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Artur Blasco, premio Truco 2004: "Si la clase trabajadora de la cultura volvemos la espalda a los políticos, les dejamos en cueros"
Artur Blasco es un barcelonés que nació en 1933 y que desde siempre ha estado ligado al mundo de la cultura pirenaica. Su pasión es el acordeón diatónico, "como elemento que aglutinaba la vida en los pueblos", apunta, y sobre todo, la canción de tradición oral, a la que llevaba dedicado más de 40 años. Recorriendo pueblo a pueblo, Artur ha ido recopilando y recuperando el cancionaero de las comacar pirenaicas de Cataluña. Labor que ha quedado recogida en "A peu pels camins del cançoner", donde Blasco ha recogido unos 2.000 temas, ordenados en 12 volúmenes. Próximamente, según comenta Artur Blasco, saldrá el cuarto, dedicado al Pirineo de Girona. Este trabajo, casi único en el ámbito del folklóre mundial, y el empeño que tuvo, junto con Gaspar Viladomat para organizar la Trobada de Acordeonistes del Pirineu, certamen que este año celebra su trigésima edición, y en abrir el Museo del Acordeón diatónico en Arseguel son algunas de las razones que han motivado que Artur Blasco reciba este año el TRUCO 2004, del Festival de Música y Cultura Pirenaicas.
Un galardón que Artur Blasco, emocionado, ha recogió el pasado domingo en la plaza del Ayuntamiento de Hecho, de manos del consejero comarcal de Cultura de La Jacetania, Alfredo Solano, y la concejala de Cultura de Hecho, Marta Marín, y que para él es, además de una muestra de respeto, una vía de comunicación entre las distintas entidades culturales del Pirineo, "un vehículo de contacto":
"Este tipo de premios tienen la tendencia a favorecer las comunicaciones entre los distintos ambitos culturales del Pirineo, como son la fabla aragonesa, el catalán, el occitano o euskera, y eso es muy positivo, porque yo creo que aunque nos comunicamos bien, deberíamos de comunicarnos más, con mayor frecuencia. Creo que hay que mejorar la instensificación de esa comunicación".
En ese sentido y desde su punto de vista, ¿la proliferación de festivales, encuentros y certámenes que se está viviendo en general dentro de las ofertas culturales podría ser una manera de intentar aumentar esa comunicación?
Ese es uno de los caminos, y todo ayuda. Lo que ocurre es que, a veces, cada uno está especializado en su parcela, que también es bueno porque puede intensificar más todo el contexto, pero no contribuye a comunicarnos. Aunque, cuando nos conviene, lo hacemos. Lo que ocurre, es que de momento, sólo nos comunicamos a través de festivales y por medio de premios como el de ahora, el TRUCO.
El PIR le ha distinguido por su labor en favor de la recuperación de una parte importante de la cultura pirenaica de Cataluña, ¿en Aragón también se está viviendo algo así?
Por lo poco que sé, aquí se trabaja muchísimo por la recuperación de esta cultura ancestral. Hay un fenómeno, que estamos detectando las personas que vivimos de este proceso, de que cada vez hay más curiosidad por saber de dónde venimos y cómo eran nuestros antepasados y porqué este legado cultural que tenemos. Todo ello, genera una demanda de actividades y propicia que haya también más producción; es decir, que haya más dedicación a la investigación y recuperación y, sobre todo, a la divulgación, que es importantísimo
¿Se podría destacar algún nombre propio de esa labor en Aragón?
No digamos nombres propios, porque hay muchos. Además, no sólo nombres de personas, sino de entidades. Hay un movimiento, un frente común que aglutina a muchas personas anóminas.
Entonces, si existe esa curiosidad, en general en todo el Pirineo, ¿por qué esas diferencias entre valles?
Porque curre como en los valles que no son transversales. Todos dependemos de las administraciones públicas, y éstas son distintas. En unas partes estamos mejor y en otras, peor.
Y sobre el futuro, ¿podemos ser optimistas?
Yo creo que sí, que podemos ser optimistas, porque quienes mandamos somos nosotros. En definitiva, no mandan los políticos. Los políticos dependen de nosotros, y sin nosotros, no pueden hacer nada. Es decir, cuando en una administración que tiene responsabilidad en cultura, si la gente que estamos trabajando, la gente de a pie que estamos currando muchísimo, les volvemos la espalda, les dejamos en cueros. El sector de la clase trabajadora de la cultura no paramos, hay que ser más bien optimistas.
Pulse para visualizar el álbum fotográfico del PIR 2004. © de las imágenes Pirineum |
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