Cabe recordar que el incidente se produjo en una zona que es crucial para el acceso al valle navarro de Roncal, afectando a un tramo de la A-137 y de la N-240. Por ello, nada más quedar la vía abierta al tráfico se informó de ello a los alcaldes de las poblaciones más cercanas y a la dirección general de Carreteras del Gobierno de Navarra.
Desde la dirección General de Carreteras del gobierno de Aragón es explica que “el volumen desplazado a causa del desprendimiento del pasado julio, así como la altura de caída, fue muy importante y provocó la rotura de parte de la calzada, así como de los muros de sostenimiento que le servían de soporte en una longitud aproximada de 50 metros”. Algo que ha obligado a que los trabajos de reparación sean complejos.
Las obras realizadas han consistido en limpiar de posibles materiales sueltos o desprendidos toda la zona para asegurar la integridad de los trabajadores, ejecutar una pista de acceso sobre terreno firme y con el ancho suficiente para poder realizar los trabajos de restauración, retirar el material depositado tanto en el talud como en el cauce del río Escá y restaurar los muros dañados, así como rellenarlos de trasdós.
Se han ejecutado las diferentes capas de firmes, zahorra artificial y mezcla bituminosa en caliente; se han pintado las marcas viales y se han colocado los sistemas de protección y balizamiento que eran necesarios. Mientras se realizaban estos trabajos, se habilitaron tres pasos alternativos para acceder al valle del Roncal.