Almanaque de los Pirineos. 1910-1925

2014

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Portada Almanaque de los Pirineos 1910-1925
Extracto Almanaque  - enero
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1919 - Los hermanos Cadier, montañeros y protestantes, “padrinos” de los aragoneses

Hermanos Cadier. De izquierda a derecha:George 31 años, Henri 28 años, Albert 26 años, Edouard 24 años y Charles 23 años.
Hermanos Cadier. De izquierda a derecha:George 31 años, Henri 28 años, Albert 26 años, Edouard 24 años y Charles 23 años.


Misión de montaña

Cinco de los siete hijos de Alfred Cadier, pastor protestante de Osse en Aspe, pequeña localidad muy cercana a Bedous, pasarán a la historia del pirineísmo por sus innumerables hazañas. Publicaron en 1904 una relación de sus viajes y conquistas en la histórica obra “Au pays des Isards” –En el país de los Sarrios- en varios tomos. El primero, “De L’Aneto a la Munia”, con prólogo de Henry Russel, el segundo, “Du Pic Long au Balaïtous”, con prólogo de Franz Schrader, y el monográfico dedicado al Balaitus o Marmuré, como ellos lo llamaban, con prefacio del Conde Saint Saud.

Todos sus escritos los firman colectivamente Freres Cadier o con un simple “uno de los hermanos Cadier”. Admirados y amados por su bonhomía natural, Russell definirá a los hermanos Cadier como “montañeros modelo, que han tenido la fortuna de pertenecer a las dos escuelas, la antigua y la moderna”. La antigua porque todavía ascendían con zapatillas, sin apenas usar la cuerda y provistos de varas que usaban como piolets. La moderna porque continuamente buscaban nuevas vías, nuevos retos, y jamás ascendieron con la ayuda de un guía.

Hay quien dijo después que los hermanos Cadier “tenían ese amor por la montaña, por sus montañas, que ha diferenciado siempre al pirineísmo del alpinismo”. Dos de los más grandes, Russell y Beraldi, les rindieron pleitesía. Con los hermanos Cadier estamos ante una nueva época del montañismo pirenaico: Primero fueron científicos y aristócratas; luego llegó el turno de la alta burguesía. Con la llegada de los Cadier, hijos de un pastor del valle del Aspe, se demostró que la montaña estaba al alcance de todos. Tal vez algún día el montañismo les haga justicia y su nombre perdure junto a muchas de sus rutas, especialmente en el Balaitus*.

“O Marmuré!
Quel pic est plus aimé que toi?" (Georges Cadier)

Pero no evocamos en estas páginas a los hermanos Cadier por su faceta montañera, aunque a nuestro lector le parezca extraño. Los aragoneses les debemos mucho a los Cadier. Enseguida lo comprenderán.

Alfred Cadier es el pastor titular de la iglesia protestante de Osse en Aspe, antiguo reducto reformista del Béarn, desde 1871. Casado con Helen Bost, tuvieron siete hijos: dos hembras, Marie y Marguerite, y cinco varones: George, Henri, Albert, Edouard y Charles (los hermanos Cadier).  Excepto Henri, abogado, y Edouard, ingeniero, el resto de los hijos varones eligieron también la vida pastoral. Charles, el benjamín se fue de misionero en Gabón, pero los otros tres clérigos de la familia, Alfred –el padre-, George y Albert, apostaron por misiones más cercanas. Así, juntos se embarcaron en 1906 en la llamada Mission Française du Haut Aragon (MFHA), una misión evangelizadora de la iglesia protestante del Béarn que todavía perdura. Realizaron un total de 14 viajes al Alto Aragón entre 1906 y 1911. El considerado primer viaje de la misión fue al estilo Cadier: de Osse en Aspe a Urdués (Hecho) por el puerto de Bernera en pleno invierno. ¿La razón? Visitar a una familia que abandonó Oloron para encargarse de la hacienda familiar ante la enfermedad de sus progenitores. Albert prometió a esta familia chesa de protestantes hacerles una visita y continuar con las enseñanzas. Pero ¿cómo se lanzaron esta familia de aventureros hugonotes a evangelizar el Alto Aragón en las ideas de Lutero?

Mucho antes de la Gran Guerra, el Béarn en general y Oloron Saint Marie en particular ha sido el destino de muchos emigrantes aragoneses. Se fueron para trabajar en la agricultura o como obreros, primero en las fábricas de calzado de Oloron y después en la gran obra del ferrocarril transpirenaico en la vertiente francesa, donde en la primavera de 1914 ya se había inaugurado el tramo Oloron-Bedous. Ante esa masa de analfabetos llegada del sur, los Cadier, educados en ideas progresistas y, como buenos protestantes en suelo católico, de tendencias izquierdistas, se vuelcan sobre esa población y les hacen llegar la solidaridad y comprensión de una parte de la sociedad bearnesa. Para los Cadier, que siendo unos niños habían ascendido el Aspe y el Bisaurín, y conocían las condiciones de vida por estos pagos, la mayor sorpresa no era la miseria económica, sino “la miseria psíquica y moral que demostraban”.

Alfred Cadier en el Soasso
Alfred Cadier en el Soasso
Alfred Cadier y Francis Edouard en 1926.
Alfred Cadier y Francis Edouard en 1926.
Albert y Suzanne en la cima del Ansabère. 1908.
Albert y Suzanne en la cima del Ansabère. 1908.

En ese ambiente, es el abogado de la familia Henri Cadier –que luego ocuparía el cargo de presidente de la federación de la liga de los derechos del hombre en Basses Pyrénées- el que se ocupa de los obreros en general y de los aragoneses en particular. Desde 1903 con el GALSO (Groupe d’Action Laïque et Sociale) y después con La Fraternité y L’Union Sindicale tras las huelgas en 1906. Poco antes, su mujer Nelly, que continuamente se ve obligada a limitar los gastos de su marido para con los desfavorecidos, había inaugurado la llamada “Escuela de los domingos” para los obreros aragoneses.

El matrimonio Henri-Nelly Cadier se pone en contacto con su hermano Albert, que a partir de entonces vive entre Osse y Oloron. Juntos crearon la llamada Fraternité d’Oloron, dedicada casi exclusivamente a los españoles. Del millar de aragoneses que residían en Oloron-Aspe en la primera década del siglo XX, aproximadamente 200 entre hombres, mujeres y niños (una quinta parte) se convirtieron al protestantismo. Es entonces cuando Albert Cadier, el fotógrafo de la fraternal cordada, abandona Osse, se instala en Oloron y se consagra completamente, asistido por cuatro evangelistas españoles,  entre ellos Francisco Gorría, a la Misión del Alto Aragón, desde entonces sostenida por la Société Centrale d’Evangélisation. Los dos primeros años estuvo acompañado por el pequeño Charles, después misionero en Gabón durante 20 años.

Sobre los Cadier planea la enorme sombra de su padre. Los educó en el amor a la montaña y al prójimo que la habita. Henri y Albert centraron su respectiva labor sindical y evangelizadora en los altoaragoneses y en sus poblaciones de origen, que por aquel entonces eran fuente de las migraciones.

Hoy, en 1919 la misión ha cuajado. El pastor de los hugonotes jacetanos es Salvador Ramírez, que ha creado en Jaca una escuela. En este país con el 70% de analfabetos, la misión comienza por levantar escuelas.

Arrudi, el gigante de Sallent (2,35 m.), fotografiado en Eaux Chaudes. A su derecha su esposa (una parisina) y su padre (un aragonés).
Arrudi, el gigante de Sallent (2,35 m.), fotografiado en Eaux Chaudes.
A su derecha su esposa (una parisina) y su padre (un aragonés).

Georges escribe sobre la guerra

Bien avant 1914, j'avais écrit dans «La Fraternité» et j'avais répété dans mes nombreuses conférences que, si quelque peuple conquérant prétendait franchir nos frontières, nous, les pacifistes, deviendrions guerriers, pour défendre nos foyers et pour combattre le militarisme chauvin. Pacifistes du Droit, nous étions tout le contraire de moutons bêlants. Nous n'étions pas objecteurs de conscience, décidés que nous étions à rester solidaires de nos concitoyens à la caserne et, s'il le fallait, sur les champs de bataille.

Acta de la Asamblea General de la Fraternité, 9 de Diciembre de 1906

"L'association a pour but de combattre l'ignorance et la superstition, en revendiquant tous les droits du libre examen, de propager la connaissance de l'Evangile et de développer la vie spirituelle et l'activité religieuse. A cet effet, elle pratique sous le nom de «culte réformé», le culte en esprit et en vérité réclamé par le Christ. Il s'agit donc bien d'une libération par
la connaissance et par l'action”
.

Nota de la R. Afortunadamente, el nombre de los Cadier sí quedó para la eternidad. En el macizo del Balaitous se nominó Pico Cadier o Aguja Cadier (3.022 m.) a la cumbre de la Brecha Latour, hasta entonces anónima. La Espalda del Aneto también es conocida como Cap des Cinq Freres (3.350 m.), aunque sin reconocimiento de las comisiones cartográficas.

Fuente: El Almanaque de los Pirineos. Sergio Sánchez Lanaspa (Pirineum editorial)
Más información: www.famillecadier.com

 


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