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Los arquitectos muestran su preocupación por el futuro en las jornadas del CERIb
Acj
Destacados arquitectos que trabajan en la cordillera pirenaica han mostrado, en Pont de Suert, su preocupación por los modelos de arquitectura que se prevén desde la administración para los próximos años. Los profesionales demandaron la creación de comisiones de arquitectos, técnicos y asesores en las diferentes zonas de los Pirineos para evitar que en el momento de decidir sobre uno u otro modelo todo el peso recaiga sobre un único profesional.
Estas demandas se realizaron en la primera sesión de las Jornadas de Arquitectura y Cultura en el Pirineo, que organizadas por el Centro de Estudios Ribagorzanos (CERIb), la associación rurbans y el Bloc per la Vall de Boí, pretenden reflexionar, o “repensar”, como señala el programa, sobre los modelos de desarrollo que deben darse en el Pirineo. Continuarán el próximo 25 de noviembre en Esterri d’Aneu y el 16 de diciembre, en Erill la Vall.
En la mesa de Pont de Suert participaron destacados profesionales como el presidente de colegio de Arquitectos de Huesca, Luis Galicia; el delegado del Colegio de Arquitectos de Lérida en el Pirineo, Ricard Lobo; el artífice de las primeras restauraciones en el valle de Boí, Guillem Sàez, y el encargado de elaborar una nueva normativa de materiales para la construcción, Ramón María Puig.
En el transcurso de la jornada, que contó con un notable volumen de público, los arquitectos mostraron sus recelos y preocupación por los modelos que desde las distintas administraciones se proponen para los municipios pirenaicos. Aunque, los arquitectos también esgrimieron una autocrítica y un llamamiento a ser más participativos y activos en la conservación y evolución ética de la arquitectura pirenaica.
También se hizo especial mención a la reciente normativa de materiales para la construcción llevada a cabo por Ramón Maria Puig y se indagó en el profundo debate del uso de la piedra como simple reclamo turístico o en la realidad de los que viven en la montaña y sus necesidades, todo ello intentando encontrar un equilibrio con la arquitectura tradicional.
Por último se mencionó la necesidad de tener en cuenta el paisaje ante la proliferación de promociones inmobiliarias y se abogó por promover el establecimiento de 'criterios' para evitar la arbitrariedad. Como también se entendió que los materiales modernos no tienen por qué ser visto como negativos si son adecuados y ayudan a una evolución lógica de la arquitectura pirenaica, rompiendo así con una visión tradicionalista errónea que ha sido muy restrictiva hasta ahora, pero sin dar vía libre por ninguna de las maneras a las grandes inmobiliarias a jugar con volúmenes, colores y materiales exacerbados y agresivos, cómplices de la especulación actual.
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