La IX Campaña de Especies Green instala dos pastores eléctricos en Aísa y Jasa
La campaña Especies Green, que promueven Ambar Green y la Fundación para la Conservación del Quebrantahuesos, ha facilitado la instalación de dos cercados y dos pastores eléctricos en los valles de Aísa y Jasa, para facilitar la convivencia del oso y las actividades agroganaderas tradicionales. El equipamiento ha sido subvencionado con 6.000 euros, que también han servido para otras actuaciones. Los ganaderos afectados destacan “la seguridad” y “la comodidad” de la nueva dotación.
El vallado y los pastores eléctricos forman parte de las actividades de la novena edición de la Campaña Especies Green, que este año está dedicada al Oso Pardo. El director de marketing de Ambar, Enrique Torguet, explicaba que “hemos puesto en marcha diversos mecanismos para lograr concienciar a la población de la necesidad de recuperar esta especie, tal y como ya lo hicimos anteriormente con otras”. El urogallo, la nutria, el quebrantahuesos o la perdiz nival han sido objeto de una campaña que, en la actual edición cuenta con el apoyo de reconocidos aragoneses como Miguel ángel Berna, Andoni Cedrún, Fernando Rivarés o Javier coronas, además de un manifiesto y una recogida de firmas que superará, según Torguet, las 10.000.
Los equipos
Los cercados y los pastores eléctricos se han instalado en dos enclaves distintos de la Mancomunidad Forestal Aragüés del Puerto-Jasa. El primero se encuentra en la zona conocida con Cotín, lindando con el término de Urdués. Tiene una longitud de 3 kilómetros, con piquetas de vibra óptica, y está destinado al ganado vacuno de Jasa y Aragüés, que lo emplean de noviembre a enero. El alcalde de Jasa, José Mª Miranda, explicaba que el cerco ha servido para, “completar una vallado de 11 kilómetros que instalamos hace tres años, gracias a una subvención del Plan de Ordenación de los Recursos Naturales de Los Valles Occidentales de La Jacetania”.
El segundo equipo se encuentra a casi 2.000 metros, en los pastos de verano, separando La Estiva, propiedad de Aragüés-Jasa, y Petrito, de Aísa. Éste tiene una longitud de 5 kilómetros y en su instalación se han aprovechado las piquetas de hierro que había anteriormente. “Hay que ver cómo evolucionan”, comenta Miranda. El vallado está destinado a vacas y ovejas, “para evitar que se mezclen las de un lado y las de otro”, comenta el presidente de la Mancomunidad Forestal del valle de Aísa, José Antonio Plasencia. Pero también para prevenir ataques de osos, ya que en esta zona sí se han encontrado huellas del plantígrado y se han registrado ataques a rebaños de cabras.
El alcalde de Jasa explicaba el funcionamiento de los equipos: “El cercado para vacas debe de tener de llegar a la cintura, para evitar que lo salten; si es para ovejas, algo más arriba de la rodilla, reforzando la zona baja con otro alambre, para que las ovejas no se cuelen”. Los instalados a través de la campaña Especies Green llevan las tres alturas. Junto al cercado hay una caja con una placa solar que es el pastor. “La placa sirve para recargar la batería, y bajo ella están los mandos para darle mayor o menor carga de electricidad al vallado”. Cuando un animal toca el cercado, éste le da una descarga.
Los pastores aseguran que “las vacas y ovejas una vez recibida la descarga se acuerdan y ya no se acercan a los vallados, igual que sucede con el resto de animales”. Además destacan, “la seguridad que sentimos a la hora de dejar el ganado en el campo, tanto para que no se extravíe como para que no lo ataque el oso, y la mayor comodidad que supone para nosotros mismos, porque tenemos que acudir menos a vigilar los rebaños”.
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