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La planta depuradora de Jaca reutiliza los fangos para abono agrícola
Ainhoa Camino. Jaca
La Estación Depuradora de Aguas Residuales (EDAR) de Jaca lleva más de dos años ofreciendo a los agricultores de la zona un abono que, además de evitar daños medioambientales y reducir los gastos de los propietarios de los campos, tiene importantes ventajas para los cultivo. Se trata de los fangos procedentes del ciclo depurador de las aguas que se usan en la localidad. Una vez filtrados, decantados y deshidratados se convierten en un abono rico en materias orgánicas y nutrientes.
En todo Aragón ya son 17 las plantas depuradoras que reutilizan los lodos de depuradora como fertilizante agrícola. En el caso de la estación de Jaca, actualmente el 100% de la producción de lodo generado se destina directamente a la agricultura de la zona. Pero no es una mera venta. La planta jaquesa ofrece un completo servicio de asesoría y seguimiento, que garantiza la buena utilización de este abono y unos resultados óptimos.
El proceso que se sigue en la estación depuradora de Jaca para transformar el lodo en un abono que, en este caso y debido a la calidad que el agua registra en la localidad, al carecer de industria, se caracteriza por tener un elevado contenido en materia orgánica, nitrógeno, fósforo y microelementos, es prácticamente el mismo que se efectúa con las aguas. Una vez superadas las fases de depuración ordinarias de las aguas y tras haber separado los fangos que se generan, éstos se acumulan en un depósito, se deshidratan, mediante un proceso de centrifugado, para facilitar su manipulación final,y se almacenan, hasta que llega el camión que lo transporta al campo donde se va a emplear.
Los lodos de depuradora tienen grandes ventajas en los cultivos, que explican desde el Instituto Aragonés del Agua: “Actúan como acondicionador del suelo, facilitando el transporte de nutrientes, aumenta la retención de agua y mejora la aptitud del suelo para el cultivo; proporciona al suelo materia orgánica, nitrógeno, fósforo y una gran cantidad de micronutrientes; además disminuye la necesidad de aporte de fertilizantes químicos”.
En la planta de Jaca se depuran 1.000 metros cúbicos de agua por hora, que se traducen en una producción media de 36 toneladas a la semana de fertilizantes. Su composición es un 2,36% fósforo, 0,21% de potasio, 4,35% nitrógeno y 47,2% de materia orgánica. Su principal destino son los cultivos de cereal, un 31% se dedica a campos de trigo y cebada. Las praderas (67%) y la alfalfa (2%) son el resto de cultivos receptores.
Desde el Instituto apuntan que “un aspecto muy importante es que los lodos producen un efecto natural de liberación lenta del nitrógeno, lo que se considera muy beneficioso para aumentar la eficiencia de los fertilizantes y disminuir la contaminación sobre las aguas subterráneas por nitratos”. Además, señalan que “el aporte de materia orgánica provoca una mejora en las características físicas, químicas y biológicas del suelo, que se traducen en una mayor facilidad para el laboreo, mejor suministro de agua y oxígeno para las plantas, así como una mayor resistencia del suelo a la erosión”.
Asesoramiento técnico y divulgación
La Estación Depuradora de Aguas Residuales de Jaca, a través de la empresa adjudicataria del servicio, UTEDAR-JACA, ofrece de manera gratuita un servicio de asesoría para los agricultores que solicitan el lodo de la depuradora, además de organizar unas charlas informativas, con la colaboración de la Cooperativa Santa Orosia, y una serie de visitas guiadas a la planta, para favorecer una práctica que tiene un gran beneficio medioambiental, ya que evita que los fangos, simplemente, se depositen en vertederos.
La planta jaquesa elabora un análisis del suelo que va a emplear el fango, detallando su textura, materia orgánica, pH, conductividad eléctrica, contenido de nutrientes y metales pesados. También comprueba que el suelo sea apto para este tipo de abono. Posteriormente, redacta un informe en el que se indica el contenido en elementos fertilizantes del lodo, las necesidades nutricionales del suelo y las plantas en el momento de su aplicación, el régimen de cultivo o el sistema de riego, entre otros, además de hacer una recomendación de la dosis a aplicar para cubrir las necesidades del cultivo. Finalmente, asesora a los agricultores sobre el manejo, la forma de aplicación y demás aspectos relacionados con la aplicación de unos lodos que disminuyen la necesidad de aporte de fertilizantes químicos. |
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