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La muerte de Cannelle abre el debate de la reintroducción

Ainhoa Camino. Jaca

El gobierno francés ya lo ha anunciado. De aquí a final de año tomará la determinación de reintroducir en la cordillera pirenaica nuevos ejemplares de osos procedentes del centro de Europa, como medida “desesperada” para salvar la población de oso pardo que habita en el Pirineo, muy diezmada tras la muerte primero de Papillón, por su avanzada edad, y ahora de Canelle, abatida por un cazador galo.

El gobierno catalán, a través del director general del Medio Natural de la Generalitat, Ramón Luque, también ha reconocido que no descarta esta posibilidad y que los técnicos están cosiderando y analizando la propuesta, aunque considera necesario que sea una acción “conjunta”. Misma opinión que ha trasladado a este medio el jefe de sección de Especies Catalogadas del Gobierno de Aragón, Manuel Alcántara, que ha señalado que “la reintroducción de nuevos animales debería ser una decisión consensuada entre todas las partes de la comunidad pirenaica”.

Pero, Alcántara advierte de la necesidad “indispensable” de “continuar trabajando con la población local, para generar el ambiente ideal que haga que la reintroducción y la convivencia entre hombre y oso funcione”. Ya que desde su punto de vista, “aunque desde el punto de vista técnico, la reintroducción sea un método favorable para recuperar el oso en el Pirineo, y así lo ha demostrado las sueltas que hubo entre 1996 y 97 en la cordillera central, podemos caer en el error de precipitarnos y traer nuevos ejemplares sin que haya lo que socialmente es necesario para lograr una buena convivencia entre el hombre y el oso”.

Avances

El responsable de Especies Catalogadas reconoce que se han realizado avances en este sentido, tanto a un lado como a otro de la frontera, y que incluso ha habido reuniones entre las administraciones aragonesa, navarra y francesa para estudiar una posibilidad que ahora surje como la única vía para salvar a la población osera pirinaica.

Ejemplo del avance registrado en la vertiente francesa es la encuesta que el IFOP realizó para WWN-Adena el año pasado y cuyos resultados demuestran un sensile cambio de la posición que mantenía la población respecto a la entrada de nuevos osos. El 58%, se mostraba a favor de nuevas sueltas, porcentaje que se amplíaba hasta el 70% entre las personas menores de 35 años; y el 86%, consideraba que el oso es parte de su patrimonio.

En la vertiente española, según reconcoe Alcántara, “quizás no estemos al mismo nivel que los franceses, pero se ha avanzado bastante”. Desde que el Gobierno aragonés sacara a información pública, en 1999, el “Plan de Recuperación del Oso en Aragón”, proyecto que no salió adelante debido a la oposición social, principlamente de ganaderos y montañeses, se han articulado algunas de las medidas que han hecho, como apuntaba el responsable de Especies Protegidas, que “cuando publicamos la foto de Neré en la Selva de Oza, los vecinos de Los Valles jacetanos (Ansó y Hecho) se sintieran orgullosos de tener el animal allí”. Algo, que como apunta Alcántara, “hace 10 años era imposible”.

Manuel Alcántara recuerda que dichas medidas estaban contempladas en el plan de recuperación y que al no prosperar ese documento se han articulado a través del Plan de Ordenación de los Recursos Naturales (PORN) de Los Valles jacetanos, cuyo borrador se encuentra en exposición pública. Medidas de gestión de hábitat y seguridad de la población, o el establecimiento, fuera del PORN, de una orden específica relativa al pago de indemizaciones en caso de ataques, “del oso o de cualquier otra especie protegida”, apunta Manuel Álcantara.

Pero, sin duda, y según apuntan desde Medio Ambiente, ha sido la creación de un grupo de vigilantes de la población osera, la medida que mayores avances ha conseguido. “Son tres vigilantes que se dedican exclusivamente a localizar los osos, recoger sus restos, controlar hacia donde se dirigen y avisar a la población, sobre todo, pastores, de su ubicación y posible peligro de ataque a rebaños”, señala.

Con ello, se ha logrado, por un lado, reducir los ataques de los osos a rebaños, principal motivo de oposición para apoyar la llegada de nuevos plantígrados, a 3 ó 4 al año; y, por otro, se ha cambiando la visión de los detractores de la política de reintroducción. Por ello, Manuel Álcántara insiste en que “es en esta línea en la que hay que continuar avanzando y la que hay que reforzar”.

   
 
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