La concentración comenzó a las 12.30 horas en el puente de acceso a Artieda, junto a la N-260, y, sobre las aguas del río Aragón, en un lugar, que como destacó la asociación en el manifiesto que se leyó, “en el que hay varios elementos que simbolizan bien la actitud que la administración tiene con este territorio: no hay recursos para nuestro desarrollo, como muestra la paralización de la autovía, y sin embargo, no hay ningún problema en dar luz verde a un proyecto de un coste similar”.
En su mayoría los manifestantes eran vecinos de Artieda y otros territorios de La Jacetania, pero también quisieron mostrar su rechazo al proyecto vecinos de localidades navarras. La concentración duró unos 15 minutos y posteriormente una joven vecina de Artieda, simbolizando el deseo de tener un futuro lleno de posibilidades, leyó un manifiesto-denuncia en el que la asociación expresó su obligación a convertirse en voz crítica, “ante una administración gestora de los ríos que actúa de forma prepotente”.
Para la asociación la dirección general de Agua mantiene una actitud “cínica e irresponsable”, ya que “se permite plantear el recrecimiento de una presa asentada sobre una falla geológica y en un emplazamiento con riesgo de deslizamientos, jugando al azar con la seguridad y la vida de las personas”. También recordaron que el recrecimiento destruirá parte del Camino de Santiago, “Patrimonio de la Humanidad y ya desestructurado por el actual embalse”, y varias zonas ZEPAs y LICs, que “se intentan sustituir por sucedáneos en un entorno que nada tendría que ver son el emplazamiento original que dio lugar a su protección”.
Desde Río Aragón se quiso destacar el disparatado gasto público que se plantea comprometer para el recrecimiento, que se eleva a más de 260 millones de euros, y el “despectivo tratamiento que en la DIA se da a los habitantes de nuestros pueblos y su forma de vida”. Y denunciaron, “el reiterado y bastardo intento de ligar el recrecimiento de Yesa al abastecimiento de Zaragoza, un intento desesperado de encontrar en su población un aliado para reclamar una obra que cada vez tiene menos apoyo social”.
Por todos estos argumentos, la agrupación manifestó su firme compromiso de defender el patrimonio y la forma de vida de sus pueblos y su firme decisión de, “usar todas las vías pacíficas a nuestro alcance (políticas, judiciales, movilizaciones…) para combatir cualquier proyecto de recrecimiento de Yesa y exigir una gestión del agua moderna y avanzada, que siga el espíritu de la Directiva Marco de Aguas y que mantenga vivo el río Aragón”.