanchú, en el término de Aísa, fue fundado a finales del siglo XI para proporcionar refugio y asistencia a pobres, peregrinos y viajeros, que se adentraban en el territorio jacetano a través del Sumus Portus. Alcanzó su máxima expansión en el siglo XIII y comenzó su declive en el siglo XIV. El cambio en la comunidad que habitaba el monasterio, que sucedió en el siglo XVI, sustituyendo los canónigos regulares de San Agustín por los dominicos, agravado su situación.
El Hospital de Santa Cristina de Somport dejó de emplearse definitivamente en septiembre de 1808, a consecuanecia del incendio que arrasó este complejo y que supuso el fin de uno de los hospitales de peregrinos más importantes de la Europa Medieval. Las investigaciones históricas, paralelas a los trabajos de excavación y consolidación que se están llevando a cabo en el complejo, han puesto de manifiesto que el fuego fue una represalia de los franceses, ya que años antes los españoles habían incendiado su hospital de Peyranera.
Entre los elementos que las excavaciones, que se vienen haciendo de manera más o menos regular desde finales de los 90, han sacado o están sacando a la luz, destaca la iglesia, con su sacristía y una cercana necrópolis, así como la ermita, la casa de los monjes, el palacio prioral, el hospital y el mesón. |