Con estas subvenciones, la institución provincial mantiene su compromiso con el desarrollo del medio rural altoaragonés y sigue apoyando a las localidades más pequeñas, las de menos de 500 habitantes, con el objetivo de frenar la despoblación y generar empleo en el medio rural. Por ello, la nueva convocatoria ha dotado al Programa de Impulso Demográfico con 300.000 euros.
El programa lleva casi una década en marcha y a través del mismo la Diputación ha concedido ayudas a cerca de 60 consistorios, “generando un crecimiento significativo y logrando revitalizar la economía de estas poblaciones”, indican desde la institución provincial.
Dentro de este programa, el año pasado se realizaron, entre otros la rehabilitación del edificio municipal de Abizanda, el amueblado de una casa de Adahuesca para nuevos residentes o la rehabilitación y acondicionamiento interior de un edificio en Lascellas-Ponzano.
Por su parte, las ayudas destinadas al sector turístico cuentan con 600.000 euros, 200.000 para las ferias y salones, y 400.000, para las infraestructuras turísticas. Es en este último capítulo donde se incluyen las propuestas que hacen los municipios para dar un valor añadido a sus recursos turísticos y naturales. De esta manera, y según apuntan desde la DPH, “se hace más fácil la visita de toda la provincia, con las instalación, entre otros, de paneles, carteles, mesas de interpretación e incluso pequeñas infraestructuras como miradores”.
El año pasado con estas subvenciones de infraestructuras se atendieron las propuestas de medio centenar de localidades, como por ejemplo la creación de miradores en San Juan de Bisaurri y Villanúa o la instalación de paneles informativos para el Centro de Interpretación de Castillonroy. En cuanto a las ferias y salones, la Diputación financió la asistencia a más de 40 eventos.