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La entrevista:

Luz Gabás: “He recibido muchas cartas de guineanos dándome las gracias”

Sergio Sánchez Lanaspa
Luz Gabás creció entre Monzón y el valle de Benasque, y entre Cerler y la isla de Fernando Poo, en Guinea Ecuatorial, gracias a las historias que contaban los miembros de su familia, muy marcados por la emigración a la antigua colonia española. La filóloga que desde mayo de 2011 ocupa el sillón de la alcaldía de Benasque esperó a que su padre falleciera para abordar una novela, que aunque no pueda considerarse autobiográfica, sí está inspirada en aquellas historias familiares. Palmeras en la nieve es la una de las mayores sorpresas de la actualidad literaria española. Ha superado las quince ediciones, se ha editado en varios idiomas y una productora adquirió ya los derechos para su adaptación al cine. Luz Gabás asume que su vida ahora “es como la de una tarjeta twin de un móvil”; tan pronto es alcaldesa, como autora de prestigio, y combinar sus dos realidades no le resulta fácil. Sin embargo, para la entrevista de www.pirineodigital.com nos atendieron las dos personas, la edil y la escritora.

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ntrevistas: Luz Gabás, autora de "Palmeras en la nieve" y alcaldesa de Benasque. La novea se desarrolla en Fernando Poo, Guinea Ecuatorial.
FOTO: Ángel Sahún

¿Debo llamarla Clarence?
Parcialmente. Me gustaría ser tan valiente como ella.

Pero de alguna manera es parte de usted ese personaje protagonista. Por cierto, Clarence y, sobre todo, Kilian, no parecen nombres de Pasolobino.
Son nombres para una novela. Como parte del proceso de distanciamiento del lugar donde vivo, que es también escenario de la novela, decidí emplear nombres no previsibles.

¿Su Macondo o mejor,  su Itaca personal, sería Pasolobino o Sampaka?, ¿Cerler o Fernando Poo?
Siempre Cerler.

En qué medida influye el libro “Guinea en patués” en la génesis de su novela. Usted colabora con José María Mur, o al menos está presente en muchas entrevistas. ¿Cómo se pasa de la curiosidad y el interés por su pasado a pensar en una novela?
La novela ya me rondaba incluso antes del libro que menciona. Me costó mucho convencer a mi padre para que accediera a ser entrevistado y filmado por José María. Dos meses antes de la presentación del libro, mi padre falleció inesperadamente y entendí que el momento de escribir nuestra novela había llegado. Sé que él me ha susurrado alguna frase al oído desde el más allá…

Muchos lectores le habrán agradecido su Nota final, en la que repasa la extensa bibliografía consultada y confiesa la vida de su familia como germen del libro. ¿Es por su condición de Filóloga, por su necesidad de dar a conocer “la otra” versión, la de Guinea, por una necesidad de explicarse, de agradecer...?
Me he dedicado tantos años a la docencia universitaria que me parece que si no cito las fuentes el trabajo no está completo. También quería mostrar que sobre Guinea se ha escrito mucho, que mis Palmeras no han salido de la nada y que, como digo en esa nota final, mi novela se sumará con el tiempo a la larga lista de libros sobre Guinea, lo cual me produce una honda satisfacción porque esta novela forma parte de una larga cadena de palabras escritas y palabras por escribir sobre aquel lugar del que yo sólo he trasmitido una pequeña parte.

“Quería que los lectores participasen del mismo dilema de Clarence y Daniela: ¿Qué es lo correcto?”

Entre los muchos deseos de la novela está el dar a conocer en Guinea a quienes fueron allí, desde la montaña aragonesa. ¿Se ha editado allá? ¿Se ha traducido? ¿Ha viajado allá después de publicarla? A sus lectores nos gustaría saber estas cosas.
He recibido mensajes de guineanos que me daban las gracias por haberla escrito, pero viven en España. Desconozco si se está leyendo allí, quizás es pronto.

Obiang apenas merece referencias. Es cierto que buena parte de la novela transcurre en la época de Macías, pero parece que hubiera querido no cerrarse puertas, que usted quiere volver por Guinea…
Es usted muy perspicaz… Hay varias razones para esto. En primer lugar, quería evitar a toda costa que se convirtiera en una novela denuncia porque no era ése el propósito. En segundo lugar, quería que los lectores participasen del mismo dilema de Clarence y Daniela: ¿Qué es lo correcto? ¿Podemos emitir juicios sobre un lugar cuyo natural devenir histórico nosotros alteramos? Para comprender el presente, es necesario reflexionar sobre el pasado, aunque discrepemos o nos disguste lo que descubrimos.

“He recibido felicitaciones de todos mis vecinos, que han sabido separar perfectamente la parte de alcaldesa de la parte de escritora en esta situación tan inusual”

¿Cuántas historias le han llegado, cuantas anécdotas, cuántos ‘si me lo hubieras dicho yo te hubiera contado’ con la novela ya publicada? Cuéntenos alguna.
Hubiera escrito varios tomos. Yo me centré en la parte insular, en Fernando Poo y las plantaciones de cacao. De la explotación maderera de la zona continental, o de los cafetales, saldrían decenas de historias. He recibido muchas cartas de personas muy mayores que vivieron la época colonial y que se han sentido identificadas y me cuentan sus historias. Algunas tienen relatos y poemas escritos sobre Guinea y me los han hecho llegar. También he recibido testimonios de hijos de coloniales fallecidos que me dicen que es la novela que les hubiera gustado escribir a ellos. Una anécdota: me costó mucho encontrar el nombre de la orquesta que tenía que tocar en una escena en el casino. Buscando por prensa de la época di con el nombre ideal: The New Blue Star. Hace poco recibí un mensaje de un señor que había tocado con un componente de dicho grupo que grabó un disco en el que uno de los temas se llamaba Romance Bubi y me lo envió. Fue emocionante.

ntrevistas: Luz Gabás, autora de "Palmeras en la nieve" y alcaldesa de Benasque. La novea se desarrolla en Fernando Poo, Guinea Ecuatorial.
FOTO: Pedro Cobo

La habrá llegado mucho, quizá de las migraciones a Francia, de los éxodos tradicionales de los valles pirenaicos aragoneses al “otro lado”. ¿Se atrevería con esa segunda entrega o sus retos son otros completamente distintos?
Atreverme me atrevería, pero sinceramente, tengo que trabajar en algo que me motive mucho a nivel personal. Creo que cuando el autor está implicado con la historia, aunque sea tangencialmente, la novela es más especial, menos artificial, y eso se percibe.  La siguiente novela será muy diferente en cuanto al tema, sobre el que me estoy documentando también en profundidad (y nada diré), pero espero mantener el tono íntimo dentro del género de novela histórico romántica que me gusta especialmente.

Estarán orgullosos los vecinos de Benasque con su alcaldesa. ¿Nota un mayor respeto, una mayor consideración por haber logrado escribir un best seller nacional?
He recibido felicitaciones de todos mis vecinos, que han sabido separar perfectamente la parte de alcaldesa de la parte de escritora en esta situación tan inusual. Creo que han comprendido la presión a la que he estado sometida estos últimos meses para llegar a todo, cosa que agradezco sinceramente. Sobre todo, percibo mucha normalidad, que es lo mejor y lo que deseo.  Ahora soy la alcaldesa, pero sigo siendo Luz. Algún día no seré una best-seller, pero seguiré siendo Luz.

¿Me permite que le diga que no le pega el PP? Las opiniones de Clarence sobre el colonialismo, la clarividencia con la que se pone en el papel de Bubis, de Fangs, de nigerianos… Su respeto. Es que no recuerdo que se le haya colado paternalismo o misericordia. Igual es un prejuicio.
Sí, es un prejuicio. Como insisto en que es usted muy perspicaz y atrevido, me voy a lanzar. Mi concepción de la política es la siguiente: creo que el discurso izquierda/derecha tal como está planteado actualmente está desfasado; me retrotrae a épocas que deberían estar superadas. La diferencia debería encontrarse en la manera de gestionar los recursos, con una mayor o menor intervención del estado al que yo personalmente considero demasiado asfixiante. Lamento la imagen que muchos tienen de las personas del PP, que no se ajusta a la realidad. También es cierto que la derecha en este país va desde un extremo hasta el centro, cosa que no sucede con la izquierda, y eso hace que nos metan a todos en el mismo saco. Un ejemplo: yo soy católica practicante pero entiendo que la religión debería impartirse en las parroquias, no en los colegios. Habría que separar ideología y gestión; de ese modo se respetarían realmente todas las creencias, inclinaciones, opiniones, formas de ver y entender la vida, etc. Yo, ante todo, soy respetuosa con la diferencia porque no existe ningún discurso único. E igual que le digo esto, le confieso que defiendo la bajada de impuestos y la reducción del gasto público.

Me preocupa el descenso de población joven, con lo que ha costado asentar la población en el valle. Me preocupan los empresarios que pelean cada día por mantener el ánimo arriba

Pues creo que tiene usted razón, que son prejuicios míos. A ver si me los voy quitando. Le habrán ofrecido ya un acta de diputada en alguna institución. ¿Se arriman?
La verdad es que no. Creo que son lo suficientemente juiciosos como para comprender que yo ya no puedo abarcar nada más. El poco tiempo que me queda está dedicado íntegramente a mi familia.

¿Cómo está Benasque? ¿Cómo sobrelleva la crisis? ¿El modelo de turismo hotelero, en lugar del residencial de otros valles lo está pasando peor?
Benasque está igual que el resto del país. La crisis a nivel municipal se lleva con un control exquisito del gasto, priorizando mucho, salvando lo esencial, renunciando a ideas que en momentos de alegría económica se hubieran podido hacer…  Con un 30% menos de presupuesto municipal respecto del año anterior vamos llegando y cerraremos el ejercicio justitos. Me preocupa el descenso de población joven, con lo que ha costado asentar la población en el valle. Me preocupan los empresarios que pelean cada día por mantener el ánimo arriba y sé que sufren por ellos y por los trabajadores que no han podido contratar. Pero soy una persona muy optimista y confío en que saldremos adelante, tocados, pero no hundidos.

Si hubiéramos hecho esta entrevista en el Anita Guau ¿qué disco hubiera puesto en la sinfonola? ¿qué hubiéramos comido?
Difícil elección para alguien a quien le gusta el pop y el rock de los 80, allí me quedé. Una canción para diferentes épocas y lugares con un sonido de alegría nostálgica: The Whole of the Moon, de los Waterboys. Y de menú: picoteo de jamón serrano, pan con tomate, queso y tortilla de patata con una jarra de cerveza fría. Es básico, quizás poco sofisticado, pero es lo que me gusta.

Que lástima. La próxima vez la haremos allí, ¿le parece?
Y si ya no existe, lo dibujaremos con nuestra imaginación…

Para los lectores de Pirineo digital, os deseo un feliz año 2012. Con cariño, Luz Gabás

 

 


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