Si hasta el mes de mayo era la Jacetania y los montes de Ansó el escenario principal de las andanzas del viejo Camille, en menor medida, y sobre todo de Neré, el agresivo ejemplar esloveno reintroducido, en los últimos días ha crecido la preocupación en el valle de Benasque y, para sorpresa de todos, en el Valle de Vió, donde un vecino avistó a un oso a escasos kilómetros de la localidad cabecera del valle.
En Benasque crece la preocupación de los ganaderos pues la presencia constante del oso, de un ejemplar todavía por determinar, está provocando dispersión en los rebaños y abortos en las corderas que están en puerto. Tras el ataque registrado hace aproximadamente un mes, los ganaderos y pastores siguen encontrando pelaje, huellas, y sobre todo, “notan la presencia del plantigrado”.
Las afecciones de los osos al ganado no provienen solo de los ataques, sino que la mera presencia del plantigrado condiciona la gestión de los rebaños y merma su productividad. Son estos “intangibles” los que desde la administración no se toman en cuenta.