Última actualización 27 Enero, 2011 14:01 h.

Un estudio de la Universidad de Zaragoza detecta los problemas de los ibones del Pirineo oscense

Un grupo de científicos y alumnos de la Universidad de Zaragoza ha estado estudiando, desde dentro, los ibones del Pirineo oscense durante más de 8 años. El objetivo era saber cuántos ibones hay en la cordillera oscense y, sobre todo, conocer el estado de salud que presentan estas antiguas masas de agua helada. Los resultados y la peculiar investigación se narran en un documental, “Montañas de agua: ¿qué está pasando en los ibones?”.

FOTO:Tomando muestras en uno de los ibones. UZ.

El desconocimiento que sobre estos testigos de la última glaciación tenemos es muy limitado. A penas se conoce el número de ibones que se concentran en el Pirineo oscense. De ahí que el amplio grupo de científicos no dudara en lazarse a realizar una investigación que, por primera vez, incluía toda la cordillera aragonesa y se hacía desde el interior de los ibones, es decir, buceando en sus aguas.

Esa manera de recoger muestras desde el mismo interior de los ibones, que según los autores de la investigación no se había realizado hasta la fecha, se ha realizado con la colaboración de la Federación Aragonesa de Actividades Subacuáticas. Esto les permitido, también, realizar investigaciones más precisas, ya que han podido recoger muestras de los lugares concretos que ellos querían.

Y después de 8 años de trabajos, inmersiones, analíticas, y de pasar mucho frío, ya que numerosas campañas se han tenido que realizar bajo el hielo, los resultados permiten conocer más sobre ibones del Pirineo. Lo primero que han desvelado es que en los Pirineos de Huesca existen 197 lagos de alta montaña, siendo la mayor concentración de ibones de la península. Pero también han logrado dibujar la cartografía del fondo de los ibones y saber cómo se desplaza el agua por las montañas.

Pero uno de los objetivos principales era conocer cómo se encuentran los ibones y aunque los resultados eran presumibles, ahora se tiene la certeza de que la salud de los ibones oscenses no es buena y los principales causantes somos los hombres y nuestras incorrectas actitudes en la naturaleza y hacia la naturaleza.

Así, los investigadores han detectado un exceso de materia orgánica en los lagos glaciares, generado por las ganaderías que emplean los pastos de alta montaña en época estival. Además ese exceso de materia orgánica, entre otras, hace que proliferen las algas que impiden que pase la luz al fondo de los ibones, lo que mata a los organismos que habitan en la profundidad del lago y que el agua se oxigene correctamente, lo que afecta a la calidad de las aguas.

Otro efecto de la presión humana es la presencia de peces en los ibones, especie que no debería poder llegar a estos ecosistemas ya que son masas de agua aislada, pero que los hombres han introducido. Estas especies “invasoras” se alimentan de los huevos y crías de los anfibios, ente otros tritones y ranas, haciendo que esas especies que sí son endémicas de los ibones, vayan desapareciendo.

Los análisis también han detectado la presencia de metales pesados en las aguas de los ibones, como zinc, plomo o cromo. El hecho preocupa a los científicos, entre otras cuestiones porque no saben cómo han llegado esos metales a los lagos de alta montaña y ese es, precisamente, el objetivo que se han marcado en este aspecto: saber cómo han llegado para conocer a qué contaminación de fondo estamos expuestos.

Pero además, el hombre es muy poco respetuoso con estas masas de agua, ya que lo empleamos con verdaderos vertederos. Por un lado, se han extraído toneladas de basura del fondo de los ibones que ha sido depositada por el hombre. Sillas, bidones de gasolina, zapatillas, neumáticos, todos tipo de latas y envases e, incluso, señales de tráfico han sido extraídos durante esta investigación. Pero quizás lo más preocupante es lo que los investigadores han localizado en el ibón de Baños: un tubo, o tubería, que desemboca a 2 metros de profundidad y cuyo origen se desconoce.

Difusión
Para que todos seamos conscientes de que es necesario cambiar ese comportamiento poco respetuoso hacia los ibones, el equipo de científicos e investigadores de la UZ han grabado un documental en el que cuentan la investigación y sus resultados. Quizás el impacto de ver en una pantalla la multitud de residuos que se apilan en el interior de estos lagos de alta montaña, los esfuerzos que hay que hacer para su extracción y los efectos que tienen contribuya de una manera más eficaz a cambiar nuestros erróneos comportamientos.

El documental, titulado “Montañas de agua: ¿qué está pasando con los ibones?”, se presentó el pasado 24 de enero, en el Paraninfo de Zaragoza, y se grabó la primera semana de noviembre en los ibones de Sabocos y de Baños.

Vídeo del documental

Montañas de agua from zco1999 on Vimeo.