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Fecha de publicación: 28/03/2019

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1925 - ¿Navatas varadas?

Autor: Sergio Sánchez Lanaspa
Reportaje extraído del "Almanaque de los Pirineos 1910-1925" - Edición 2014. Pirineum editorial

La construcción de embalses eliminará oficios, cambiara los medios de transporte maderero y afectará a la explotación de nuestra riqueza forestal, muy afectada por el predominio creciente del hierro en la construcción y en los astilleros

 

Navateros

Los dos métodos de transporte de madera por navegación o flotación han sido siempre en España, la almadía o navata, y las maderadas de piezas sueltas. Las primera, habitual en los grandes ríos como el Rhin o el Danubio, en la península solo se usa en el Ebro y sus afluentes pirenaicos, los únicos con caudal suficiente para estructuras articuladas. Las navatas tienen la ventaja de poder hacer flotar maderas muy pesadas, como el haya, si se unen a otras más ligeras como el abeto y el pino. El peso específico de la encina y el roble impide o dificulta enormemente el transporte por flotación.

 

Escasa mano de obra y laboriosa preparación en la navata contrastan con el sistema de piezas sueltas que se usa en las cuencas del Tajo, Júcar, Turia, Segura y Guadalquivir, donde se exige mucho personal, “los gancheros”, pero no requiere una preparación específica del árbol maderable. Por pequeña que sea la maderada, el número de gancheros estará siempre entre un mínimo de cien y un máximo de medio millar (para 100.000 pinos) que recorrerán por la orilla y sobre los troncos, un tramo de 30 o 40 kilómetros hasta la inmediata estación de tren o el puerto. Los gancheros más famosos de España son de Chelva (Valencia).

 

Almadías

 

Árbol maderable es aquel que puede convertirse en vigas, en tablones, palos mayores y otras piezas de barco, traviesas de ferrocarril o poste de telégrafo, pero no aquel que solo sirve para leña. Entre los pinos ibéricos, los más idóneos para el transporte fluvial son el laricio, el albar y el rodeno, los tres característicos de tierras altas y frías. El laricio, muy propio del Sistema Ibérico (Cuenca y Teruel) y del Bético (Cazorla y Segura), ha sido el más apreciado por los constructores de barcos de Cartagena y los carpinteros de Valencia, y el gran protagonista de las maderadas del Turia. El albar es apreciado en la carpintería, pero no en la industria naval. El abeto, con troncos de hasta 50 m y muy rectos, es ideal para palos mayores y menores de los buques, y por ello muy buscado por la Marina. Su hábitat en España se reduce prácticamente al Pirineo, lo mismo que el haya, cuyo destino principal ha sido siempre la carpintería al ser poco elástica.

 

Los dos grandes ríos que llevan al Ebro la riqueza forestal del Pirineo son el Aragón y el Segre. En el Aragón confluyen el Aragón Subordán, el Esca, el Salazar y el Irati; y en el Segre el Cinca, el Noguera Ribagorzana y el Noguera Pallaresa. Lo que no se queda por el camino (Pamplona, Lleida, Barbastro) alcanza Zaragoza –o Milagro- y Tortosa, donde se embarcará por mar a Barcelona, Valencia o Cartagena. Normalmente, los maderos estarán cuarenta días a secar antes de ser pesados y abonados.

 

La navata, que no es otra cosa que una balsa construida con los propios troncos objeto de transporte y que sirve para llevar sobre ella personas y mercancías, puede estar formada de uno, dos, tres o cuatro tramos, en función del tamaño de las piezas, siempre inferiores a ocho metros. Los troncos se atan entre sí con mimbres, verdugos de sarga o varas de avellano en puntos –ataderos- tradicionales (Laspuña en el Cinca, la Borda del Tort en el Pallaresa y Oliana en el Segre, por ejemplo) donde probablemente se habrá dejado la madera el otoño anterior, que hasta allí ha bajado suelta debido a lo escarpado de los cauces altos.

 

Almadieros en el Ebro

 

Con aguas favorables, la velocidad del transporte en los ríos pirenaicos alcanza de 40 a 60 kilómetros diarios, algo que contrasta con los 3 o 4 kilómetros diarios de las maderadas sueltas del Júcar, el Tajo o el Guadalquivir. Las únicas paradas las determinarán las entradas a foces o cañones, y las crecidas del río. Como ejemplo, la construcción del Canal Imperial en Zaragoza supuso que en el lejano año de 1774 bajaran por el Aragón 25.000 maderos de todas clases.

 

Ahora la madera del Irati se desembarca en Aoiz (ferrocarril) y la del Aragón cada vez es más difícil que pase de Milagro, donde se cargan en la estación de tren. La madera del Ebro, sobre todo el abeto, ya no alcanza Tortosa en la mayoría de las ocasiones, sino que desde Los Alfaques se carga por mar hacia Cartagena, Cádiz y El Ferrol. A la sana competencia –y comodidad- del ferrocarril, que eliminará oficios aguas abajo –y arriba-, y la del transporte por carretera, le ha surgido en los últimos años el problema de los embalses como el recién inaugurado de La Peña en el Gállego o los que se proyectan por toda nuestra geografía, pues se habla de una docena de opciones.

 

Se dice ya que la madera bajará por la vía o por la carretera, pero dejará de bajar por el río, como ha hecho siempre. Hay constancia en Aragón desde el siglo XVI, pero en Teruel o Cuenca fue un arte que ya se dominaba en tiempo de los musulmanes. Y mientras no lleguen las carreteras a según qué valles, ¿cómo bajaremos la madera? Si en la construcción y la Marina se abandona progresivamente su uso en beneficio del hierro y debe competir además con la que se trae de Flandes o Escandinavia en grandes barcos de vapor, ¿qué haremos con nuestra riqueza forestal?

 

Cuadro de equivalencias de la carga o unidad de medida a la que se refiere el precio de la madera de acuerdo con el marco valenciano y sus grados

Cuando en 1860-70 se vio la necesidad de establecer unas medidas comunes para toda España se eligió el llamado Marco valenciano para medir y nombrar la madera. Se imprimieron varios tratados y cartillas explicativas, como el escrito por Alejandro López e impreso por Doménech en Valencia en 1871.

Cuadro de equivalencias de la carga o unidad de medida a la que se refiere el precio de la madera de acuerdo con el marco valenciano y sus grados

 

 

Marco valenciano


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