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publicación digital del Pirineo aragonés

Fecha de publicación: 15//05/2017

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Universität von Jaca / Université de Jaca / University of Jaca

Autor: Sergio Sánchez Lanaspa
Reportaje extraído del "Almanaque de los Pirineos - Personajes entre dos guerras 1925-1935" - Edición 2015. Pirineum editorial

El fundador en 1927 de los Cursos de Verano de la Universidad de Zaragoza en Jaca, el cheso Domingo Miral, recibe, muy a su pesar, un merecido homenaje en la apertura de la IX edición.

 

Universidad de Verano de Jaca. Colección fotográfica de Francisco de las Heras
Universidad de Verano de Jaca. Colección fotográfica de Francisco de las Heras

Hace ocho años, en una radiante mañana de Julio, llegaba yo por vez primera a Jaca, al día siguiente de la inauguración del Canfranc. Dos semanas antes casi desconocía el nombre de Jaca. Había proyectado ir a España durante las vacaciones y un folleto de la Universidad de Zaragoza me dio a conocer, casualmente, la existencia de los cursos de verano. Solicité informes y, convencido por la contestación del Director, escogí este bello rincón del Pirineo como lugar de veraneo.

 

(...) He aquí cómo llegué a verme con mis maletas ante la estación de Jaca, mirando con recelo la carretera polvorienta y el antiguo carricoche que hacía entonces el servicio de viajeros. Diez minutos más tarde estaba esperando en un modesto saloncito de la calle de Bellido. Una puerta se abrió. Un hombre entró, de varonil estatura y de enérgico rostro. Se adelantó hacia mí alargándome la mano en un ademán lleno de nobleza y de sencillez. Su mirada intensa y penetrante me escudriñó hasta el fondo del alma mientras que su bondadosa sonrisa parecía desmentir esta severidad. Era don Domingo Miral. Desechando las previas fórmulas de cortesía y sin rodeos, me expuso sus proyectos de Universidad de verano. Hablaba con decisión, con voz algo sorda, y el amplio movimiento de

Grupo de chesos en las escaleras de la Universidad de Verano de Jaca
Grupo de chesos en las escaleras de la Universidad de Verano de Jaca

su diestra, ritmaba sus palabras, ensanchando los horizontes. Hasta la noche me llevó por la ciudad, presentándome sus colaboradores y sus amigos, describiendo con fervoroso entusiasmo los atractivos del Pirineo aragonés, lo insuperable de su clima y de sus paisajes. Y al retirarme a descansar sentía ya los vínculos que me ligaban a esta tierra y que los años no han hecho sino estrechar más y más. Tal como me apareció el primer día, así ha quedado para mí don Domingo Miral. He sido durante ocho años el más humilde de sus colaboradores, no el menos fiel ni el menos entusiasta. Me ha honrado con su benévola amistad. Lo he visto realizar su obra, luchar con todas las fuerzas de su cuerpo, de su espíritu, de su corazón. Por ella ha dado su tiempo y su vida. Hoy, desde varios puntos del extranjero me llega la noticia de que su quebrantada salud le obliga al descanso y que no puede volver a Jaca"(...).

 

Inmensa tristeza nos aprieta el corazón a nosotros, sus lejanos amigos. Sabemos el desgarramiento que representa para él esta decisión. La respetamos porque ninguno de nosotros se ha atrevido nunca a contradecirle. Desconozco la gravedad de los motivos que tendrá, pero creo tener hoy derecho de levantar la voz en nombre de los extranjeros para decirle todo nuestro sentimiento, nuestro respeto, nuestra veneración. Ninguno de los que han estudiado en Jaca ha olvidado lo cariñoso de su acogida, lo sencillo de su trato, lo sereno de su inteligencia. Era alma y corazón de la Residencia. Contestaba personalmente a todas las cartas; se consagraba a los recién llegados, dignándose guiar sus primeros pasos en el estudio del castellano (...).

Placa escrita en español sefardí en Auschwitz-Birkenau

 

Estaba en todo; en la piscina aconsejando y animando a los nadadores, en la cocina haciendo una recomendación, en los pasillos resolviendo una dificultad fonética, en el jardín levantando una flor destrozada por el viento. Para cada uno tenía bondadosas palabras, sabía amar y comprender a la juventud (...)

 

Por la noche, ante la puerta de la Residencia tenía su tertulia. Le escuchábamos embobados y suspensos, ponderar la belleza de sus montañas, la vida áspera y patriarcal de los pastores de Hecho. Otras veces ideaba nuevas mejoras para su querida Residencia o discurría con algún doctor extranjero sobre un tema trascendental (...)

 

Solo nos irritaba algún tanto a todos su extremada modestia. Ante su mirada severa y grave, ante su cara ceñuda se desvanecían las palabras de gratitud. (...)

 

Cuando se sacaba una foto de la colonia extranjera, se colocaba en la última fila, se enfadaba cuando lo descubrían y exigían que se pusiese en medio. El último día de los cursos su tristeza muda nos conmovía hondamente. (...)

 

Ahora gracias a D. Domingo Miral, el nombre de Jaca es célebre en todos los países de Europa; un sinnúmero de amistades internacionales se han trabado en la hospitalaria Residencia; centenares de estudiantes contribuyen a difundir en su respectiva patria el amor a España y a la cultura española.

 

No sé si D. Domingo me perdonará estas cuartillas improvisadas. Las escribo en mi despacho, lejos de España. Frente a mí, en la pared está el retrato de mi querido maestro. Su mirada grave y serena me incita siempre a obrar recto, a cumplir con el deber, a no dejarme desalentar por las dificultades o las tristezas de la vida (...)

 

Aragoneses, si queréis honrar a Miral, no le tributéis homenajes que le desagraden y hieran su modestia, pero sostened y amplificad su obra. Entonces lograréis quizá cumplir el deber de gratitud que habéis contraído para con el gran cheso cuyo inquebrantable tesón nos da a todos una lección tan alta y tan serena

 

A. Sauveplane
Montpellier 20 de marzo de 1935

1927 Viva Domingo Miral

Queremos, no obstante, hacer especial mención de la manifestación que se organizó a la salida del coliseo, tan vehemente, de tan delirantes efusiones que no recordamos caso igual en nuestra ciudad.

El pueblo, acuciado por nobles estímulos de gratitud rodeó al señor Miral y entre aclamaciones y vítores, aplausos y vivas a la Universidad, a Miral, a Jaca, le acompañó hasta su domicilio. Ya en la puerta, el ilustre catedrático, después de agradecer aquella adhesión ciudadana a la obra de la Universidad, rogó a los manifestantes que se disolvieran pues era tanta su emoción que a fuerza de sentimientos de gratitud sufría y lloraba. Vano empeño. El pueblo, confundidas todas las clases sociales, destacándose principalmente señoras y señoritas, se estacionó frente al domicilio de Miral y durante un largo rato no cesó en su actitud entusiástica.
Fausto Abad. La Unión 1 de septiembre de 1927.


Viva Domingo Miral

 

1930 Cifras de la universidad

En la 4ª edición de los Cursos de Verano de la Universidad de Zaragoza se matricularon 105 alumnos extranjeros y 215 alumnos españoles. En total fueron 517 matrículas de 320 alumnos. Entre los extranjeros, 52 eran ingleses, 20 franceses, 16 alemanes, 8 norteamericanos, 5 suizos, 2 belgas, un holandés y un sueco. Aquel año tomaron impartieron conferencias, entre otros muchos Ramiro y María de Maeztu.

 

En el claustro del Monastrio viejo de San Juan de la Peña, el público escucha emocionado el verbo de don Domingo Miral

En el claustro del Monastrio viejo de San Juan de la Peña, el público escucha emocionado el verbo de don Domingo Miral.



Nota de la R. Carta leída por Ricardo del Arco en la apertura de los Cursos de la Universidad de Zaragoza en Jaca de 1935 (9ª edición), en los que se realizó un sentido homenaje a Domingo Miral, plasmado en un busto del escultor Burriel y adquirido por suscripción popular. “Y Jaca aprovechó ayer su ausencia para hacer entrega a la Universidad de un busto de D. Domingo...”. Fue publicada por el semanario La Unión el 3 de Julio de 1935


Nota de la R. Si bien es cierto que Domingo Miral no tenía buena salud y había pasado largas temporadas en el Balneario de Tiermas, distintos sucesos lo habían distanciado del favor popular. De ahí esas enigmáticas palabras de Sauveplane. Impulsó la Universidad en Jaca y la Residencia de Estudiantes como Decano de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Zaragoza, pero al proclamarse la República se le destituyó de su cargo de Rector, para el que había sido nombrado unos meses antes, y aquello lo mediatizó. Una carta firmada por tres ciudadanos de Jaca en la que lo acusaban de fomentar la oposición a la República, sobre todo en su presentación de la conferencia de Don Miguel de Unamuno en 1931, inició un distanciamiento que provocó en Jaca partidarios y detractores. Miral era un declarado germanófilo y tuvo amistad personal con el General Primo de Rivera. Precisamente por ello, el Jefe del Gobierno de la curiosa monarquía de Alfonso XIII visitó Jaca en varias ocasiones, con la Universidad siempre como excusa, como en 1929, cuando asistió a su Clausura. Los cursos de verano de la Universidad de Zaragoza en Jaca fueron pioneros en España, tras los de Madrid. Domingo Miral murió en 1942. Para comprender mejor la actitud de Miral ver: http://www.filosofia.org/aut/ile/1940p181.htm

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