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Última actualización 16 Enero, 2008 13:51 h.

REPORTAJE

El Carnaval de Bielsa

Fotos: J.F. Pirineum
El ancestral rito pirenaico dice que si el oso sale de la cueva y encuentra luna llena vuelve a su madriguera invernal y retrasa la entrada de la primavera cuarenta días más. Si es noche cerrada, el plantigrado, animal tótem del Pirineo y símbolo de la fuerza natural que vuelve a la vida, adelanta el ciclo vital que marca el destino de la sociedad rural.

Trangas

Trangas en  Bielsa

Las trangas, personajes míticos mitad humanos y mitad animales son símbolos de la virilidad y la fertilidad

Por eso en Bielsa trangas y osos llevan la cara pintada de negro, para convencer al todopoderoso mamífero de que se han acabado los rigores del invierno. A pesar de que hace practicamente un siglo que fue cazado el último oso del valle de Pineta, su figura todavía predomina en las creencias populares.

El fin de semana anterior al miércoles de ceniza, Bielsa celebra el Carnaval más auténtico de cuantos proliferan en el Pirineo. Sus origenes se remontan a periodos precristianos y se fundamentan en el mito de la vuelta a la vida. El ciclo vegetal comienza con la entrada de la primavera y el carnaval no es sino la ceremonia que trata de adelantarlo. Es el dominio del hombre sobre la naturaleza. Se reclaman las fuerzas beneficiosas y se lucha contra los designios telúricos del desconocido más allá.

Durante dos días, cualquier exceso está permitido. Es la inversión espacio temporal y se impone el cambio de roles. Las trangas, personajes míticos mitad humanos y mitad animales son símbolos de la virilidad y la fertilidad. Su cornamenta de buco, el continuo sonar de sus cencerros y su actitud obscena y violenta aterroriza a pequeños y grandes.

Sin embargo, todos los niños de Bielsa sueñan algún día con ser ellos las trangas del carnaval. Todo el Sobrarbe se reune en Bielsa para asistir a la aniquilación de Cornelio Zorrilla, el "carnaval" de Bielsa, culpable de todos los males que acechan al pueblo y vehículo de la catarsis colectiva. El muñeco comienza la fiesta colgado de la plaza del Ayuntamiento y termina ardiendo después de múltiples vejaciones.

Otro personaje importante es el onso. Figura animal que va fuertemente amarrada por con una cadena de hierro por los domadores, que se encargan de arrastrarlo por todo el pueblo y golpearlo en su encorvada espalda. El oso, animal típico del Pirineo, sale de su letargo invernal, representado por uno de los mozos que se envuelve en un enorme saco relleno de rebasto (hierba seca).

Frente a estos disfraces masculinos, encontramos las madamas, jóvenes belsetanas que lucen espectaculares vestidos claros, adornados con multitud de cintas multicolores, elegantemente peinadas, maquilladas y enjoyadas, simbolizando la pureza. Son recogidas en sus casas por las trangas que las conducen hasta la plaza donde inician el baile. El espectáculo se completa con otra serie de personajes típicos: el Amontato, muñeco grotesco de cartón que simboliza a una anciana sobre cuyas espaldas cabalga un hombre, el Caballé, una especie de caballo que un mozo luce en su cintura; la Garreta, disfraz confeccionado a base de pañuelos de colores; y la Hiedra, que luce un vestido enteramente forrado de hojas de esta planta.

Consulte la agenda de pirineodigital.com para conocer las fechas de celebración del próximo carnaval.

 

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