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La Garcipollera analiza los “beneficios” de la crianza del ovino en praderas

El ensayo aplica técnicas de ganadería ecológica en la alimentación de corderos de raza Churra Tensina

Ainhoa Camino- Jaca

La finca experimental “La Garcipollera”, dedicada al estudio de los problemas de la agricultura y ganadería de montaña, está analizando los beneficios que la crianza en praderas puede tener en los corderos. Una práctica no muy extendida en Aragón que los investigadores de la finca, dependiente del Centro de Investigación y Tecnología Agroalimentaria de Aragón (CITA), están estudiando aplicando técnicas de ganadería ecología en la alimentación de las crías.

La experiencia, que se presentó en el marco de la Feria Exporforga 2004, cuenta con un antecedente que se llevó a cabo el año pasado. Los resultados que se extrajeron entonces ya apuntan algunas diferencias entre el manejo convencional y el extensivo. Aunque los investigadores esperan que los resultados más espectaculares se obtengan este año, cuando puedan analizar la composición química de la carne y puedan conocer el perfil de ácidos grasos que ha generado cada tipo de alimentación.

La veterinaria del centro, Isabel Casasús, explica cómo han estructurado el estudio que iniciaron el pasado mes de abril: “Comparamos cuatro lotes de animales, todos ellos de la raza Churra Tensina, compuesto por 12 ejemplares cada grupo y seleccionando sólo a las madres de corderos machos, más las crías, porque así limitamos un poco la variabilidad y las diferencias que se dan asociadas al sexo”.

El primero es el más intensivo, las ovejas y los corderos permanecen estabulados durante el periodo de producción, siendo las crías alimentadas con una dieta integral en establo. El segundo es más intermedio y el más convencional en Aragón. Consiste en que las ovejas salen a pastar durante una parte del día y por la noche amamantan a los corderos en el establo, donde también hay pienso para las crías. Los animales del tercer grupo permanecen todo el día juntos en la pradera y a las crías se les pone pienso en la pradera, para potenciar el crecimiento. El cuarto es el más extensivo. Las ovejas y los corderos están en la pradera, sin nada más.

Casasús explica que “destetamos a los corderos cuando están en el peso comercial de la categoría Ternasco de Aragón, entre los 22 y 24 meses, y luego las ovejas suben a puerto, siguiendo el ciclo de producción normal”. Para ver qué diferencias se dan entre los cuatro manejos, los veterinarios analizan los rendimientos de las madres y de los corderos, la producción de la leche y los parámetros de la calidad de la canal de la carne del cordero producido.

Además, la veterinaria comenta que “estamos prestando especial atención a la trazabilidad del sistema de producción; es decir, que queremos ver si existe algún parámetro que se pueda medir en los animales que te indique de que tipo de sistema de producción viene el animal”. Para ello, en La Garcipollera se analiza la concentración de carotenos y de vitamina E que el animal tiene en plasma. Y según apunta Isabel Casasús, “lo que se ve es que los animales que se han alimentado en hierba tienen una concentración de carotenos más alta que los de pienso”.

Respecto a la calidad de la canal, Casasús comenta que “estudiamos la composición tisular y la composición química, incluso miramos el perfil de ácidos grasos”. Estos son los análisis que faltan, pero la veterinaria asegura que “los corderos que viene de pasto tiene una composición de ácidos grasos más cardiosaludables para el consumo humano”. A mediados de julio, fecha en la que se prevé poder efectuar estos análisis, se podrá confirmar este aspecto.

Los resultados de 2003 pusieron de manifiesto la rentabilidad del manejo extensivo

En el año 2003 sólo se compararon el lote convencional con el extensivo. Los resultados descubrieron que el proceso de producción se alargaba un poco más y que los crecimientos son más bajos en el extensivo. En lugar de 2,5 meses de producción se pasaba a casi 3. Sin embargo, desde el punto de vista económico, éste sistema era más rentable.

Respecto a la conformación de la canal, los veterinarios a penas detectaron diferencias. Éstas eran mínimas. Todos estaban dentro de la categoría de Ternasco de Aragón, por lo que según apuntan los investigadores de La Garcipollera, “no habría ningún problema en comercializar estos corderos”.

Para poder obtener estos datos, los animales son sometidos a unos estrictos controles, que consisten en pesado y extracción de sangre, para ver el estado nutricional de los animales y la concentración de progesterona; además de una ecografía de la grasa dorsal, que es la que da a conocer la evolución del nivel de engrasamiento.

   
 
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