Tienda online de Pirineum editorial
pirineodigital.com. publicación digital del pirineo aragonés

 

 

 

publicación digital del Pirineo aragonés

Fecha de publicación: 28/03/2019

|
Suscribirse a Suscribirse a RSS | síguenos en Síguenos en Facebook: www.facebook.com/pirineodigital  Síguenos en twitter.com/pirineodigital

1923 - Carmen de Burgos se la devuelve al obispo

Autor: Sergio Sánchez Lanaspa
Reportaje extraído del "Almanaque de los Pirineos 1910-1925" - Edición 2014. Pirineum editorial

Viene de publicarse Los Endemoniados de Jaca, de la conocida periodista y militante feminista Carmen de Burgos, a quien desde aquí no le negaremos ni su preparación, ni su militancia y capacidad de lucha desde los partidos de izquierda

 

Endemoniada
Endemoniada

Viene de publicarse Los Endemoniados de Jaca, de la conocida periodista y militante feminista Carmen de Burgos, a quien desde aquí no le negaremos ni su preparación, ni su militancia y capacidad de lucha desde los partidos de izquierda.

 

Pero lo cierto es que la profesora almeriense, de ideología krausista y republicana, en su tarea de denuncia del oscurantismo religioso y la superstición mezclada de pobreza e ignorancia que vive el país, no ha dejado títere con cabeza ni pueblo de la diócesis de Jaca sin su endemoniado.

 

A muchos no les ha gustado la novelilla, pero desde aquí solo queremos recordar que quizá “los endemoniados” no haya sido sino una venganza servida bien fría, a resultas de aquellos sucesos de 1908, cuando el obispo de Jaca presentó una interpelación contra ella en el Senado y además exigió responsabilidades al ministro de instrucción pública, Francisco Rodríguez Sampedro, “por permitir la presencia en el sistema educativo de profesores que difundían ideal liberales contrarias a la fe”.

 

La cruzada del prelado (divorcio y voto de la mujer también enervaban al ministro de dios) parece tener ahora su respuesta. A nuestro juicio, la novelilla venía ya con “dedicatoria”.

 

Carmen de Burgos
Carmen de Burgos

Los Endemoniados de Jaca Por Carmen de Burgos (Colombine).

Novela misteriosa Capítulo XV Endemoniados (extracto)

Como lobos que rodean la ciudad, para caer sobre ella acosados por el hambre y la nieve, así los endemoniados rodeaban a Jaca. Constantemente acudían a comprar cera los sacristanes de todos los lugarcillos del contorno, y cada uno de ellos contaba un caso más de los “endemoniados” que tenían en su pueblo. A veces tenían el encargo de llevarles un ex-voto, y en ocasiones un médico o un cura.

En Javierregay era una muchacha de quince años. El diablo había elegido a la más bonita (...)

(...) Pues en Tramacastilla es una parturiente la atacada. No se sabe cómo, pero desde que dio a luz no cesa de maldecir y de estar como loca. Algo le alcanza al chico. Es feo, peludo, con unos ojos que da miedo. Y nació con dos dientes. Mientras lo bautizaron no paró de llorar y berrear, que parecía que iba a morirse el indino; pero cuando el cura dijo el exorcismo que se dice siempre antes de echar el agua: “Sal de esta criatura de Dios”, se tranquilizó, y no ha vuelto a ponerse así; pero no consintió en tomar el pecho de la madre, como si tuviera conocimiento de lo que la infeliz lleva dentro del cuerpo. Lo está criando una cabra.

En Xesero es una vieja. Le levantó un falso testimonio a una mocita. Y desde que la pobre se murió, los demonios de apoderaron de la calumniadora. Ha perdido el habla española, para que no pueda calumniar más, y habla en un idioma que dicen que debe ser el chino, y que nadie lo entiende.

En Berdún hay un chico de diez años. La madre ofendió a Dios con un cuñado suyo, y el marido se murió del disgusto. Entonces, para castigarla, el diablo se apoderó del hijo. Salta como un mono, se sube a los árboles y no quiere estar más que entre el ganado y entre los cerdos, desnudo, lleno de estiércol. Todos los vestidos que le ponen se los destroza y no hay manera de poderlo sujetar.

En Agüero hay varios. Una joven a la que una rival le echó una maldición. Esta es pacífica. Va siempre sola. Se come la tierra y las conchas de cal que se desprenden de las paredes como si fueran caramelos, y canta con una voz tan dulce y tan bonita, que las gentes acuden a oírla; pero de pronto comienza a decir desvergüenzas y a perseguir a los mozos, que tienen que huir de ella.

En Piedrahita no hay ninguno –decía con pena el sacristán del pueblecillo-. Tenemos un curita joven que desde que vino acabó con los endemoniados. ¡Quiera dios que un día no tenga qué sentir! Se ríe de ellos y dice que la mejor manera de curarlos es la que empleaba San Gregorio, que les sacaba los demonios a bofetones. En cuanto uno daba señales de poseso, decía que estaba borracho de aguardiente, y el caso es que desde que está en el pueblo no hay endemoniados. El brujo se ha tenido que ir a vivir a Gavín porque estaba viendo que nuestro curita, que es lo más alegre del mundo, se arremangaba un día la sotana y lo exorcizaba a varazos.

En Escarrilla se ha muerto una de las dos endemoniadas que había. Se quedó negra como el carbón, después de expirar, quemada toda. Con un olor a azufre en la casa que no se podía entrar.

I. Era también un relato frecuente el de los endemoniados que morían antes del solemne día de la crisis, que marcaba la fecha de la procesión.
En Navasa dio un estallido. En Abay devolvió las entrañas quemadas. En Botaya, una niña vió cómo le salía a su abuela el diablo por la boca y tiraba del alma hacia el infierno. En Lanuza se armó un estrépito tan grande cuando murió un hombre endemoniado, que parecía bramar la tierra.

I. Era también un relato frecuente el de los endemoniados que morían antes del solemne día de la crisis, que marcaba la fecha de la procesión.

En Navasa dio un estallido. En Abay devolvió las entrañas quemadas. En Botaya, una niña vió cómo le salía a su abuela el diablo por la boca y tiraba del alma hacia el infierno. En Lanuza se armó un estrépito tan grande cuando murió un hombre endemoniado, que parecía bramar la tierra.

Portada de "Los endemoniados de Jaca" de Carmen de BurgosII. Algunos se curaban antes de la procesión.

Una joven de Urdués se había salvado porque siempre había llevado una medalla de Santa Orosia, y la vio y se la puso. La rabia del Dañador fue tanta, que la había dejado manca de la mano con la que cogió la medalla.

En Sabiñánigo, una mujer, que era una santa, había conseguido librar al marido con sus rezos, Al pobre hombre se le metió el demonio en el cuerpo yendo al cementerio a acompañar el cadáver de un vecino al que no le habían cerrado la boca.

En Canfranc habían surtido efecto los exorcismos de una niña de cinco años

III. Cuando intervenía la ciencia no era jamás el médico el que tenía el triunfo, sino el brujo, que destruía el maleficio.

En Biescas había echado el brujo al demonio del cuerpo de un enfermo con sahumerios de romero, eucaliptus y otras plantas aromáticas. Porque el demonio, que se valía de perfumes finos para tentar, tenía tan buen olfato, que no podía resistir los olores malos y escapaba del humo. En cuanto se vio envuelto en el sahumerio escapó por una ventana, rompiendo el cristal, que guardaba huellas de la mano negra como de un carbonero.

En Anzánigo salió del cuerpo de un hombre, gracias a un rosario de ajos y otros ingredientes secretos que le preparó la bruja.

El brujo de Villarreal lo echó de una joven que lo aspiró en una rosa con unas oraciones más eficaces que los exorcismos del cura.

Un día llegó la buena nueva; la linda jovencita de Javierregay había sido liberada del Tentador por un curandero que le recetó una untura de un bálsamo desconocido sobre el estómago. El medicamento provocó el vómito, en el que salieron once de los doce granos de uva que le dio la maldita vieja. Y por cierto que mezclados con abundante cantidad de cabellos enroscados. -Está tan buena –decía el sacristán- que le ha salido novio, y pronto se casarán. Será una fiesta en el pueblo.

IV. No se daba el caso de que un poseído que se libertaba fuese preso del diablo otra vez. Este era un ente formal.

Pero los casos eran los mismos, con pocas variantes, y constituían una pesadilla de demoníacos con la que era imposible familiarizarse y pesaba sobre el espíritu. En el día claro de la ciudad, tan agradable y riente, se adivinaba ya el terrible cerco que iba a caer sobre ella.

Y no sólo serían los de la provincia: vendrían de todo Aragón, y de Cataluña, y hasta de otras regiones de España, porque como decía el cura de Piedrahita, los endemoniados no iban más que allí donde se creía en ellos. Por eso, con ser la imagen más célebre de Aragón y de toda España la Virgen del Pilar, los endemoniados no iban a Zaragoza. Era preciso, para acabar con ellos, que acabase primero la creencia (...)

© Textos propiedad de Pirineum editorial, está prohibida su reproducción total o parcial sin permiso expreso.


Listado reportajes históricos extraídos de Almanaque de los Pirineos
Otros reportajes históricos


Reportajes extraídos de: la colección "Almanaque de los Pirineos" de Pirineum editorial



> pirineodigital.com es propiedad de © Pirineum editorial y comunicación
Queda prohibida toda reproducción, total o parcial, sin autorización previa.

> Quienes somos - Contactar


Síguenos en:

Síguenos en Facebook: www.facebook.com/pirineodigital Síguenos en twitter.com/pirineodigital Síguenos en Google+ Suscribirse a RSS

> Cómo insertar publicidad
> Aviso legal y créditos
> Política de cookies

 

¡CSS Válido!