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Hoy,
viernes 14, han concluido los dos cursos de esta primera semana
de la Universidad Internacional Menéndez Pelayo en Formigal
y el Balneario de Panticosa, con la presencia de los consejeros
de Economía, Eduardo Bandrés, y de Medio Ambiente,
Víctor Longás, en los actos de clausura de los mismos.
Junto con el encuentro sobre la Ley de Presupuestos, han concitado
en el Valle de Tena a unas 150 personas, entre ponentes y alumnos,
que en esta ocasión ven recompensada su asistencia con créditos
académicos.
Tras las exposiciones de Carlos Monasterio -El federalismo fiscal
en España- y Francisco Pérez García -Financiación
autonómica y solidaridad internacional- en el curso Economía
regional: nuevas teorías (en homenaje a Ernest Lluch), dirigido
por el catedrático José María Serrano, el consejero
de Economía del Gobierno de Aragón, Eduardo Bandrés
-que también fue responsable de estos cursos- habló
sobre financiación autonómica.
Bandrés afirmó que la valoración del Gobierno
de Aragón sobre el pasado acuerdo de financiación
autonómica, aprobado el pasado mes de julio, es «positiva
y se trata del mejor acuerdo posible en estas circunstancias».
Matizó que, «aunque no se trata de nuestro modelo,
el que hubiéramos propuesto, mejora sustancialmente la situación
anterior». A juicio del consejero, la ya aprobada financiación
no «resuelve suficientemente las suficiencias presupuestarias
de las comunidades autonómicas, agravadas por los desfases
anteriores» y se queda corta en «la atribución
de competencias normativas en los tributos que se ceden».
No obstante Bandrés razonó su voto positivo por la
mejora sustancial respecto al quinquenio anterior, especialmente
en cuatro aspectos. En primer lugar, debido al aumento de recursos
financieros, «aunque no tanto como queríamos».
Asimismo, se hace caso a los requerimientos de Aragón y otras
comunidades al ceder no solo una parte del IRPF, sino también
un porcentaje del IVA e impuestos especiales.
En tercer lugar, el consejero destacó que «por primera
vez se incluye un fondo especial para regiones con menor densidad
de población, lo que supone un hito importante, no tanto
por el monto económico, como por su significación
política». Hay que recordar que Aragón es la
segunda comunidad española en menor densidad de población,
y ocupa el puesto duodécimo entre las doscientas regiones
europeas.
Finalmente, Bandrés señaló que el actual acuerdo
en el apartado específico de la financiación sanitaria
«es muy positivo, ya que incluye un 24,5% de la financiación
basado en el envejecimiento de la población», aspecto
en el que nuestra comunidad sale especialmente favorecida debido
a la alta tasa de edad de los aragoneses.
Pocas
novedades en el debate hidráulico
El curso Gestión y política medioambiental en los
albores del siglo XXI, dirigido por el catedrático de la
Universidad de Alcalá, Diego Azqueta, concluía con
una mesa redonda que prometía más de lo que ofreció.
La política hidráulica en Aragón: situación
y perspectivas contó con una buena representación
de los sectores afectados. Víctor Longás, consejero
de Medio Ambiente; Jorge Abad, del Colegio de Biólogos de
Aragón, Navarra y La Rioja; Víctor Viñuales,
presidente de la Fundación Ecología y Desarrollo;
José Vicente Lacasa, presidente de la Confederación
Hidrográfica del Ebro, CHE; y el propio director del curso
como moderador. Se impuso la cortesía y apenas se aportaron
elementos novedosos al debate.
Abad señaló la escasez de biólogos que trabajan
tanto en la DGA, como en la CHE, manifestando así cierta
desidia en la preocupación por el medio ambiente, cuestión
que fue rebatida por el consejero. Víctor Viñuales
insistió en que el Plan Hidrológico Nacional (PHN)
no sólo «es malo para Aragón, sino que es mucho
peor para sus teórico beneficiarios, el arco mediterráneo»,
que van a ver perder, debido a la previsible masificación
futura, muchos de sus atractivos. Apostó por alternativas
existentes, mucho más baratas y mejores desde el punto de
vista medioambiental.
Lacasa abundó en las conocidas tesis oficiales, preguntándose
en qué perjudica este PHN a Aragón, dado que se aprobó
por amplia mayoría el Plan Hidrológico de la Cuenca
del Ebro -aunque él no lo comparta al 100%-, que habrá
que hacerlo como recoge el PHN; y que el Pacto del Agua también
se encuentra recogido. Justificó que si sobra agua y se pueden
obtener ingresos adicionales, ¿por qué no hacerlo?
Y afirmó que se tiende a que toda la repercusión de
las obras recaiga sobre sus beneficiarios, llegando a un coste cero.
Por su parte, Víctor Longás recordó la necesidad
del diálogo, que se entiendan quienes necesitan el agua y
quienes sufren las obras, que, insistió, son «necesarias;
se trata de un recurso para ser utilizado». Afirmó
que este plan nos hace daño a Aragón, que el gobierno
ha ofrecido alternativas y que sigue sin resolver el problema que
planteará el Ebro los años que no tenga agua: «Cuándo
no baje agua, ¿Para quién será?», se
preguntó el consejero de Medio Ambiente. Asimismo recordó
que tendrá que haber cambios en la Política Agraria
Comunitaria -consecuencia de los escándalos alimentarios-
y «tener recursos y planes para entonces es obligación
de los gobiernos», aludiendo a las futuras necesidades de
forrajes vegetales para la alimentación animal».
El moderador, Víctor Azqueta, concluyó recordando
«como ciudadano, la obligación de las autoridades de
maximizar el bienestar de las generaciones profundas», señalando
que, en la actualidad, satisfechas las necesidades más elementales
de la población, sobre la «naturaleza ya no prima un
uso productivo, sino que a es patrimonio, para disfrutar de ella,
con usos colectivos y no competitivos».
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