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Los "puntos negros" del blanco elemento

Ainhoa Camino. Jaca

La situación vivida estas pasadas Navidades ha puesto en alerta a todo el sector implicado. La administración autonómica, las estaciones, los empresarios y los propios ayuntamientos, así como los aficionados al esquí y deportes de nieve, tienen claro que el colapso no puede volver a suceder, ya que la nieve es "el principal motor económico del Pirineo y el producto turístico que más vendemos", señalan algunos alcaldes pirenaicos.

Sin embargo, el riesgo de que sucediera una situación similar a la vivida ya existía. Así al menos lo reconocen algunos munícipes y turistas al señalar que "las condiciones existentes en los accesos a los centros de esquí no son las más adecuadas para hacer frente las grandes aglomeraciones turísticas que, como ha sucedido estas pasadas fiestas, han coincidido en la hora de llegada a los centros invernales y que se ha visto dificultada por las pésimas condiciones meteorológicas que se registraron".

Algunas de las deficiencias apuntadas son las siguientes: carreteras muy deterioradas, anticuadas y que atraviesan núcleos de población carentes de zonas de aparcamientos, inexistencia casi total de servicios de transporte públicos a los centros invernales y parkings en las estaciones no bien dimensionados, así como un constante "boom" inmobiliario (no se ha reducido desde hace cinco años), enfocado casi exclusivamente a la segunda residencia, que hace que los fines de semana y épocas vacacionales la población pirenaica llegue, en algunos casos, a quintuplicarse.

Junto a estas limitaciones, el alcalde de Sallent de Gállego, José Luis Sánchez, apunta un factor más: "Se está registrando un fenómeno de incremento de la afición al esquí y a los deportes de nieve al que habrá que atender". Un fenómeno que, como comenta Sánchez, "es global, porque el mismo colapso se vivió en Andorra y en el Pirineo Catalán". Según datos de la Asociación Turística de Estaciones de Esquí y Montaña (ATUDEM), en los últimos años la afición a estos deportes ha registrado un crecimiento anual en torno al 10%.

Mal diagnóstico

Las deficiencias de los centros invernales y de sus accesos, sin embargo, ya estaban diagnosticadas antes del colapso navideño. Por un lado, el Plan Estratégico de Montañas de Aragón SA (ARAMON) ya reflejaba, a fecha de noviembre de 2002, los puntos fuertes y débiles de las estaciones que forman parte de esta sociedad. Por otro, un estudio sobre la oferta complementaria y la segunda residencia del valle de Canfranc, efectuado dentro del Plan de Dinamización del corredor jacetano, ponía de manifiesto las principales deficiencias que los visitantes detectan en Astún y Candanchú.

El diagnóstico de las estaciones Aramón destacaba, entre otros, como principales problemas de Formigal "la saturación durante los fines de semana y temporada alta, falta de conexión de las pistas con la urbanización, aparcamientos sin asfaltar y remotes antiguos y lentos". Respecto a Panticosa-Los Lagos, el plan llamaba la atención sobre "la escasez de aparcamientos y de capacidad hotelera en el término municipal, y el mal acceso", entre otros.

Como puntos débiles de Cerler se señalaban "el mal estado de las vías de comunicación y dificultad de acceso, la escasa capacidad hotelera, algunos antiguos remontes y algunas pistas sin acondicionar y la falta de establecimientos de restauración en pistas".

Respecto a Astún y Candanchú, los propios visitantes, según se extrae del citado estudio, señalaron tener un nivel de satisfacción con estos centros "deficitario". Los puntos débiles detectados por los turistas fueron, principalmente, "la conservación y el precio de los remontes, las colas, los aparcamientos y la carencia de autobuses". El nivel de satisfacción que los visitantes señalaron tener sobre estos aspectos se situó por debajo del 40%.

Algunas mejoras

La adecuación de las infraestructuras de acceso a la demanda existente es una de las medidas que reclaman la mayoría de las poblaciones que se encuentran en el entorno de los centros invernales. El alcalde de Sallent de Gállego, José Luis Sánchez, tiene claro cuáles deberían ser las medidas a tomar en el valle de Tena. "Habría que hacer una tercera vía de acceso de uso alternativo desde Sabiñánigo hasta Formigal y dar una información más globalizada en los paneles informativos de viabilidad invernal que existen en los acceso", comenta Sánchez. Información como "el estado de la carretera y si esta está bloqueada, para que los esquiadores sepan, de antemano, lo que se van a encontrar".

Respecto a su municipio y a Formigal, José Luis Sánchez apunta algunas mejoras previstas: "Sustituir la telecabina por una silla capaz de absorber 4.000 esquiadores hora, en lugar de los 800 actuales, y eliminar el cruce de la urbanización a la estación con una rotonda de doble carril". Además, Sánchez apunta que "para absorber esa afluencia de esquiadores en días de mal tiempo, deberíamos ampliar la capacidad del aparcamiento del telecabina, para evitar que suban a los de Anayet y Sarrios que en esos días suelen requerir cadenas, con 800 plazas subterráneas y entre 1.200 ó 1.300 en superficie".

En Panticosa, además de ampliar el aparcamiento, se requeriría construir la reclamada circunvalación y evitar, así, el paso por el casco urbano antes de llegar a la estación.

En el valle de Canfranc, donde la carretera en determinados tramos presenta un tercer carril, las mejoras, según reclaman desde el sector empresarial, pasarían por "crear zonas de aparcamientos en Canfranc y Villanúa que faciliten a los visitantes el estacionamiento cuando se detienen en estas localidades a comer, tomar algo o comprar, ya que ahora paran a pie de carretera creando grandes retenciones". Los aparcamientos de las estaciones, a pesar de que Candanchú este año ha habilitado 400 plazas nuevas, también es uno de los temas pendientes.


El difícil equilibrio del Pirineo

Ainhoa Camino. Jaca

El término "sostenible" comenzó a imponerse como política de desarrollo a aplicar en el Pirineo hace no más de una década. Desde entonces, este término ha ido acompañando una serie de políticas que en opinión de algunos alcaldes pirenaicos "llena muchos folletos y se traduce en pocas realidades, la cordillera sigue siendo un territorio que avanza a dos velocidades y sin equilibrios".

Numerosos munícipes consultados por este medio han apuntado que "un reflejo de la peligrosa situación que sufre el Pirineo, sus pueblos y sus habitantes es lo sucedido en estos días atrás cuando en muy pocos días se ha registrado una altísima afluencia turística". Una afluencia que sólo en momentos muy puntuales alcanza las cifras de estas fiestas, 85.500 esquiadores en Astún y Candanchú y 110.800 en los centros oscenses de Aramón.

JacaLas dos velocidades que apuntan los munícipes pirenaicos hacen referencia, por un lado, a los corredores que tienen estaciones de esquí y que asisten a un desarrollo en el que el sector inmobiliario, enfocado principalmente a la segunda residencia, sigue imponiendo un crecimiento frenético. Este es el caso del valle del Aragón, con Jaca y sus 8.000 segundas viviendas a la cabeza; el Alto Gállego y el valle de Benasque. En la vertiente contraria se encuentra la comarca de Sobrarbe. Aunque aquí, y según apuntan desde la Asociación Habitantes del Pirineo, "estamos siguiendo los pasos de los otros valles, favoreciendo a un importante desarrollo urbanístico en localidades como Aínsa y Boltaña, que no favorece el equilibrio que promulgamos".

Desde esta agrupación, que se extiendo por la cordillera pirenaica oscense, se apunta que "estamos creando pueblos dormitorios de fin de semana, trayendo grandes masas de turistas en épocas muy puntuales y cerrando escuelas por falta de población, ¿a dónde vamos, a crear otra Costa mediterránea?".

Fenómeno pirenaico global

La solución no es sencilla y lo peor es que esta situación de "dos velocidades" no es exclusiva del Pirineo Aragonés. En la cordillera catalana, donde estas Navidades se han vivido situaciones de colapso similares a las aragonesas, la preocupación también ha saltado. Mientras el valle de Arán, con Baquiera Beret como principal oferta turística, se ha visto saturado, el valle vecino del Pallars Sobirá a penas ha recibido visitantes.

El sector turístico ha sido el primero en llamar la atención sobre ese "riesgo de colapso" y las iniciativas ya empiezan a plantearse. Creación de un plan director del valle de Arán y de un plan territorial del Alto Pirineo, regulación de las licencias de segundas residencias, diversificación de la actividad económica, ampliación de la oferta turística, además del esquí; garantizar la accesibilidad a las zonas más visitadas, potenciar la conexión y vertebración de los territorios de montaña, con la construcción del eje Pirenaico; trabajar por la sostenibilidad, planificar bien la construcción de equipamientos, plazas hoteleras y segundas residencias y dejar que el territorio tenga "voz y voto" en los planes sobre su futuro.

Estas iniciativas, que se desarrollarán desde la recién creada Subdelegación del Pirineo de la consejería de Política Territorial del Gobierno catalán, tienen un objetivo común: acabar con la masificación que padecen algunas zonas de montaña y llevar gente a las áreas que carecen de población. Es decir, organizar y ordenar el crecimiento de este territorio. Algo que también perseguía la Ley del Pirineo aragonesa, que no logró salir adelante y que ahora se vuelve a reclamar.

 

   
 
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