La limpieza de los ibones pirenaicos requiere una prórroga
La limpieza de los once ibones pirenaicos a la que se comprometieron en octubre de 2004 el Gobierno de Aragón, la Confederación Hidrográfica del Ebro (CHE), ENDESA, Federación Aragonesa de Montañismo (FAM) e Ibercaja, además de los ayuntamientos afectados, requiere una prórroga. Así, lo reconoció, el pasado miércoles, 9 de noviembre, la comisión de seguimiento del plan, mientras integrantes de la campaña “Ibones y montañas limpios”, de la agrupación Ecologistas en Acción, depositaban 300 kilos de sirga, procedente de dos de los ibones en los que ya se ha actuado, frente a la sede del Gobierno de Aragón en Zaragoza.
Según el convenio, rubricado en octubre de 2004, los ibones objeto de limpieza son Ip, Brazatos, Arrieles, Respomuso, Campoplano, Bachimaña, Bramatueros, Azul, Marboré, Urdiceto y Llausiet. Lagos de alta montaña que a lo largo de la historia han sido objeto de actuaciones hidroeléctricas y en los que aún quedan restos de las infraestructuras construidas.
Para su adecuación, las entidades firmantes, destinaban casi 2 millones de euros, a invertir entre la primavera y verano de 2005 y 2006. El pasado 3 de agosto, ENDESA, a través de un comunicado de prensa, notificaba que “la adecuación de Marboré y Urdiceto había terminado, que la limpieza del ibón de Brazatos había experimentado un notable avance y que ya se habían retirado 30 toneladas de acero de Respomuso”.
Sin embargo, el miércoles por la mañana, varios integrantes de Ecologistas en Acción depositaban 300 kilos de sirga, procedente de uno de los ibones en los que ya se ha actuado, y denunciaban que “a un año de la finalización del plazo, y aunque se ha asegurado que dos de los ibones ya están limpios, vemos que no es cierto”.
La comisión de Seguimiento del convenio, integrada por el Gobierno de Aragón, Federación Aragonesa de Montañismo, la CHE, Endesa y el Ayuntamiento de Sallent de Gállego, respondía a la acusación reconociendo que “para lograr unos objetivos satisfactorios será necesario prolongar las actuaciones más allá de aquellas inicialmente previstas en los proyectos redactados al efecto”. Y reconocen que “en los condicionantes de aprobación de los proyectos se han impuesto en algunos casos importantes modificaciones”.
Desde la comisión se recuerda que “hay que tener en cuenta, también, las importantes limitaciones que impone el medio en el que se ubican las obras, requiriéndose en gran medida un trabajo eminentemente manual, el empleo de maquinaria ligera y el desplazamiento y retirada de elementos a vertedero necesariamente con medios aéreos, contando para ello con un periodo para trabajar muy corto”.
Finalmente, afirman que “las actuaciones desarrolladas en el entorno de Respomuso y Brazatos están muy lejos de darse por finalizadas, por lo que se deberá esperar a la evolución de los trabajos del próximo año”.
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