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"No
buscamos responsabilidades, sólo queremos aportar soluciones".
Con estas palabras resume el Justicia de Aragón, Fernando
García Vicente, el objetivo de la sugerencia que ha realizado
al departamento de Industria del Gobierno de Aragón sobre
la conveniencia de revisar los permisos y concesiones de aprovechamientos
mineros en Aragón. "La Ley
de Minas es una legislación muy anticuada, que fomenta la
búsqueda de minerales, dando amplios privilegios a quien
posee una concesión administrativa", manifiesta
García Vicente.
La intención del Justicia de Aragón es actualizar
el censo de minas para evitar que sucedan conflictos como el que
afecta a la estación de esquí
de Formigal, y que ha estado a punto de suponer la no
apertura del centro invernal este próximo diciembre.
"Cuando se concede una concesión de este tipo se hace
con un fin determinado: la extracción de minerales. Si no
se realiza esa extracción, lo que se está dando es
un fraude o abuso de Derecho", señala García
Vicente.
La Ley de Minas es una legislación de carácter estatal,
aprobada el 21 de julio de 1973. Su reglamento correspondiente
data del año 78. El director general de Minas de la Diputación
General de Aragón, Javier Burillo, confirma que se trata
de "una ley muy protectora con la actividad minera, debido
al contexto socioeconómico de aquella época, en la
que los recursos minerales autóctonos eran muy importantes".
Además, Burillo reconoce que "hay concesiones mineras
muy blindadas".
La actividad minera está dividida en cuatro categorías.
Por un lado, las canteras pequeñas, que habitualmente extraen
áridos y piedras ornamentales, entre otros materiales. Éstas,
denominadas de tipo A, no necesitan una concesión administrativa,
sino una autorización de la comunidad autónoma. El
segundo grupo (B) es el dedicado a aguas minerales, principalmente,
y sí requieren concesión. Los
dos grupos siguientes, C y D, llevan implícito la declaración
de utilidad pública y se refieren, principalmente, a la extracción
de recursos minerales, tipo el carbón o el alabastro. Es
en este grupo en el que se incluye la explotación
minera de Anayet, al tratarse de una mina de carbón.
El director general de Minas comenta que "precisamente
el carbón tiene un tratamiento especial en la ley del 73,
al ser un recurso con una transcendencia socioeconómica muy
importante en aquellos tiempos".
Javier Burillo señala que las concesiones en este campo se
otorgan para 30 años, prorrogables hasta los 90, "siempre
que el recurso merezca la pena", matiza Burillo. "Y el
carbón entonces era vital", agrega.
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Datos:
En Aragón existen: 216 explotaciones mineras.
En el grupo A: 125. De estas, más de la mitad son extracción
de áridos o gravas. El resto, calizas y piedras ornamentales.
En el grupo B: 9. Cuatro en Huesca, otras tantas en Zaragoza
y una en Teruel.
Grupo Cy D: 82. Catorce extraen carbón, 11 alabastro
y el resto arcilla.
En este último grupo, la superficie mínima de
concesión es una cuadrícula minera (30 hectáreas).
El tamaño máximo: 100 cuadrículas.
El tiempo de concesión: 30 años, prorrogable
hasta los 90.
(facilitados
por el Departamento de Minas)
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La
concesión de Anayet se remonta, según los datos facilitados
por la dirección general
de Minas, a la legislación anterior.
La actividad de extracción ha sido efectiva, según
datos del departamento minero, hasta finales de los 80. "Por
lo general cuando una concesión caduca o cesa suele ser muy
difícil reanudarla, pero en el caso del carbón, la
ley permite que cuando se da una falta de mercado, como sucede ahora,
se puedan dar estas paralizaciones", aclara el director
general haciendo hincapié en el hecho de que "el carbón
es un sector especial".
En opinión del Justicia de Aragón lo que se debería
controlar es "si se están cumpliendo
las condiciones de concesión y si la actividad existe, ya
que a veces se da un conflicto de intereses, como en Formigal".
Según Burillo, el control de actividad se realiza mediante
"un muestreo alternativo por grupo
de explotaciones", y el conflicto de intereses se resuelve
a través del "ordenamiento jurídico".
En opinión de Burillo el futuro del conflicto de Formigal
será que "la estación esté funcionando".
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