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A examen: Los parques de bomberos en las comarcas oscenses
Coordinación, profesionalización y renovación de medios en Huesca
Ainhoa Camino. Jaca
El incendio de Canfranc ha abierto el debate. ¿Están
bien dimensionados los parques de bomberos oscenses? En la provincia de
Huesca se han advertido tres necesidades imperiosas: la importancia de
tener un centro de control y coordinación, la conveniencia de contar
con personal profesional, entendiendo como tal que tenga dedicación
exclusiva; y la necesidad de renovar la flota de vehículos, ya
que numeroso parques oscenses cuentan entre sus filas a los míticos
camiones “Egipcios”, que datan de los años 70. Además, cabe
destacar que en todo Huesca solo existen dos autoescalas, una en Sabiñánigo
y otra en la capital. Una dotación “insuficiente”, reconocen desde
todas las comarcas, para poder atender a la provincia oscense, que tiene
una gran presión turística, sobre todo en el Pirineo, que
es, precisamente, una de las zonas de peor acceso, por su orografía
y las malas condiciones de sus vías de comunicación.
Pulse sobre cada comarca para consultar sus parques de bomberos:
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El debate está abierto. Además, puede que
en el momento más oportuno, ya que numerosos servicios estás
siendo asumido por las comarcas. Algo que se podría aprovechar
para reestructurar los servicios, ya que los fondos que reciben las comarcas
no son finalistas y los pueden destinar a las necesidades que detecten.
Aunque, los entes comarcales no tienen la obligación de contar
con un servicio de bomberos, como tal, a pesar de que hayan asumido las
competencias de Protección Civil.
Este es precisamente uno de los problemas más
graves, ya que los bomberos son, en general, personas voluntarias o funcionarios
de los ayuntamientos o mancomunidades, que entre otras funciones tienen
las de atender las emergencias, sean éstas accidentes de tráfico,
nevadas, incendios, inundaciones, sequías o reventones, por citar
los principales. Es decir, que recogen la basura, cubren los servicios
de transportes y limpian las carreteras de nieve, además de hacer
de bomberos.
Por ello, todos los jefes de bomberos consultados han
apuntado la necesidad de contar con personal profesional. “No porque no
estén formados, sino porque requeriríamos dedicación
exclusiva para sus tareas, ya que entre que se localizan, vienen y salimos,
se pierde mucho tiempo vital”. Numerosos voluntarios han reconocido que
“los fines de semana los aprovecho para ir a cursos especializados”.
De toda la provincia de Huesca, sólo Alto Gállego,
Huesca capital y Somontano de Barbastro tienen guardias presenciales;
es decir, que las guardias las pasan en las naves. El resto, dependen
del teléfono móvil. La idea es ir profesionalizando poco
a poco a estos trabajadores, pero de momento, la tendencia que están
siguiendo las comarcas es la de contar con un profesional, el coordinador;
para cubrir el resto de quehaceres siguen apoyándose en los voluntarios.
Otra de las necesidades imperiosas es la modernización
de parques móviles. La mayoría de los jefes de bomberos
consultados ha señalado que “el invertir más o menos en
la renovación de material es una opción política,
unos tienen más sensibilidad y otros menos”. Lo cierto es que en
los últimos cinco años se han notado mejorías en
este aspecto. Pero las carencias siguen siendo muchas.
Las principales reclamaciones son la eliminación de los llamados
“Egipcios” y la necesidad de contar con medios para poder actuar en alturas.
Los “egipcios” son unos camiones autobombas de los años 70-72 que
en otras comunidades autónomas ya han desaparecido totalmente.
En Huesca casi todos los parques tienen uno. Respecto a los medios para
trabajar en alturas, cabe señalar que actualmente solo existen
dos, una en Huesca y otra en Sabiñánigo, sede central del
Alto Gállego, y ambas, según los jefes de los parques, “están
anticuadas”.
Con estas dos autoescalas una buena parte de Huesca queda desatendida.
Y casualmente son comarcas y municipios en los que se concentran edificios
de alturas considerables, Barbastro, Fraga, Binéfar, Tamarite o
Monzón, entre otros. Todos los jefes de bomberos reconocen que
“no es cuestión de dotar a cada comarca con una autoescala, ya
que pueden costar más de 50 millones de las antiguas pesetas, pero
sí de hacer un reparto en función de ratios, para que ninguna
zona quede descubierta o complementar medios”. Un ejemplo de esto es lo
que se apunta para Alto Gállego y Jacetania: “Si en Sabiñánigo
hay una autoescala y en el valle del Aragón una pequeña
de 15 metros, con la que se puede hacer una importante labor de primera
intervención, en Jaca para completar podría equiparse con
un brazo articulado”.
Además, como advierten algunos de los jefes, “si tenemos buenos
vehículos podríamos llegar antes a los lugares que nos reclaman,
ya que muchas veces tardamos más porque los camiones que tenemos
son de los años 70 y principios de 80”.
Por último, el colectivo de bomberos ha apuntado la conveniencia
de crear un centro de control y coordinación en Huesca. La idea,
que “cuando se produzca un incendio o un suceso en el que se requiera
a bomberos de una zona, se avise a los parques circundantes, para que
vayan avisando a su personal y así ganar tiempo si finalmente necesitan
su apoyo”. Algo así como el “más vale prevenir que curar”.
Zonas especiales
Un tratamiento especial además requieren las localidades de Monzón
y Sabiñánigo. Únicos municipios de Huesca con industrias
químicas. Este supone un riesgo, y los bomberos de estas localidades
necesitan un tipo de material y de preparación especial, además
de unos protocolos de actuación que ya están firmados entre
los ayuntamientos y las industrias. Sin embargo, en ambos casos han señalado
que “necesitaríamos más material y personal en caso de tener
que atender una emergencia así”.
Aunque en Monzón lo que más preocupa no son los posibles
escapes de estas factorías. La máxima preocupación
radica en “las mercancías peligrosas que pasan por Monzón,
bien por la carretera bien por ferrocarril, y que no vienen a ninguna
de estas fábricas, por lo que no sabemos qué pueden transportar”.
Posiblemente, todos estos temas formen parte de una reunión de
trabajo que próximamente tendrá las comarcas y los bomberos
oscenses con la Diputación Provincial.
Algunos datos de interés
Una autoescala puede costar 300.506 euros (50 millones de pesetas)
Un equipo básico, reglamentario para cualquier salida, cuesta 3.005
euros (medio millón de pesetas) y está compuesto de casco,
equipo de respiración y chaqueta y pantalón ignífugo
La DPH dota de medios, pero del personal se hace cargo los ayuntamientos
y ahora, las Comarcas.
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