La opción, que permite el tránsito de peatones, vehículos y autobuses, pero no vehículos pesados, se acordó en una reunión entre el ayuntamiento de la localidad y la Asociación Empresarial Turística de Sobrarbe, y cuenta con el respaldo del Gobierno de Aragón.
Así se evita que las personas que requieran cruzar la parte baja de Aínsa tengan que dar un rodeo que, en función del origen, supone emplear la carretera local de Guaso o la N-260 en dirección al valle de La Fueva. Serán los vehículos pesados los que sí tengan que emplear un desvío para llegar a Sobrarbe, que consiste en pasar por Graus y el puerto de Foradada.
Aunque el puente mantendrá un carril operativo, para el montaje de distintas estructuras pesadas será necesario cerrarlo totalmente durante cinco noches. Para intentar afectar lo menos posible a los usuarios, el cierre se realizará desde las 22.00 hasta las 6.00 horas.
La actuación
Estas obras son una vieja aspiración de la comarca de Sobrarbe y del municipio Aínsa. Desde la Asociación empresarial se apunta que “pensamos que es una obra imperiosamente necesaria, que mejorará los accesos a nuestra comarca y un paso importante para poder recuperar la ribera Ara, un río declarado Lugar de Interés Comunitario (LIC), por la Red Natura 2000”.
En principio, y si los plazos se cumplen, las obras podrían estar terminadas para finales del próximo mes de marzo. La actuación, que será llevada a cabo por la empresa Ideconsa, servirá para ampliar el puente, con una plataforma nueva de 12 metros, que creará una calzada de dos carriles, de 3,5 metros cada uno, y aceras de 2 metros de ancho. El presupuesto es de algo más de un millón de euros.
Según el proyecto, las obras afectarán a las avenidas Sobrarbe y Pirenaica, además del puente. Para resolver la intersección entre la avenida Sobrarbe y la de Aragón se creará una glorieta y en el tramo final de la avenida Pirenaica se ha proyectado una pequeña área de recreo, para el disfrute de todos los vecinos.