© Pirineum multimedi@, 5 Noviembre, 2001 6:24 PM
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Centrados en economía regional y medio ambiente, se han desarrollado
a lo largo de esta semana en Formigal y el Balneario de Panticosa

Los consejeros aragoneses Bandrés y Longás
clausuran sendos cursos en la UIMP

 

Hoy, viernes 14, han concluido los dos cursos de esta primera semana de la Universidad Internacional Menéndez Pelayo en Formigal y el Balneario de Panticosa, con la presencia de los consejeros de Economía, Eduardo Bandrés, y de Medio Ambiente, Víctor Longás, en los actos de clausura de los mismos. Junto con el encuentro sobre la Ley de Presupuestos, han concitado en el Valle de Tena a unas 150 personas, entre ponentes y alumnos, que en esta ocasión ven recompensada su asistencia con créditos académicos.
Tras las exposiciones de Carlos Monasterio -El federalismo fiscal en España- y Francisco Pérez García -Financiación autonómica y solidaridad internacional- en el curso Economía regional: nuevas teorías (en homenaje a Ernest Lluch), dirigido por el catedrático José María Serrano, el consejero de Economía del Gobierno de Aragón, Eduardo Bandrés -que también fue responsable de estos cursos- habló sobre financiación autonómica.
Bandrés afirmó que la valoración del Gobierno de Aragón sobre el pasado acuerdo de financiación autonómica, aprobado el pasado mes de julio, es «positiva y se trata del mejor acuerdo posible en estas circunstancias». Matizó que, «aunque no se trata de nuestro modelo, el que hubiéramos propuesto, mejora sustancialmente la situación anterior». A juicio del consejero, la ya aprobada financiación no «resuelve suficientemente las suficiencias presupuestarias de las comunidades autonómicas, agravadas por los desfases anteriores» y se queda corta en «la atribución de competencias normativas en los tributos que se ceden».
No obstante Bandrés razonó su voto positivo por la mejora sustancial respecto al quinquenio anterior, especialmente en cuatro aspectos. En primer lugar, debido al aumento de recursos financieros, «aunque no tanto como queríamos». Asimismo, se hace caso a los requerimientos de Aragón y otras comunidades al ceder no solo una parte del IRPF, sino también un porcentaje del IVA e impuestos especiales.
En tercer lugar, el consejero destacó que «por primera vez se incluye un fondo especial para regiones con menor densidad de población, lo que supone un hito importante, no tanto por el monto económico, como por su significación política». Hay que recordar que Aragón es la segunda comunidad española en menor densidad de población, y ocupa el puesto duodécimo entre las doscientas regiones europeas.
Finalmente, Bandrés señaló que el actual acuerdo en el apartado específico de la financiación sanitaria «es muy positivo, ya que incluye un 24,5% de la financiación basado en el envejecimiento de la población», aspecto en el que nuestra comunidad sale especialmente favorecida debido a la alta tasa de edad de los aragoneses.

Pocas novedades en el debate hidráulico
El curso Gestión y política medioambiental en los albores del siglo XXI, dirigido por el catedrático de la Universidad de Alcalá, Diego Azqueta, concluía con una mesa redonda que prometía más de lo que ofreció. La política hidráulica en Aragón: situación y perspectivas contó con una buena representación de los sectores afectados. Víctor Longás, consejero de Medio Ambiente; Jorge Abad, del Colegio de Biólogos de Aragón, Navarra y La Rioja; Víctor Viñuales, presidente de la Fundación Ecología y Desarrollo; José Vicente Lacasa, presidente de la Confederación Hidrográfica del Ebro, CHE; y el propio director del curso como moderador. Se impuso la cortesía y apenas se aportaron elementos novedosos al debate.
Abad señaló la escasez de biólogos que trabajan tanto en la DGA, como en la CHE, manifestando así cierta desidia en la preocupación por el medio ambiente, cuestión que fue rebatida por el consejero. Víctor Viñuales insistió en que el Plan Hidrológico Nacional (PHN) no sólo «es malo para Aragón, sino que es mucho peor para sus teórico beneficiarios, el arco mediterráneo», que van a ver perder, debido a la previsible masificación futura, muchos de sus atractivos. Apostó por alternativas existentes, mucho más baratas y mejores desde el punto de vista medioambiental.
Lacasa abundó en las conocidas tesis oficiales, preguntándose en qué perjudica este PHN a Aragón, dado que se aprobó por amplia mayoría el Plan Hidrológico de la Cuenca del Ebro -aunque él no lo comparta al 100%-, que habrá que hacerlo como recoge el PHN; y que el Pacto del Agua también se encuentra recogido. Justificó que si sobra agua y se pueden obtener ingresos adicionales, ¿por qué no hacerlo? Y afirmó que se tiende a que toda la repercusión de las obras recaiga sobre sus beneficiarios, llegando a un coste cero.
Por su parte, Víctor Longás recordó la necesidad del diálogo, que se entiendan quienes necesitan el agua y quienes sufren las obras, que, insistió, son «necesarias; se trata de un recurso para ser utilizado». Afirmó que este plan nos hace daño a Aragón, que el gobierno ha ofrecido alternativas y que sigue sin resolver el problema que planteará el Ebro los años que no tenga agua: «Cuándo no baje agua, ¿Para quién será?», se preguntó el consejero de Medio Ambiente. Asimismo recordó que tendrá que haber cambios en la Política Agraria Comunitaria -consecuencia de los escándalos alimentarios- y «tener recursos y planes para entonces es obligación de los gobiernos», aludiendo a las futuras necesidades de forrajes vegetales para la alimentación animal».
El moderador, Víctor Azqueta, concluyó recordando «como ciudadano, la obligación de las autoridades de maximizar el bienestar de las generaciones profundas», señalando que, en la actualidad, satisfechas las necesidades más elementales de la población, sobre la «naturaleza ya no prima un uso productivo, sino que a es patrimonio, para disfrutar de ella, con usos colectivos y no competitivos».


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