Tienda online de Pirineum editorial
pirineodigital.com. publicación digital del pirineo aragonés

 

 

 

publicación digital del Pirineo aragonés

Fecha de publicación: 28/03/2019

|
Suscribirse a Suscribirse a RSS | síguenos en Síguenos en Facebook: www.facebook.com/pirineodigital  Síguenos en twitter.com/pirineodigital

1970 - La SNCF descarrila

Autor: Sergio Sánchez Lanaspa
Reportaje extraído del "Almanaque de los Pirineos 1965-1970" - Edición 2019. Pirineum editorial

A las 11.00 de la mañana, la estación de R.E.N.F.E. de Canfranc recibía un telegrama de la Societé Nationale des Chemins de Fer Français (S.N.C.F.) en el que informaba de un accidente en el kilómetro 280/650 entre las estaciones de Bedous y Urdos. El hundimiento de un puente había arrastrado al río un tren de mercancías compuesto de dos máquinas eléctricas y diez vagones cargados con destino Canfranc. El transporte de mercancías ha quedado suspendido y el de viajeros se efectuará por carretera con autobuses entre Bedous y Canfranc, y viceversa.

 

Reportaje fotográfico: Archivo Santiago Parra. Canfranc el mito
Reportaje fotográfico: Archivo Santiago Parra. Canfranc el mito

Personados en el lugar del siniestro unas horas después pudimos comprobar personalmente el amasijo de hierros en el que habían quedado convertidas las dos locomotoras y varios de los vagones, como puede observarse en las distintas fotografías. Afortunadamente, los dos maquinistas saltaron a tiempo y no hubo que lamentar desgracias personales. El lugar enseguida se pobló de curiosos, pues era viernes santo, fiesta regional en Francia, y los escolares disfrutan de sus vacaciones de Pascua.

 

En seguida comprobamos cómo el telegrama contenía varias inexactitudes, según nos explicaron los maquinistas de viva voz.  No fue el puente el que se hundió y arrastró al tren, sino que fue el convoy desbocado el que chocó contra el puente y se lo llevó por delante al no poder tomar la curva. Pero vamos a intentar describir el cúmulo de circunstancias que motivaron el accidente y que describen lo precario de la línea, también en el lado francés.

 

Según las informaciones que hemos podido obtener, un tren de mercancías compuesto, como es habitual, por dos locomotoras eléctricas BB Midi, la 4227 y la 4235, y nueve vagones –no diez- cargados de maíz, salía de madrugada de la estación de Pau con destino Canfranc. El convoy pasó la estación de Lescun-Cette-Eygun sin novedad, pero los maquinistas eran conocedores ya de que la subestación eléctrica de Urdos estaba fuera de funcionamiento, y eso podía provocar caídas de tensión entre las subestaciones de Forges d’Abel y Bedous, cuando el tren eléctrico atacara las pendientes más fuertes y absorbiera toda la energía disponible.

 

A las 6.45 horas de la mañana, poco después de atravesar el túnel de Sens, el tren comenzó a patinar sobre los raíles cubiertos de escarcha, como es natural en una mañana fría de finales de marzo en la sombría vertiente norte pirenaica. Cuando los maquinistas iniciaron el procedimiento habitual de verter arena sobre los raíles para evitar el deslizamiento se encontraron con que los areneros de las dos máquinas estaban vacíos. Los expertos maquinistas, únicos ocupantes del tren, dejaron el tren con el freno reostático, y descendieron para echar piedras por delante de las ruedas, de modo que, al chafarlas, las locomotoras pudieran recuperar adherencia y superar las primeras rampas importantes.

 

Superado el primer escollo, la subestación de les Forges d’Abel interrumpió su fluido e inutilizó el freno del tren en un tramo descendente, lo que propició un aumento considerable de su velocidad debido a su pesada carga. El convoy desbocado cruzó el paso a nivel automático de Lescún a más de 100 kilómetros por hora sin opción de detenerlo o desviarlo a una vía muerta. Al llegar al puente llamado de L’Estanguet, en el kilómetro 280,683, construido en curva cerrada, uno de los primeros vagones, desequilibrado por la excesiva velocidad, chocó con la estructura metálica, sacándola de sus anclajes y partiéndola en dos. Las dos máquinas y la mayoría de los vagones se precipitaron sobre el río Aspe. Afortunadamente, los dos maquinistas habían saltado del tren poco antes de tomar la curva y pudieron contarlo.

 

Reportaje fotográfico: Archivo Santiago Parra. Canfranc el mito

Reportaje fotográfico: Archivo Santiago Parra. Canfranc el mito

 

El espectáculo es realmente dantesco. Se necesitarán semanas para poder sacar el convoy de allí. El ingeniero francés de la línea estima al menos un mes para instalar un puente provisional que garantice el tráfico internacional de mercancías, ya que el de viajeros se completará con autobuses a cargo de la SNCF*.

 

*Recreación periodística del accidente basado en lo publicado en distintos medios de comunicación franceses.

 

1971 El silencio de la prensa

La prensa aragonesa tardó meses en darse por enterada de la interrupción del tráfico internacional. Después de tanta soflama reivindicando su mejora, cuando esta se cerró, al parecer ni se enteraron. El primero en percatarse del asunto fue Heraldo de Aragón, en su edición del 29 de julio, exactamente cuatro meses y dos días después del accidente, que informaba brevemente a sus lectores de que “las comunicaciones ferroviarias entre Aragón y el Bearn seguían interrumpidas” desde que el 27 de marzo se rompiera el puente sobre el Gave d’Aspe. Una semana más tarde publicaba un escrito del Comité de Defensa de la línea Pau-Canfranc, fundado en el país vecino, firmado por Georges Darzeins. (¡Tienen ya hasta un comité! Esto peligra)

Reportaje fotográfico: Archivo Santiago Parra. Canfranc el mito
Reportaje fotográfico: Archivo Santiago Parra. Canfranc el mito

No es que el diario se hubiera interesado demasiado por el asunto; había sido el alcalde de Canfranc, Mariano Aso, el que les había enviado el comunicado, que aseguraba tenía el apoyo del 70% de los ferroviarios franceses (¿y el otro 30%?) y pedían la puesta a punto de la línea y apostaban por construir un tercer carril entre Zaragoza y Canfranc –algo que se pedía desde hacía 25 años- la construcción de muelles ferroviarios en Sabiñánigo y la instalación de un sistema de cambio de ejes en Canfranc que evitara las operaciones de trasbordo. Ocho días después, el semanario El Pirineo Aragonés reproducía “por su interés y con sumo gusto” el artículo de Heraldo. Poco después, el 17 de septiembre, el periodista José Jiménez Aznar publicaba un artículo en el diario zaragozano Aragón expres que titulaba “Aragón aislado” y que también reproduciría El Pirineo.

El semanario jacetano se cayó definitivamente del guindo el 24 de septiembre, cuando publicó un artículo, esta vez de producción propia, a toda página en su portada, que iba acompañado de una reflexión en páginas interiores de Juan Lacasa Lacasa y otro sin firmar titulado “Cuando la SNCF descarrila”. Aunque es legendario el carácter sumiso del aragonés y lo tardías que pueden ser sus respuestas, también es conocido lo extemporáneas que pueden resultar sus reacciones indignadas. Había comenzado la cruzada –se han dado cuenta, debieron decir en RENFE- y la prensa y los más altos representantes de la sociedad civil repartían acusaciones a diestro y siniestro. Y como criticar al régimen podía salir caro, toda la culpa se achacó a los franceses.

La prensa aragonesa no advirtió que el comité de defensa surgido en Francia limitaba sus peticiones a mejoras en la vertiente española. Nuestros vecinos saben que el puente es lo de menos. Bendita excusa. El problema es que el ferrocarril de Canfranc llevaba décadas languideciendo y suponía unos costes tremendos para las arcas públicas de uno y otro Estado que ni la RENFE ni la SNCF estaban dispuestos a asumir.

Por eso, cuando el puente portátil provisional que iba a sustituir al de L’Estanguet y que llevaba semanas arrinconado en la estación de Pau, se marchó por donde había venido, tampoco nadie se dio cuenta. Desde entonces se suceden las misivas, las declaraciones, las reuniones... Señores, esto va para largo. Y no solo es culpa de los franceses. Tal vez si nos hubiéramos dado cuenta un poco antes de que el tren ya no pasaba, nuestras demandas se hubieran tomado algo más en serio. ¿Tendremos la fortaleza mental suficiente para mantener la aspiración los años o las décadas que hagan falta?

Nota de la redacción: Cuando están a punto de cumplirse 50 años del cierre resulta que sí, que ahora sí. De momento, El Almanaque de los Pirineos sigue siendo escéptico.


© Textos propiedad de Pirineum editorial, está prohibida su reproducción total o parcial sin permiso expreso.


Listado reportajes históricos extraídos de Almanaque de los Pirineos


Reportajes extraídos de: la colección "Almanaque de los Pirineos" de Pirineum editorial



> pirineodigital.com es propiedad de © Pirineum editorial y comunicación
Queda prohibida toda reproducción, total o parcial, sin autorización previa.

> Quienes somos - Contactar


Síguenos en:

Síguenos en Facebook: www.facebook.com/pirineodigital Síguenos en twitter.com/pirineodigital

> Cómo insertar publicidad
> Aviso legal y créditos
> Política de cookies

 

¡CSS Válido!