PUBLICIDAD
CULTURA
pirineodigital.com. publicación digital del pirineo aragonés

 

 

 

publicación digital del Pirineo aragonés

Última actualización: 5 de diciembre de 2021  13:02

[ VOLVER ]

CONSULTAR HEMEROTECA
comentario0 comentarios / síguenos en Síguenos en Facebook: www.facebook.com/pirineodigital  Síguenos en twitter.com/pirineodigital

Pardinas del Alto Aragón

13-marzo-2017


“Es imposible comprender los paisajes y la propia existencia del pre-pirineo, sobre todo el occidental, sin conocer la historia de las pardinas”. “Es un homenaje a la gente que sostuvo aquel mundo y trata de dar a conocer una zona injustamente desconocida, incluso dentro del propio Alto Aragón”, aseguran la diputada provincial Maribel de Pablo y Óscar Martín, autor del último libro de la colección Félix de Azara, Las pardinas del río Asabón.


la diputada provincial Maribel de Pablo y Óscar MartínEl volumen monográfico saca del olvido el mundo de las pardinas y relata de qué manera se las ingeniaron para sobrevivir sus moradores, fundamentalmente en la zona donde encuentran su máximo exponente como es la cuenca del río Asabón, afluente del Gállego por su margen derecha y que abarca una gran superficie comprendida entre el pantano de la Peña, al sur, y el puerto de Santa Bárbara y la sierra de San Juan de la Peña, por el norte.

Como ha explicado Óscar Martín, ingeniero agrónomo de profesión y para quien es su primer trabajo editorial, “vivían de lo que sembraban, de los pastos y, en muchos casos, de colaborar en las sacas de madera que hacían los propietarios. Solían proceder de pueblos cercanos a la pardina”.

Las pardinas, como se conoce popularmente a este tipo de hábitat disperso, se extendieron por un territorio que, según sitúa la propia publicación, abarca desde la sierra de Santo Domingo por el oeste, pasando por el sur de San Juan de la Peña y Soduruel, aunque también se encuentran por la parte norte en la Canal de Berdún. Se extiende hacia el Serrablo y más allá del Gállego por la Guarguera, Ballibasa y el valle de Nocito y los últimos ejemplos por el este se localizan por el valle del Ara, cruzando Sobrepuerto (pardinas de Niablas, Isuala, Isábal y Asué) y hasta la del señor de Fanlo.

Portada del libro de la colección Félix de Azara, Las pardinas del río AsabónLa propia existencia de las pardinas vino marcada por la geografía montañosa de esta parte del Pre-pirineo, “un medio de aprovechamiento de los recursos, una manera de poblar un territorio que no podía soportar la existencia de núcleos mayores”, exponía Óscar Martín. “Se trataba de una combinación de pueblo y pardinas, conectadas por múltiples caminos y lazos familiares, a modo de conexiones neuronales”. El tiempo, el avance de la sociedad industrial o las actuaciones del Patrimonio Forestal del Estado están entre las causas que fueron destruyendo, fundamentalmente en los años 60, “esas conexiones hasta dejar estas comarcas totalmente desvertebradas”, dijo Óscar Martín durante la presentación.

Al frente de cada casa pardinera estaba el amo y en ella habitaban tres generaciones, además de criados, jornaleros o pastores asalariados que pudiese haber. Otras figuras habituales eran los tiones, hermanos solteros del heredero que solían quedarse con el matrimonio a cambio de trabajo. La vida se desarrollaba entre varios edificios, ya que además de lo que se puede denominar 'casa-habitación', había pajar, corrales o cuadras.

Hoy en día más de una de estas casas ha buscado su alternativa como cPardina de Uruenasa rural, albergue o casa de recreo particular, pero su función primitiva ha perdido el sentido. A lo largo de las páginas del libro, se rescata y da vida a la veintena de pardinas del Asabón: Javarraz, Pequera, Nueveciercos, Salafuentes, Montañano, Sierra Alta, Nofuentes-Corralón, Chaz, Ferrera, Gabás, Cercito, Rompesacos, Villamuerta, Esporret, Mesón del Cajicar, Bergosal, Lagé, Visús, Samper Alto y Samper de Asabón, y procedían generalmente de Salinas de Jaca, Villalangua, Paternoy, Bailo, Longás, Ena, Centenero o Santa María de la Peña, aunque también se nombran otros cercanos, como Arbués, Osia o Bernués.

Cerca de cuarenta publicaciones han visto la luz con las ayudas a la edición que llevan el sello Félix de Azara de la Diputación Provincial. Estos últimos años han sido ediciones como Las rosas de Aragón, la última en la que participó el recientemente fallecido Pedro Montserrat, Insectos, tesoros diminutos, de Sergio Bestué; Alfonso Ferrer se centró en el valle de Gistaín e Inma Ferrer del secano al regadío, en Ontiñena; más recientemente se han presentado la Guía de mariposas de Guara y Vivir en las alturas, firmadas por los naturalistas Rebeca Rodrigo y Javier Ara; y este año a la de Óscar Martín se sumará el cómic de Carlos Enríquez, basado en la vida de Félix de Azara y sus vivencias por Sudamérica.

Una trayectoria editorial que ha resumido la responsable de la DPH, Maribel de Pablo: “la concienciación, el estudio y la investigación son la mejor manera de continuar con el compromiso que demostró Félix de Azara”.


Tu opinión nos interesa...

Hay 0 comentarios a esta noticia:

Envíanos tu comentario:

Nombre (opcional)*

Acepto la claúsula de privacidad.


Normas de uso de los comentarios

  • Esta es la opinión de nuestros lectores, no la de pirineodigital.com.

  • No está permitido verter comentarios contrarios a las leyes españolas, o injuriantes.

  • Pirineodigital se reserva el derecho a eliminar los comentarios que incumplan estas normas o se consideren fuera de tema.

* Su nombre será publicado junto a su comentario, si no desea que el mismo quede reflejado, le sugerimos la introducción de un alias.



> pirineodigital.com es propiedad de © Pirineum editorial y comunicación
Queda prohibida toda reproducción, total o parcial, sin autorización previa.

> Quienes somos - Contactar


Síguenos en:

Síguenos en Facebook: www.facebook.com/pirineodigital Síguenos en twitter.com/pirineodigital

> Cómo insertar publicidad
> Aviso legal y créditos
> Política de cookies

 

¡CSS Válido!