© Pirineum multimedi@, 28 Agosto, 2002 10:18 AM
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Los vecinos de Botaya critican la falta de previsión de la Gestora Turística de San Juan de la Peña
Texto y foto: Ainhoa Camino
"Han intentado esconder la basura bajo la alfombra, pero al final no han podido". Así de indignados se muestran los vecinos de Botaya. Un pequeño núcleo del municipio de Jaca, próximo a San Juan de la Peña, que desde la pasada semana ha estado pendiente de la evolución que ha seguido el vertido de agua contaminada con gasoil que se produjo en los dépositos del Monasterio Alto los pasados 13 y 14 de agosto y que desde este viernes tiene prohibido el consumo de agua de la red para uso de boca.
Los primeros análisis efectuados por el Servicio Provincial de Salud han demostrado que el alcance del vertido ha sido mayor de lo esperado. Los índices de contaminación por carburo detectados en el depósito y en la red de abastecimiento de agua de boca de Botaya superan los límites mínimos aptos para el consumo humano. De momento, el ayuntamiento de Jaca, con colaboración de la Diputación Provicnial de Huesca y del consistorio oscense, están suministrando agua a través de cisternas. Pero los habitantes de esta pedanía jaquesa están extremadamente preocupados y se preguntan: "Hasta cuándo vamos a tener que estar así y qué alcance tiene esta contaminación".
A la espera de llegue la confirmación correspondiente de estos análisis, en la que se indicará el grado exacto de contamianción existente, el malestar entre los vecinos de Botaya es notable. "Esta situación se podría haber evitado", señala Sergio Huarte, uno de los habitantes del pequeño nucleo jacetano "Ha sido una falta de previsión que no es nueva, porque cada verano por estas fechas y desde hace unos 3 años, andan con las mismas prisas para lograr llenar los depósitos; si se hubieran preocupado de llenarlos en junio, esto no hubiera ocurrido", apunta este vecino.
Pero su indignación es total porque opinan, como señala Antonio Valor Rubí, que "han intentado esconder la basura bajo la alfombra". "Si no se hubiera realizado el segundo llenado, nada de esto habría salido a la luz", asegura Conchita Gracia. Además, los vecinos se muestran resentidos porque "equivocarse una vez es de humanos, pero que haya una segunda llenada de depósitos, al día siguiente y con la misma cisterna, nos parece escandaloso", apunta esta misma vecina.
Los hechos
Es el alcalde pedáneo de Botaya, Ángel José Piedrafita, quien explica la secuencia de lo sucedido: "El martes 13 de agosto se efectó el primer llenado de depósito con una cisterna que había transportado anteriormente gasoil y que no había sido limpiada adecuadamente. Se vierten en dos de los tres depósitos unos 25 ó 26.000 litros de agua contamianda. Ante el olor que desprende, se decide dejar los dos depósitos cerrados y evitar así que se propague el agua contaminada por la red de abastecimiento. Al día siguiente, ante la insistencia de la Gestora por carecer de agua en los baños públicos en plena campaña estival, se solicita una segunda entrega, que se efectua con la misma empresa y la misma cisterna. El sistema de abastecimiento está abierto para llevar agua a los servicios y es cuando se contaminan las tuberías y se queda estancada en la fosa séptica. Aquí empiezan los problemas".
Fuentes del departamento de Medio Ambiente consultadas por este medio explican cuál fue su actuación: "Desde el momento en que se detectó la contaminación, Medio Ambiente se puso en contacto con una empresa de Jaca especializada en la limpieza de productos contaminantes, para proceder al vaciado de parte de la fosa séptica, para impedir que ésta rebosara, se decantara el agua contaminanda al terreno y alcanzara el depósito de Botaya". Aunque a la vista de los primeros análisis, la sustancia contaminante siguió su propio camino.
Según han señalado estas misma fuentes, el primer vaciado se produjo el día 17, a los tres días de procedió a una nueva limpieza y este viernes se terminó de limpiar la fosa y las tuberías del Monasterio Alto para poner en marcha los baños. Esta reapertura se hace gracias a un depósito de polietileno de 12.000 litros que ha comprado Medio Ambiente, y que según han señalado las fuentes consultadas, "evitará que los visitantes tengan que hacer sus necesidades en pleno monte".
Sin embargo, ésta es una solución transitoria que sólo afectará a los baños públicos de la pradera. Aún queda por limpiar el agua que permanece en los dos primeros depósitos de San Juan y las instalaciones de Botaya. La solución para los depósitos de San Juan será vaciarlos, bien a través de la fosa, bien bombeando el contenido de los mismos para trasladarlo a Zaragoza. "Una empresa especializada nos dirá cual es la mejor solución y el coste de la misma", señalan desde Medio Ambiente. Aunque según estas fuentes, cualquiera de las dos opciones lleva implícita la limpieza de los depósitos y tuberías con productos desincrustantes.
La Gestora Turística de San Juan de la Peña, a través de su gerente, José Lalana, no ha querido hacer ninguna declaración, ya que Lalana enmarca esta polémica en "un contexto político". Sin embargo, los vecinos de Botaya califican este hecho de "atentado ecológico", reclaman que "quien contamina paga" e insiten en la necesidad de que "la Gestora trabaje con previsión y de acuerdo a los criterios que rigen en un Monumento Natrural, como es este".