|
"Es
la tercera vez que estoy en un campo de trabajo de arqueología,
es mi "hobby". Me encanta lo que hago y la
convivencia que se crea con la gente", cuenta el malagueño
Javier Cerecuela, de 23 años. Él es uno de los muchos chicos que
se ha apuntado este verano a un campo de trabajo, una de las actividades
preferidas por los jóvenes en vacaciones.
Javier
trabaja estos días en las excavaciones de las Cuevas
de las Güixas en Villanúa. Anteriormente ya había estado
en los campos arqueológicos de Carmona (Sevilla) y Elgoibar (Guipúzcoa).
Estos días, lleva un horario de trabajo de 9:00 a 11:00 horas, y
tras un descanso de media hora, retoman su labor de 11:30 a 14:00
horas. Las tardes son para actividades en la naturaleza y talleres
relacionados con la tareas arqueológicas.
Como este jóven, Elena Pineda, sevillana de 22 años, ya había tenido
experiencia con los campos de trabajo, aunque este es el primer
verano que ha decidido colaborar en uno de arqueología, también
en las cuevas de Villanúa. Ella cuenta que " esta es una manera
de viajar, de conocer gente, distintas zonas y de pasarlo bien".
Esta estudiante de comunicación audiovisual señala que ya estuvo
en el año 96 por esta zona.
Este
es el segundo verano que un
grupo de jóvenes voluntarios participan en las
excavaciones de las Cuevas de las Güixas
("casa de brujas"). Desde que en los años 70
y 90, Jose Ignacio Lorenzo promoviera
estos trabajos arqueológicos y se supiera que las cuevas
habían sido usadas en diferentes épocas, no se había vuelto a intervenir
en este terreno hasta el año 2000. Entonces se halló un fragmento
de molino barquiforme,
fechado en el año 3000 a.C, que
certificó que en estas cuevas altoaragonesas hubo vida
prehistórica, ya que el hallazgo
era empleado para moler grano y cereal.
Estos
trabajos que se realizaron en la entrada
de los Murciélagos, son los que se han retomado este
verano, bajo la dirección del arqueólogo Sergio Sevilla. Además,
tal y como sucedió el pasado año, también
se está recuperando un nuevo tramo del Camino de Santiago originario
bajo la supervisión, del también arqueólogo, Jose Luis
Ona. Un total de 20 chicos y chicas de entre18 y 25 años son los
que se van turnando en estos trabajos arqueológicos.
Este
campo, organizado por la Escuela de Tiempo
Libre de Sargantana, está promovido por la Dirección
General de Juventud del Gobierno de Aragón y cuenta con
la colaboración del ayuntamiento de Villanúa.
Asimismo, cuenta con los permisos de la dirección general de Patrimonio
Cultural de la DGA y de la comisión provincial cultural de Patrimonio.
Además
de estos campos, en el valle del Aragón se están desarrollando otras
actividades. En Canfranc pueblo se están
llevando a cabo la recuperación de un castillo que se
desconocían. Ya se puede apreciar uno de los torreones
que permanecían ocultos por la hiedra y la maleza. Este castillo
fue edificado en el siglo XVI por Tiburcio
Spanochi, arquitecto de Felipe
II. Hay planos que confirman y determinan esta construcción.
Mucha
es la historia que se está desvelando en esta parte del pirineo
altoaragonés. Y todos los jóvenes que forman el equipo voluntariado
puede presumir de haber colaborado de primera mano en estos descubrimientos.
|