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Más
de cien personas se han dado cita en el teatro del Casino del Balneario
de Panticosa para rendir un homenaje a Ernest Lluch, que fuera rector
de la Universidad Internacional Menéndez Pelayo y uno de
los impulsores de los cursos Pirineos, que se vienen celebrando
en el valle de Tena desde 1993. Lluch era una presencia habitual
en Formigal durante los cursos Pirineos y se ha dedicado uno a su
memoria: Economía regional: nuevas teorías (en homenaje
a Ernest Lluch), dirigido por el catedrático de Economía
Aplicada de la Universidad de Zaragoza, José María
Serrano, discípulo del economista catalán. Precisamente,
Lluch fue uno de los impulsores de los estudios sobre economía
regional en la España de los años sesenta.
Santos Ruesga, vicerrector de relaciones institucionales de UIMP,
abrió el acto, destacando la «capacidad de trabajo»
de Lluch y su facilidad para «contagiárselo a quienes
le rodeaban». Finalizó su intervención reconociendo
que la Menéndez Pelayo es lo que es en gran parte gracias
a él. Posteriormente, el alcalde de Panticosa agradeció
la celebración de este acto.
Por su parte, José María Serrano trazó un emotivo
retrato personal del exministro, con el que colaboró activamente.
Se centró en sus relaciones personales y cientos de conversaciones,
destacando su «carácter irónico, generoso y
bondadoso». Le recordó asimismo como el creador de
la sede de Formigal, «austera, como también era él,
pero con un toque de distinción». Terminó su
entrañable laudatio asegurando que «Ernest Lluch fue
un rector magnífico, y no sólo por su título
académico»
El también economista y consejero del Tribunal de Cuentas,
Juan Velarde -que ha dirigido el encuentro La reforma de la Ley
general presupuestaria, concluido hoy mismo-, repasó su carrera
profesional, señalando que fue el mejor discípulo
de Fabián Estapé y destacando sus vitales aportaciones
al análisis de la economía española.
Cerró el acto el presidente del Gobierno de Aragón,
Marcelino Iglesias, que acudió al Balneario de Panticosa
acompañado por tres de sus consejeros -que también
tuvieron relación personal con el homenajeado- Eva Almunia,
Eduardo Bandrés y Alberto Larraz.
Comenzó Iglesias condenando el atentado de Estados Unidos,
ya que «en Aragón les comprendemos muy bien»,
aprovechando para recordar a los los dos guardas civiles, Irene
Fernández y José Ángel de Jesús, asesinados
en Sallent de Gállego, muy cerca de Panticosa y a Giménez
Abad. Así, explicó el presidente del gobierno aragonés,
«este homenaje adquiere una dimensión especial»,
señalando que Lluch «siempre había defendido
una sociedad permisiva, con espacio para todos». «Esta
barbarie sólo se acaba con el compromiso activo de toda la
sociedad -insistió Iglesias- y la profundización de
la democracia. Hay que mirar al futuro, pero siendo siempre consciente
de lo que se ha logrado hasta ahora, gracias a personas como Lluch».
Destacó su participación activa en política,
cuando universalizó el sistema de la Seguridad Social en
su etapa como ministro de Sanidad -fue entonces cuando se inauguraron
los hospitales de Calatayud y Barbastro-, su labor como divulgador
en medios de comunicación, y su papel como científico
e investigador.
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