|
Reportajes
Actualidad
 |
Pirineos Sur cierra su XIII edición con un incremento de público y recaudación
El Festival Internacional Pirineos Sur cerró el sábado, 31 de julio, su XIII edición con un espectáculo que fusionó la música celta y africana, que la crítica calificó de “insulso”. Sin embargo, y a pesar de la tibia despedida, las primeras valoraciones desde la organisación del certamen son satisfacctorias, al haber incrementado tanto en número de espectadores como el de la recadudación.
El director de Pirineos Sur , Luis Calvo, señaló que a falta de números concretos, “el aumento de público ronda entre el 5 y el 10%, mientras la recaudación ha crecido sobre el 30%”. Entre otros aspectos positivos que han logrado enriquecer el festival, Calvo aludió a las coproducciones que este año se han hecho con el Festival La Mar de Músicas o Les Nuits Atypiques.
Mientras, en el lado negativo se sitúa el nuevo polideportivo de Sallent, donde han tenido lugar al actuaciones que anteriormente se efectuaban en la carpa, ya que el sonido “no era el mejor”, apuntó el director. La idea de la organización es “buscar para el año que viene una solución a este sonido, y si no la hay, estudiar alternativas”
Último fin de semana
El último fuin de semana de Pirineos sur en el escenario de Lanuza registró una buena entrada. El jueves, Hypnotix y Ojos de Brujo congregaron, durante más de 3 horas, a unas 3.500 personas. El viernes fue la Groove Oriental de Dissidenten y Natacha Atlas, los que llenaron el escenario de Lanuza con 3.000 personas. Fueron tres horas de concierto sensual y elegante.
El sábado, sin embargo, el concierto de Kelti África no estuvo a la altura de certamen y menos teniendo en cuenta que era el espectáculo de cierre de la actual edición. La ausencia de algunos protagonista, como la de Papa Wemba, deslució un concierto con más de 3.000 espectadores y dos horas y media de recital
|
|