Estas son las principales conclusiones de la investigación que está realizando el Centro de Investigación y Tecnología Agroalimentaria de Aragón (CITA) para conocer la respuesta de la vegetación prepirenaica frente al cambio climático. Es el primer estudio de estas características –hasta la fecha estas investigaciones se habían centrado en el Parque Nacional de Ordesa y otros hábitats de Alta Montaña, especialmente-.
La investigación es posible gracias al convenio suscrito entre la Obra Social “La Caixa” y el CITA, por el que la entidad bancaria aporta anualmente 750.000 euros para el desarrollo de estudios e investigaciones que contribuyan a la gestión sostenible y el óptimo mantenimiento de los espacios y valores naturales de Aragón. Para este estudio del prepirineo, La Caixa ha aportado 70.000 euros.
Sus responsables han sido los investigadores Eustaquio Gil, José Javier Peguero y Pilar Errea y los resultados que han obtenido contribuirán a la gestión sostenible y el óptimo mantenimiento de los espacios y valores de Aragón. Para su elaboración han analizado las recientes transformaciones vegetales asociadas al cambio global, concretamente, al abandono de los usos agrícolas tradicionales, centrándose en 16 municipios de la Sierra de Guara y norte de la Hoya de Huesca, que en un 80% están en situación de abandono.
En el análisis se han tenido en cuenta los efectos de la ocupación generalizada de la zona por una única especie arbórea, “el pino silvestre (Pinus sylvestris)”, así como el cambio climático en los procesos de pérdida o decaimiento de riqueza genética. Pero, tal y como explicó Eustaquio Gil, hay que subrayar la importancia de la intervención del hombre en este territorio: “El conjunto del paisaje es como un metaorganismo que se reajusta hasta que acaba teniendo la fisonomía que debe tener, y en ese reajuste, “el hombre puede tomar la decisión de intervenir, de lo contrario, puede haber un colapso absoluto de la vegetación”.
Así, y como indicábamos, el estudio ha detectado que el abandono continuo de las tierras de cultivo y el cambio climático están causando que en el Prepirineo aragonés especies de árboles frutales existentes hasta ahora se encuentren en condiciones críticas o extremas, y que la desaparición de los huertos ha tenido como consecuencia la recolonización de la zona por vegetación natural y la desaparición del material frutícola allí existente.
Según los investigadores, a lo largo de las últimas décadas, las especies frutales de alto valor genético (por su calidad y adaptación) del Prepirineo aragonés están perdiendo variedades autóctonas, y los bosques de la zona, riqueza forestal. Entre los árboles en estado crítico se encuentran tanto frutales de hueso (cerezo, melocotonero, almendro, ciruelo) como de pepita (manzano, peral, membrillero), así como de especies menos comunes que tienen un significado en el entorno (higueras, acerolos, níspolas, granados) y que persisten en condiciones extremas.